«Siniestra»: ese inquietante juego de espejos donde nada es lo que parece
Dirigida por Pablo Todero, esta obra de Javier Daulte puede verse los sábados en la sala del bajo neuquino. En un diálogo con Diario RÍO NEGRO, el director habló del texto, del elenco y del abordaje escénico.
¿Y si pudieras volver atrás? ¿Qué estarías dispuesto a hacer para cambiarlo todo? Dos historias. Dos realidades. Un mismo misterio. Lo cotidiano empieza a resquebrajarse y aquello que parecía conocido se vuelve extraño. El tiempo, la identidad, el amor y la realidad se mezclan en un juego de espejos donde nada es exactamente lo que parece.
En “Siniestra” el tiempo, la identidad, el amor y la realidad se mezclan en un juego de espejos donde nada es exactamente lo que parece.
Con puesta en escena y dirección de Pablo Todero, esta obra de Javier Daulte forma parte de cartelera teatral neuquina con funciones los sábados, a las 21.30, en Ámbito Histrión (Chubut 240). En dialogo con Diario RÍO NEGRO, Todero habló del proceso creativo detrás de la puesta.
P: ¿Por qué decidiste poner «Siniestra» en escena?
R: Me interesó desde el primer momento porque es una obra que trabaja sobre vínculos, secretos, deseos, culpas y, fundamentalmente, sobre aquello que somos capaces de hacer cuando aparece la posibilidad de una segunda oportunidad. Daulte construye una situación aparentemente cotidiana y familiar, pero poco a poco esa normalidad se va quebrando y aparece algo mucho más oscuro.
Me interesaba llevar ese universo al escenario y, al mismo tiempo, hacer una obra que tuviera suspenso, humor, tensión y que interpelara al espectador. Que no fuera simplemente una historia para mirar, sino una obra que dejara preguntas dando vueltas después de salir del teatro.
P: ¿Cuánto tiempo de ensayo demando?
R: Fue un proceso de varios meses de trabajo. No solamente ensayamos las escenas y el texto, sino que hubo una etapa importante de búsqueda, de probar diferentes caminos y encontrar el tono de la obra. En Daulte el ritmo, las pausas, las miradas y aquello que no se dice son tan importantes como el texto mismo, por eso necesitábamos tiempo para encontrar esa precisión.
P: ¿Cuáles fueron las dificultades para meterse con estos temas?
R: No juzgar a los personajes. Son personajes que atraviesan situaciones límite y toman decisiones que pueden resultar incómodas o incluso difíciles de aceptar. Como actores y directores teníamos que comprender por qué hacen lo que hacen, aunque no necesariamente estemos de acuerdo con sus decisiones.
También fue un desafío encontrar el equilibrio entre lo cotidiano y lo siniestro. La obra no necesita que todo sea oscuro desde el comienzo. Al contrario: cuanto más reconocible y cotidiano es el mundo que construimos, más fuerte resulta cuando algo empieza a correrse de lugar.
P: ¿Es importante la confianza entre los actores y los directores?
R: Es fundamental. En una obra como “Siniestra” esa confianza es todavía más necesaria porque hay que animarse a probar, equivocarse, ir a lugares incómodos y volver a empezar.
El director propone, pero el actor es el creador. Para mí, dirigir tiene mucho que ver con generar las condiciones para que el actor pueda arriesgarse. Cuando existe confianza, aparecen cosas que no estaban previstas y ahí muchas veces está lo más interesante del proceso.

P: ¿Cómo fue el proceso para codirigir la obra?
R: La codirección con Max de la Parra fue un proceso muy enriquecedor. Siento una gran admiración por su trabajo y por su mirada. No siempre coincidimos en las miradas, y justamente ahí estuvo una de las riquezas del trabajo. Tener otra persona que observa, cuestiona y propone, permite ampliar la mirada sobre la puesta.
La codirección no significa dividir la obra en dos, sino construir una mirada común. Hubo mucho diálogo, discusión y búsqueda hasta encontrar una identidad para la puesta. Creo que la obra se benefició mucho de ese intercambio.
P: ¿Por qué elegiste estos actores, que sentís o sienten que le suman?
R: Cada actor fue elegido porque podía aportar algo particular a ese universo. Carolina Sancho, Irma Tomasczik, Ariel Azcurra y Pablo Di Lorenzo tienen herramientas y sensibilidades diferentes, y eso era muy importante para construir los vínculos entre los personajes.
Pero además de las características individuales, necesitábamos un elenco que pudiera trabajar como conjunto. “Siniestra” necesita mucha precisión, escucha y complicidad entre los actores. Creo que cada uno aporta su propia identidad y, al mismo tiempo, logra ponerse al servicio de una construcción colectiva.
P: ¿Qué podés contar sobre la escenografía, sobre la iluminación y el vestuario?
R: La puesta estética está pensada para acompañar ese tránsito de lo cotidiano hacia lo siniestro. La escenografía de Fernando Ávila tiene un papel muy importante porque construye el espacio donde sucede todo y, al mismo tiempo, permite que ese espacio vaya adquiriendo otro significado a medida que avanza la obra.
La iluminación de Mariana Scialpi es extraordinaria, trabaja mucho sobre los climas y sobre aquello que queremos que el espectador vea o deje de ver. Hay una búsqueda de luces que acompañen la tensión sin caer en una estética obvia.
Y el vestuario de Yazmin Mer también aporta a la construcción de los personajes desde un lugar muy concreto y cotidiano. Justamente el diferencial está en que no quisimos que la estética gritara “esto es una obra siniestra”. Preferimos construir primero un mundo reconocible y permitir que lo inquietante aparezca progresivamente.
P: ¿Como director, estas conforme con el proceso de búsqueda?
R: Sí, estoy muy conforme. Siempre digo que una obra nunca termina de cerrarse del todo, porque cada función también es una instancia de búsqueda. Pero siento que llegamos a una puesta que representa aquello que queríamos contar.
Lo más importante para mí es que el proceso no fue solamente llegar a un resultado, sino atravesar una experiencia de trabajo muy intensa con todo el equipo. Y ahora empieza otra etapa, que es encontrarnos con el público y ver qué le sucede con la obra.
«Siniestra» se puede ver los sábado a las 21.30 en Ámbito Histrión (Chubut 240) Neuquén. Las reservas se pueden hacer al celular 299- 4530771.
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