Danna Pastene: “No se me van las ganas de entrenar”

Como puede, en su casa, la atleta se mantiene en forma para seguir escalando en su especialidad, la carrera con obstáculos. Desde Nahuel Hue, busca un lugar más alto.

Danna Pastene tiene paciencia. La tuvo cuando era una niña y le propusieron incursionar en el atletismo. Sin embargo, no pudo porque apenas tenía 8 años. “El día que tengas 11 andá al estadio”, recuerda que le dijo en ese momento Hernán Ferreyra. Danna esperó. Y al día siguiente de que cumpliera 11 años, se presentó en el estadio municipal para comenzar su preparación.

Desde entonces, la joven atleta barilochense abrazó el atletismo y descubrió que correr era su pasión. Con esfuerzo y perseverancia, Danna consiguió el año pasado la marca que la incluyó entre las 8 mejores corredoras de la prueba de 3 mil metros con obstáculos.

Ese registro le permitió clasificar para competir en el Sudamericano de atletismo que está programado para julio en Buenos Aires. Aunque todos los eventos deportivos están suspendidos para los próximos meses, como medida de prevención para evitar el contagio de la COVID-19, que causa el coronavirus.

Por eso, estos días de cuarentena obligatoria no la impacientan. Sabe que habrá que esperar el tiempo que sea necesario para volver a la actividad.
Mientras, sigue con los entrenamientos en su domicilio. “No se me van las ganas de seguir entrenando”, afirma. Cuenta que hace saltos con soga, pesas o abdominales.

“Me vio en carreras de calle cuando tenía 8 años. Se acercó y me dijo que debía corregir los brazos cuando corría”.

Danna sobre su entrenador.

Asegura que la rutina la preparó su entrenador y es todas las mañanas una hora y media. Aclara que no siempre es la misma actividad, va rotando.

Admite que está acostumbrada a salir a trotar. Y lo extraña. Aunque relata que lograron poner en marcha una máquina con cinta para correr que le permite seguir con los entrenamientos. “La máquina es de mi hermano que tiempo atrás la tenía a la venta y, por suerte no la vendió”, comenta.

También, recorre el terreno donde vive en el barrio Nahuel Hue de esta ciudad, que es bastante amplio y le permite hacer ejercicio.

Relata que entrenó duro durante el verano porque tenía previsto viajar a un torneo nacional en marzo a Buenos Aires, que se suspendió por la pandemia.

El año pasado, Danna cumplió 18 años y subió de categoría. Ahora compite en U-20. Sin embargo, no tuvo hasta el momento la oportunidad de medirse con las atletas de ese nivel.

Danna ganó cinco campeonatos nacionales en pruebas con obstáculos, pero este año el desafío era competir en 3 mil metros.
Su última competencia fue en septiembre pasado, en Buenos Aires, cuando cumplió 18 años.

Casualidad

Rememora que descubrió por casualidad esta disciplina del atletismo. Ocurrió en el primer campeonato nacional que participaba. Tenía entonces 12 años.

Sucedió que el equipo tenía que presentar un atleta para la competencia de 1.500 metros con obstáculos y no había nadie. “Si no presentábamos a alguien, se perdían puntos para el equipo”, recuerda. Y Danna aceptó el desafío. “No tenía ni idea de lo que era”, aclara.

Vio primero la carrera de los varones y, después, fue el turno de las chicas. Finalizó la prueba en el tercer puesto, con una pierna lastimada por uno de los saltos en una valla.

“Estuve parada casi dos meses, separada de lo que era el atletismo, pero nunca me faltaba la confianza de mi entrenador”.

Danna Pastene

Regresó a Bariloche y decidió que quería competir en ese tipo de disciplinas. Comenta que su tío Lalo Montenegro le construyó unos obstáculos móviles. “Me ayudaron un montón para entrenar”, reconoce, agradecida.

Tampoco se olvida de sus primeros años en carreras de calle, cuando era una pequeña y corría en los barrios de la ciudad sin imaginar que el atletismo se transformaría en una pasión años después.

Por esos años conoció a su entrenador. “Hernán me vio correr en carreras de calle cuando tenía ocho años y se acercó y me dijo que tenía que corregir los brazos cuando corría”, afirma. Hasta ese momento nunca había ganado.
Dice que en la próxima carrera recordó ese consejo. “Corregí el movimiento de los brazos y gané”, añora. Cuatro años después, volvió a encontrarse con Hernán y formaron un vínculo que se mantuvo en el tiempo.

La confianza firme de su entrenador

“El atletismo lo llevo en el corazón y el algo que me apasionó desde muy chica”, afirma Danna Pastenne.

De todos modos, cuenta que el año pasado tuvo un momento complicado. Había finalizado el colegio secundario y tenía que definir qué iba a hacer. No era una decisión sencilla.

Explica que no es fácil para los jóvenes seguir una disciplina deportiva concentrado en un ciento por ciento. “Una quisiera ir a una fiesta con mis amigas, a un cumpleaños”, comenta. Por viajes a competencias nacionales perdió cumpleaños de familiares queridos, como sus abuelos. Todo eso influyó.

“Estuve parada casi dos meses, separada de lo que era el atletismo, pero nunca me faltaba la confianza de mi entrenador”, destaca la joven atleta.

Valora que Hernán Ferreyra “siempre me tuvo fe”. Desde aquella vez que la vio correr siendo apenas una pequeña de ocho años hasta la fecha. “Mi entrenador nunca me dejó de lado y siempre confió en mí”, asegura.


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