De no creer, Cipo

Tuvo un penal en el último minuto. Leguiza lo atajó.



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federal a

Laura Frank

CIPOLLETTI (AC).- Impotencia. Esa es la sensación que quedó deambulando en La Visera, incómoda en la piel. Cipolletti estuvo dos veces arriba en el marcador, le anularon un par de goles, la CAI lo empató (2-2), y el albinegro tuvo un penal en el tiempo adicionado al reglamentario, pero Mauro Leguiza se convirtió en el gran “villano” al atajarselo a Bruno Weisser. No “liga” Cipolletti y su crisis se profundiza. Hasta aquí, jugó cinco partidos en este atípico Federal A y apenas sumó 4 puntos. En el adelantado de la fecha mostró una actitud que había perdido, pero ni siquiera eso alcanzó. Ahora, deberá afrontar una seguidilla de tres cotejos de visitante al hilo (Brown, Deportivo Madryn, Independiente), y es ahí donde se jugará sus chances verdaderas de ascenso a la B Nacional. Arnaldo Sialle, el sucesor de Domingo Perilli, plantó una línea de tres defensores (Salinas, Madrid, Alegría), cuatro volantes, Kevin Guajardo de media punta y la dupla de ataque Weisser-Chavarri. La orden principal fue clara y se acató: morder en cada sector, ser intenso, ganar la batalla del medio. La CAI es un equipo que siempre intenta jugar y Cipolletti buscó llevárselo por delante con ímpetu y empuje. Con lógicos desajustes defensivos, el albinegro inquietó por momentos, sobre todo cuando Guajardo recibió a espaldas de los volantes rivales. Fue el ‘10’ el dueño de la primera gran alegría, cuando a los 47’ del PT coronó con un toque a la red un desborde al estilo wing derecho de Carucha Carrasco. El grito sagrado llegó cuando la etapa inicial se moría y la sensación era que podía generar un buen golpe anímico, pero cuando apenas iban 3’ del complemento, la CAI aprovechó el espacio a espaldas de Juan Azcurra y desde ahí se gestó el empate del peligroso Jorge Aynol. Cipolletti no se desanimó y quizá ese sea un factor como para pensar que un tímido cambio se gesta en lo profundo. A pesar de la muy mala tarea de la terna arbitral, llegó al 2-1 con una gran definición del Flaco Negri, de media vuelta, y tuvo chances clarísimas de pelota parada (donde se vio, y mucho, el trabajo del nuevo cuerpo técnico). El flojo José Savorani primero le anuló un gol a Madrid, sobre los 17’, y después a Chavarri, cuando ya corrían 39’ y el partido estaba empatado 2-2, porque la defensa local volvió a cometer otro error y el ingresado Maxi Brito pasó por caja. A esa altura, La Visera era una caldera y el partido estaba desnaturalizado. Entonces, a los 49’, Guajardo lanzó un centro, Negri fue en busca de la redonda, Leguiza lo bajó y Savorani dio un penal tan festejado como dudoso. La pelota la tomó Bruno Weisser, le apuntó al ángulo, le salió más abajo, Leguiza fue a ese lugar y la desilusión volvió a hacerse carne en los hinchas de Cipo, que igual despidieron al equipo con aplausos.

¡Penal! El grito se multiplicó en La Visera, cuando corrían 49’ del complemento. Bruno Weisser se hizo cargo de la pena máxima y Leguiza de ahogar el festejo albinegro.


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