Debate callejero y depresión
ATENAS – “Antes del euro, un kilo de tomates costaba 60 dracmas, ¡hoy es el equivalente de 500 dracmas!”, lamenta Irini, de 68 años, apoyada sobre su escoba en su portal en Atenas, quien siempre pensó que “el euro es una moneda muy mala”. “Si es posible que todos los productos vuelvan a su precio anterior, al nivel del dracma, hay que abandonar el euro que fue un gran error”. Esta opinión se oye a menudo en boca de personas mayores. Pero Constantin Michalos, presidente de la cámara de comercio de Atenas, cree que supondría el “caos total” para el país. “La gente que se queja ahora de las medidas de austeridad que redujo sus ingresos corre el riesgo de perder la totalidad de sus salarios y pensiones, porque el Estado ya no tendrá ingresos para pagarlos y la moneda será devaluada” un 50%. Al igual que muchos griegos que se quedaron sin empleo, a Dimitris Spachos se le hace más fácil hablar de los problemas de su país que de los propios. “Cada día veo más personas durmiendo en la calle’’, dice Spachos, de 72 años. Médico, no puede costear su jubilación y trabajó como camillero en un hospital, luego como jardinero y también como cuidador de un terreno. Ahora que no tiene trabajo ni casa, acude a una cocina municipal donde come sopa, una gruesa rebanada de pan y una banana. “Me da vergüenza estar aquí’’, dice con los ojos llenos de lágrimas. Una triste postal de la Grecia de hoy. (AFP/AP)