“Debería pedir disculpas”

Redacción

Por Redacción

A esta altura del partido, habiendo transcurrido casi cinco años de mi empecinada defensa del escudo municipal de la ciudad de Neuquén, debería pedir disculpas a las distintas personas a las que he molestado en mi cruzada por la identidad de la ciudad. Hoy con una nueva gestión del intendente veo con desagrado que nuestro escudo municipal, creado en 1979, mencionado en el artículo 1 de nuestra Carta Orgánica municipal y reglamentado por diversas ordenanzas, sigue a la sombra de un nuevo logo cuyas letras NQN son llamativamente amarillas, como preparando el camino a la “nueva política”. En cualquier momento, la corpórea N de tonos verdosos que adorna el palacio municipal junto al escudo de imperceptible color blanco se transformará en el nuevo logo mencionado de color amarillo. Solo es cuestión de tiempo. Y seguimos destruyendo nuestra identidad. Ha sido mi intención intentar conservar el patrimonio histórico de la ciudad. He perdido la batalla, ya que la sociedad no valora esas pequeñas cosas. La desidia es más fuerte. Por lo tanto, vayan mis disculpas al intendente Quiroga, quien es el primer transgresor de las normas que fija la carta orgánica y las ordenanzas correspondientes. Al secretario Bermúdez y al subsecretario Sánchez, quienes nunca contestaron mis notas, incumpliendo los deberes de funcionario público. A los concejales, que en su momento tímidamente instaron al intendente a cumplir con las ordenanzas y no sacaron los pies del plato. A la sindicatura municipal, que nunca se preocupó por alertar al Ejecutivo sobre la falta que estaba cometiendo, aún estando facultada para hacerlo. Al Ministerio Público Fiscal, en la persona del doctor Rómulo Patti, quien en cuatro renglones dio por terminada la investigación, negando la existencia de cualquier anormalidad en la supuesta “desaparición” del escudo municipal. A la Defensoría del Pueblo, a quienes hice trabajar de gusto. Al creador del escudo municipal, Sr. Mástice, con quien me disculpo especialmente por no haber logrado mi cometido. Al Caesyp, que acompañó mis reclamos. Al público de Cartas de Lectores, a quienes he aburrido con mi persistente reclamo. Por último, siendo una sociedad de mediocres, no es raro que la inmensa mayoría de nuestros vecinos no sepa de la existencia de un símbolo que debiera representarnos como ciudad. ¿Se imaginan a la ciudad de Buenos Aires cambiando su histórico escudo por símbolos partidarios? Amigos, debo reconocer que ¡he sido derrotado con todo éxito! Ricardo Dougall 10.532.537 Neuquén


A esta altura del partido, habiendo transcurrido casi cinco años de mi empecinada defensa del escudo municipal de la ciudad de Neuquén, debería pedir disculpas a las distintas personas a las que he molestado en mi cruzada por la identidad de la ciudad. Hoy con una nueva gestión del intendente veo con desagrado que nuestro escudo municipal, creado en 1979, mencionado en el artículo 1 de nuestra Carta Orgánica municipal y reglamentado por diversas ordenanzas, sigue a la sombra de un nuevo logo cuyas letras NQN son llamativamente amarillas, como preparando el camino a la “nueva política”. En cualquier momento, la corpórea N de tonos verdosos que adorna el palacio municipal junto al escudo de imperceptible color blanco se transformará en el nuevo logo mencionado de color amarillo. Solo es cuestión de tiempo. Y seguimos destruyendo nuestra identidad. Ha sido mi intención intentar conservar el patrimonio histórico de la ciudad. He perdido la batalla, ya que la sociedad no valora esas pequeñas cosas. La desidia es más fuerte. Por lo tanto, vayan mis disculpas al intendente Quiroga, quien es el primer transgresor de las normas que fija la carta orgánica y las ordenanzas correspondientes. Al secretario Bermúdez y al subsecretario Sánchez, quienes nunca contestaron mis notas, incumpliendo los deberes de funcionario público. A los concejales, que en su momento tímidamente instaron al intendente a cumplir con las ordenanzas y no sacaron los pies del plato. A la sindicatura municipal, que nunca se preocupó por alertar al Ejecutivo sobre la falta que estaba cometiendo, aún estando facultada para hacerlo. Al Ministerio Público Fiscal, en la persona del doctor Rómulo Patti, quien en cuatro renglones dio por terminada la investigación, negando la existencia de cualquier anormalidad en la supuesta “desaparición” del escudo municipal. A la Defensoría del Pueblo, a quienes hice trabajar de gusto. Al creador del escudo municipal, Sr. Mástice, con quien me disculpo especialmente por no haber logrado mi cometido. Al Caesyp, que acompañó mis reclamos. Al público de Cartas de Lectores, a quienes he aburrido con mi persistente reclamo. Por último, siendo una sociedad de mediocres, no es raro que la inmensa mayoría de nuestros vecinos no sepa de la existencia de un símbolo que debiera representarnos como ciudad. ¿Se imaginan a la ciudad de Buenos Aires cambiando su histórico escudo por símbolos partidarios? Amigos, debo reconocer que ¡he sido derrotado con todo éxito! Ricardo Dougall 10.532.537 Neuquén

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