Fue N°3 del mundo, apostó por David Nalbandian y sueña en Wimbledon: «Reavivó cosas en mí que estaban apagadas»

El búlgaro Grigor Dimitrov ganó un partidazo ante el italiano Berrettini y está en octavos de final.

Por Redacción

El búlgaro, que supo ser N°3 del planeta, busca volver a su mejor versión.

Las lesiones le jugaron una muy mala pasada. Si bien supo ser contendiente a Grand Slams, cargando con la siempre difícil mochila de la comparación y la presión del circuito, da la sensación que el búlgaro Grigor Dimitrov tenía para mucho más en el circuito profesional de la ATP.

Así y todo, el «Baby Roger», como se lo llegó a apodar, por su parecido técnico tenístico a Roger Federer, logró llegar al N°3 del planeta, entremezclarse con los grandes y reinventarse mil veces. En la actualidad, con 34 años y habiendo superado infinidad de contratiempos físicos, Grigor parece tener aún un par de capítulos por escribir.

Mucho tiene ayudó a su renacimiento tenístico una las grandes leyendas del deporte para nuestro país: nada menos que David Nalbandian, incorporado a su cuerpo técnico hace semanas, pieza clave, según comenta el búlgaro, para sus buenos desempeños actuales en Wimbledon.

«Me encanta lo valiente que era al jugar cualquier partido. Creo que es un competidor increíble. En la etapa en la que me encontraba el año pasado, recuperándome de una lesión, sabía que definitivamente necesitaba ese impulso. Logró reavivar en mí algunas cosas que, por así decirlo, estaban un poco apagadas. Supo guiarme en la dirección correcta con una autoridad, pero a la vez con mucha humildad. La forma en que transmite la información, de alguna manera, despierta ciertas cosas en mi», contó Dimitrov en diálogo con ESPN.

«Y en cuanto al juego en sí, trabajamos en muy pocas cosas específicas porque, quiero decir, mi juego ya está bastante desarrollado. Realmente no hay secretos en ciertos momentos con las cosas que voy a hacer. Sé que no solo puedo jugar bien al tenis, sino también ejecutar un juego muy diferente en momentos distintos donde a veces nadie más puede verlo, para intentar volver a la cima, porque ese es mi objetivo», cerró.

En la víspera, Grigor, actualmente 146° en el escalafón mundial, ganó una verdadera batalla ante el italiano Matteo Berretini, 51° del mundo y cuartofinalista en Roland Garros, imponiéndose por 6-3, 6-4, 3-6, 5-7 y 6-3, para así instalarse en los octavos de final.

Su rival en la siguiente instancia de Wimbledon, donde el año pasado sufrió una durísima lesión que lo marginó varios meses de la competición, será el joven inglés Arthur Fery, invitado por la organización y ubicado 114° en el escalafón; una gran chance de seguir avanzando y soñando junto al Rey David.


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