Patagonia Run: adrenalina, desafíos y miles de historias en la gran fiesta del trail donde todos ganan

El Patagonia Run 2026 llegó a su fin. Con historias de vida, esfuerzo y superación, la competencia transforma a San Martín de los Andes en el epicentro del trail y deja una huella imborrable en quienes la viven.

Por Walter Rodriguez

¿Qué es Patagonia Run?

Para mí es como una familia, una especie de hermandad…Es como muy nuestra. Es como que todos nos conocemos, pero no nos conocemos del todo… Y no hace falta».

El que describe es Benjamín Delía Gregory, una de las principales figuras del Patagonia Run 2026 al ganar dos pruebas: los10K y 110K. De menos a más, mucho más. Es de San Martín de los Andes y tiene una ligazón lógica con este evento, pero ese sentimiento, profundo y cargado de mensajes, escapa a la localía y a los resultados.

Aquí la geografía impone respeto y la naturaleza marca el pulso. La Patagonia Run no es solo una carrera: es un ritual. Cada año, cuando abril empieza a pintar de ocre y amarillo los senderos, miles de corredores responden a ese llamado ancestral de la montaña. Casi como feligreses que peregrinan hacia una ceremonia exigente, impredecible y profundamente transformadora. De los que la corren por primera vez, hasta los que luchan por el podio y la gloria deportiva.

Competidores de las 100 millas, al pasar cerca del PAS Quechuquina. (Foto/ Alejandro Carnevale)

En el PR no hay promesas de comodidad en su trayecto. Hay una invitación constante al límite, a ese territorio donde el cuerpo duda pero la voluntad empuja. La energía que sostiene esta experiencia nace de los propios atletas. Son ellos, su propósito y su plan.

Plena concentración, sin importar los obstáculos. (Foto/ Alejandro Carnevale)

Volvemos a Benja. Dobladito entre sus cosas en la mochila, el chico sensación de este PR sacá un papel plastificado donde está detallado qué comer en competencia a medida que pasan las horas. Pero lo que domina ese especie de manual de instrucciones, junto a imágenes de sus seres queridos, es una frase que tranquilamente podría ser el lema de este festival de trial y ultra trail más convocante del continente: «Acordate de sonreir!!!

Benjamín Delía muestra su cartelito informativo y también motivador.

En el planeta Patagonia Run, todos te reciben así. No solo a los corredores. En las largadas, en los PAS, en los senderos y por supuesto, en las llegadas. La sensación general es que aquí, del primero al último, ganan todos. La explicación quizás sea que los que acuden a Patagonia Run, lo hacen por algo.

Felicidad en los senderos, ante todo. Aquí, cada uno corre su propia carrera. (Foto/ Alejandro Carnevale)

Como Paula Fuentealba, que se fue de San Martín a los 9 años y regresa a su casa transportada por PR para cerrar un círculo de sacrificios en su vida. O Adrián Varas, que se baja de una función como los 21K, para subirse a otra, los 42K. Y cómo se quedó con ganas, se anima a las 100 millas. Aquí todos tienen una historia para contar, un por qué, un homenaje. Y para albergar tantos sueños, hay que tener una estructura capaz de sostener todo eso.

En el PR, cada cuál corre por un propósito, un homenaje. (Foto/Walter Rodríguez)

En este festival de 5 días de duración y seis distancias, trabajan en total unas 500 personas diseminadas en toda la organización, que responde con precisión quirúrgica, donde cada detalle está apuntado a que el corredor sólo piense en avanzar.

(Foto/ Alejandro Carnevale)

La idea es que los competidores crucen la meta, agotados pero enteros. Y un objetivo claro: que vuelvan. «Gracias por volver a confiar en nosotros, por depositar sus sueños una vez más», fue parte del agradecimiento de Mariano Álvarez, uno de los responsables del evento, en su sentido y ya clásico manifiesto antes de la largada de las 100 millas, el pasado viernes.

Vadeando arroyos, una situación casi obligada en el Patagonia Run. (Foto/ Alejandro Carnevale)

Para San Martín de los Andes, la carrera dejó de ser un evento para convertirse en identidad. Con 16 años de historia, Patagonia Run creció hasta integrarse al ADN de la ciudad, que no solo la recibe, sino que la adopta. Durante cinco días, sus calles, sus comercios y su gente laten al ritmo de la competencia.

Invasión Patagonia Run. San Martín recibió más de 25.000 personas este fin de semana.

Los números hablan por sí solos: cerca de 6.000 anotados movilizan a unos 20.000 visitantes más, generando un impacto directo en una economía donde el turismo representa dos terceras partes del empleo registrado. Hoteles llenos, restaurantes desbordados, tiendas en movimiento: la ciudad se activa, se expande y respira económicamnte junto a la carrera.

PR también es elegida por el paisaje idílico que rodea a San Martín de los Andes. (Foto/Alejandro Carnevale)

«Esto parece 15 de enero…», aseveró una camarera en un restaurante, al referirse al movimiento masivo que genera el festival de trail para la ciudad. Antes o después de Semana Santa, Patagonia Run reactiva la vida comercial de San Martín de los Andes.

(Foto/Alejandro Carnevale)

El crecimiento de la prueba ha sido sostenido. Aquella primera edición de 2009, con apenas 900 competidores, parece hoy una semilla lejana frente a los miles que se alinean en la largada. Pero la esencia no cambió: sigue siendo un desafío íntimo para quienes se animan a enfrentarlo.

Las secuelas del desafío a la montaña. Patagonia Run es una prueba dura. (Foto/ Alejandro Carnevale)

Y si hay una prueba que condensa toda esa épica, es la de las 100 millas. Desde su incorporación en 2018, se convirtió en el corazón salvaje de la Patagonia Run. Son 160 kilómetros atravesando cerros, nieve, arroyos, lagos y mallines, más allá de que en esta edición el tiempo estuvo mejor que nunca, con días calurosos para la época, sin nubes y a pleno sol.

Sergio Pereyra se convirtió en tetracampeón de las 100 millas. (Alejandro Carnevale)

Para los libros, el neuquino Sergio Pereyra se quedó una vez más con las 100 millas, lleva cuatro en total, y ya se transformó en una leyenda para la prueba. Pero tanto en la categoría elite, como en las otras dos ultras (110K y 70K) y las restantes (42, 21 y 10K), un gran porcentaje de los corredores llega a San Martín con una meta más íntima: terminar. La verdadera victoria es la que se celebra con el abrazo final y eso le pertenece a todos los que se atreven.

Patagonia Run no se corre: se vive. Y una vez que te atraviesa, ya no te suelta más.

(Foto/ Alejandro Carnevale)


¿Qué es Patagonia Run?

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios