El Camino de la Costa será reparado en noviembre

Estará listo para la temporada de verano. Además, por la erosión de los acantilados reubicarán el centro de interpretación de La Lobería.

Redacción

Por Redacción

El replanteo de la ruta provincial N° 1 -Camino de la Costa- a la altura del Bahía Rosas, como consecuencia de la caída del acantilado, estará para noviembre próximo; de acuerdo al cronograma de trabajos encarados por Vialidad Rionegrina.

El presidente del organismo Raúl Grün, recorrió la zona y constató los primeros avances del trabajo; confirmando que la obra tiene como motivo “el avance de la erosión del acantilado en el sector y por la acumulación constante de arena proveniente de los médanos existentes”.

El directivo brindó a esa fecha como conclusión de las tareas con el propósito de mejorar el tránsito ante el incremento de la concurrencia de visitantes y pescadores en primavera y verano.

Por otra parte, y frente a la erosión del acantilado, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (Sayds) encaró varios frentes porque todas las investigaciones destinadas a hacer un barrido de los distintos tramos que componen las masas de tosca mora y arena prensada; sugieren monitoreos permanentes, hacer uso ordenado del territorio y establecer compromisos de conservación para el aprovechamiento sustentable.

Si bien admitió la situación de caídas, la Sayds indicó que en lugar de realizar inspecciones permanentes, hay “acciones puntuales” sobre todo en Punta Bermeja. En la actualidad, se avanza en gestiones para la relocalización del Centro de Interpretación y de la vivienda de los guarda ambientales del Área Natural Protegida (ANP). Las edificaciones ya quedaron muy cerca del borde.

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Para ello, hay contactos con la Fundación Félix de Azara –que administra el centro- en virtud de que financiaría la operación.

La titular del organismo, Dina Migani, indicó a DeViedma que “hay que buscar un lugar más seguro porque no se puede evitar el retroceso” y la idea es que se puedan emplazar más lejos –del borde- módulos móviles, de características similares a contenedores.

En 2012 y tras el accidente que mató a 15 lobos al caer una voluminosa parte del acantilado, Vìctor García y Silvio Casadío de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) entregaron a la Sayd un balance de zonificación de peligrosidad de la Reserva Faunística de Punta Bermeja.

Detallan que teniendo en cuenta que el ancho máximo promedio de los bloques caídos en sectores de derrumbe es de cinco metros y que la velocidad máxima promedio de retroceso es de aproximadamente un metro por año “se consideró prudencial que las zonas de peligrosidad tengan un ancho mínimo de siete metros pudiendo incrementarse en función de las características locales”

El último informe sobre la situación de los acantilados pertenece a la consultora de Bahía Blanca, Bonzini y Asociados entregó en 2014 a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Río Negro una conclusión en la que considera que , ya sea porque los procesos actúan en mucha menor medida o porque su pendiente hace que los procesos deriven a otros de movimientos lentos; su retroceso se produce mucho más lentamente”.

No obstante, Bonzini advierte que “es muy difícil establecer sobre una base estadística las tasas de retroceso por falta de datos insuficientes”.


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