Desafiante debut de Garzón en el banquillo de acusado
El célebre y polémico juez que procesó, entre otros, a Pinochet está acusado de ordenar escuchas ilegales en una causa. También enfrenta un juicio por investigar crímenes del franquismo.
AP
El juez defendió las escuchas en un caso de corrupción al sostener que los detenidos y sus abogados aún eran piezas clave en la trama.
MADRID (Télam/AP).- El juez español Baltasar Garzón, conocido mundialmente por haber perseguido a violadores de derechos humanos, se sentó ayer por primera vez en el banquillo de los acusados para ser juzgado por su manejo de un caso de corrupción vinculado al gobernante y derechista Partido Popular. Con la voz rota por una afonía, pero vehemente y desafiante en algunas respuestas, el juez negó “mala praxis’’ durante su investigación de un caso de corrupción, en el primero de los dos juicios que han jaqueado su carrera. El magistrado, que se enfrenta hasta 17 años de inhabilitación si se lo halla culpable de prevaricato, es decir, dictar a sabiendas una resolución injusta, llegó a pie al tribunal, a cuyas puertas recibió una calurosa bienvenida entre aplausos y gritos de “Garzón es inocente, Garzón es un valiente”. Un centenar de personas, muchas de ellas víctimas del franquismo, animaron al juez con cánticos de apoyo y críticas al tribunal como “Tenemos memoria, queremos justicia” o “Fuera fascistas del Supremo”. “Esto es un linchamiento, no un juicio”, sostuvo el diputado de Izquierda Unida (IU) Gaspar Llamazares, quien se acercó al tribunal para apoyar al magistrado, junto con otras personalidades, como la actriz Pilar Bardem. En la primera sesión, el magistrado respondió a las preguntas de la acusación, algo que inicialmente no quería hacer. Garzón se defendió de la acusación de prevaricato y de violar las garantías constitucionales por ordenar intervenir las conversaciones entre los principales imputados en la trama de corrupción y lavado de dinero “Gürtel”, ligada al PP de Madrid y Valencia, y sus abogados. “Los abogados jugaban un papel básico en la mecánica de blanqueo de dinero”, argumentó Garzón al tribunal. El juez dijo que “le importaba poco” la estrategia de la defensa, y que su intención, al ordenar las escuchas de sospechosos detenidos, era “evitar la continuación de la acción delictiva”. Garzón explicó al tribunal que la policía le había informado de la posibilidad que los implicados dieran órdenes desde la cárcel para mover el dinero que la organización tenía en el extranjero, para hacer que “desapareciera”. “Se intervinieron las comunicaciones para evitar las mecánicas de apoderación, evasión y recuperación del dinero por la red, remarcó. “Aquí estamos hablando de una organización dedicada al tráfico de influencias y la corrupción”, insistió. Las escuchas telefónicas, dijo Garzón, “eran la única posibilidad que tenía” como juez para perseguir los delitos y “conciliar este interés con los derechos de la partes del proceso”. Al iniciar la audiencia, el abogado defensor, Francisco Baena Bocanegra, pidió la suspensión del juicio y volvió a plantear la recusación de los magistrados Luciano Varela y Manuel Marchena, por considerar que su “imparcialidad” está comprometida Éste es el primero de los tres juicios que deberá afrontar el magistrado, suspendido de sus funciones en mayo del 2010, después de haber perseguido al dictador Augusto Pinochet, a ETA y a empresarios y políticos corruptos. La próxima semana, el 24 de enero, el juez será juzgado por intentar abrir una investigación sobre crímenes del franquismo.