“Desarrollo, trabajo y bien común”

Por Redacción

En San Antonio Oeste, el Concejo votó casi por unanimidad que veía con buenos ojos que el Ejecutivo discutiera una salida acordada al conflicto de tierras hoy existente al sur de Las Grutas. La propiedad de dichas tierras son reivindicadas por la familia Tarruella, herederos de uno de los primeros pobladores de la región, exhibiendo comprobantes oficiales de pago, mensuras, ocupación permanente etc. y, por otra parte, la propiedad la reivindica el municipio, con un acuerdo flaco entre la Provincia, el municipio y uno de los herederos Tarruella –sin poder para representar a sus hermanos–. Hay un expediente perdido, otros documentos, dimes y diretes, etc. Se corona todo este desaguisado con un acuerdo entre el gobierno provincial, la Municipalidad y uno de los hermanos Torruela, donde se le reconoce la propiedad de parte de esas tierras, a título de ser uno de los herederos, con derechos idénticos a los demás reclamantes. Para complejizar más la cuestión, los hermanos Tarruella vendieron derechos sucesorios de lotes, producto de una mensura realizada, a un importante número de compradores de buena fe, que tomaron posesión de dichos lotes introduciéndoles mejoras a tal punto que más de 70 edificaron. En varios casos sus propietarios viven en el lugar y se han producido alumbramientos en el excipiente poblado construido. Dichas construcciones se han hecho con mucho esfuerzo, sin luz, sin agua y sin gas. Estos inconvenientes se superaron con grandes depósitos de agua de todo tipo y llevando el vital fluido en camiones tanque ($800 el viaje). La corriente eléctrica se suplió con equipos electrógenos, pantallas solares y molinos eólicos a un costo de decenas de miles de pesos. Y el gas, con chanchas, garrafas o tubos. Estos terrenos estuvieron por darse en garantía treintanial por un crédito del BID. Pero, gracias a Dios y a la Patria, ahora están en manos argentinas y por esa época no escuché protestar a nadie. Estas construcciones dieron trabajo durante años a centenares de familias de San Antonio y Las Grutas y lo siguen dando, impulsando, además, el comercio local. El resultado del acuerdo no sería otro que el relatado: desarrollo, trabajo, progreso y bienestar para todos. Además, un aumento importante de la recaudación municipal y provincial que se traducirá en salud, educación, seguridad, etc. Sin acuerdo, el litigio se prolongará como mínimo una decena de años y, una vez finalizado, con resultado incierto, seguirá el conflicto porque entonces los compradores de buena fe iniciaremos nuestros juicios reivindicando nuestras propiedades y el daño que nos han causado viendo los desatinos que se han sucedido, que ofenden la ley. A no dudarlo, los costos de todo esto serán mayores que el de las tierras en cuestión. Pero el costo más importante, no resarcible, lo pagarán los habitantes de San Antonio y Las Grutas al arrebatárseles, por ambición, envidia y –sobre todo– mediocridad e incapacidad de algunos, la posibilidad de trabajar, progresar, educarse, sanarse, es decir, de ser felices. ¿Por qué digo esto? En un mundo en llamas, a punto de cerrarse, en parte con la constitución de un megamercado libre entre EE. UU. y Europa, con países donde la gente se suicida por no poder seguir teniendo un techo, donde se arroja a la calle –sin posibilidad alguna de volver a conseguir empleo– a millones de personas, donde las monedas se licuan, es imperioso conseguir inversiones, capital. Y en el sur de Las Grutas somos centenares los compradores de buena fe que estamos esperando este acuerdo, para traer nuestros capitales, hechos con nuestro esfuerzo, para invertirlos, dando trabajo, generando desarrollo, pagando impuestos provinciales y municipales que se transformarán en salud, educación etc. Aquí y también en otros lugares de la provincia no tan beneficiados por la naturaleza. Dr. Antonio Tourville Domiciliado en la zona en litigio DNI 7.817.849, Las Grutas

Dr. Antonio Tourville Domiciliado en la zona en litigio DNI 7.817.849, Las Grutas