DÍA MUNDIAL DEL BASTÓN BLANCO: Un jornada para ponerse en la piel del otro

Hoy de 9 a 11 y de 15 a 17, en la Plaza San Martín de Roca, se realizarán actividades de concientización. La idea es que la gente cambie de rol con los discapacitados.



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Un grupo de chicos de la Escuela Nº 12 abrirá hoy la jornada con la percusión de sus bastones blancos.

Uno a uno, con paso delicado, avanzan por los pasillos de su escuela hacia el lugar de ensayo. La ceguera no les ha robado el buen humor ni su natural talento. Este grupo de chicos, al menos por esta vez, ha aprovechado la oportunidad de usar su imprescindible bastón blanco como un instrumento musical.

Un rato después, luego de que la musicoterapeuta Gabriela Franco y el profesor de educación física Sergio Fernández, lo hayan puesto en formación, harán un espectáculo conmovedor y divertido.

En una versión ajustada y local de lo que una vez hizo el famoso grupo inglés “Stomp”, estos chicos ciegos producen música y ritmo golpeando sus bastones y sus pies contra el piso. Es breve y emocionante.

La pequeña pieza musical forma parte de las actividades que desarrollará hoy la Escuela Especial Nº 12 en el “Día de los Bastones Blancos”.

Este puñado de talentosos chicos no le ha puesto nombre a su conjunto. Apenas si buscan divertirse y, de paso, convertir la adversidad en un desafío.

Viéndolos así, a Kevin, Ariel, Johana, Facundo y Mariano, tan felices, tan coordinados en cada una de las secuencias rítmicas parecen uno de esos típicos grupos de chicos americanos que coinciden en las esquinas para hacer un poco de ritmo.

Ninguno es ajeno a su condición y con ella provocan bromas e improvisan. “Profe, me perdí porque desde acá no se ve la partitura”, dice uno de ellos y todos estallan en carcajadas.

Con humor incluido, eso es justamente lo que harán hoy, a las 9 y a las 15, para inaugurar la jornada interactiva que se realizará en la Plaza San Martín, de Roca.

Será una buena oportunidad, no sólo para ver cómo la música abre una puerta que muchos piensan infranqueable, sino para ponerse en la piel del otro.

Es el objetivo de este día, organizado por la Escuela Especial Nº 12. En palabras de su directora, Marcela Albino: “El objetivo es que una persona “normal” se ponga en la situación de una persona con discapacidad”.

La propuesta es tan valiosa como valiente. La gente que se sume, los colegios que participen, realmente podrán pasar por la situación de discapacidad.

Se les pondrán simuladores de ceguera en los ojos para que hagan circuitos con los conocidos bastones blancos; se sentarán en sillas de ruedas para tratar de moverse en un espacio que no siempre resulta amigable para el discapacitado; se vendarán los ojos para trabajar a ciegas sobre la arcilla en uno de los talleres que se instalarán en la plaza, o pintar.

La jornada, que se realiza en el medio de la Semana de la Integración de las personas con Discapacidad”, estará dividida en dos partes semejantes. A la mañana, de 9 a 11, y por la tarde, de 15 a 17, se desarrollará el mismo programa con el fin de que puedan asistir los colegios de unos y otros turnos.

La plaza San Martín tendrá en los extremos, los circuitos para ciegos y para sillas de ruedas, y en el centro se realizará el taller de cerámica y se pintará un mural.

 

Las cosas por su nombre

 

Para la directora es importante llamar a las cosas por su nombre. Templada quizás por lo que ve todos los días en la escuela, Albino es poco amiga de cubrir la realidad con lo “políticamente correcto”. Para ella los discapacitados son discapacitados y no como suele decirse en estos tiempos “personas con capacidades diferentes.

La explicación es sencilla: “Capacidades diferentes tenemos todos. Unos escriben bien, y otros no. Unos pintan, unos hacen música. Pero la discapacidad es real. Lo que hay que hacer es ver qué se puede hacer con las capacidades que tienen los chicos. Ahí hay que mirar y no poner límites”.

Sabe de lo que habla. En la escuela que dirige existen unos cien alumnos en proyectos de integración (ciegos o sordos que concurren a otras escuelas comunes y sólo van a la especial a tomar clases de apoyo). Pero además, en sede, como se dice, hay sesenta alumnos multiimpedidos y con trastornos generalizados de desarrollo.

No es una escuela habitual. Los niños no corren entre los pasillos ni hay ruidos. Parece inmaculada. Las sillas de ruedas están estacionadas, prolijas, a un costado, esperando para ser usadas. En una de las salas, dos maestras le dan de tomar licuado de banana a dos chicos que no pueden hacerlo por si mismos. En otra, un grupo de adolescentes, ciegos, sordos o con discapacidades motoras, trabajan con cerámica en objetos que hoy serán expuestos en la jornada.

El ambiente que se respira en las salas es de alegría y de camaradería. Es acotado el espacio para la amargura.

 

Una chacarera

 

En un ensayo, antes de la jornada de hoy, y con otro grupo de chicos, los profesores enfrentan distintos desafíos. Esta vez es el conjunto de folklore de la misma escuela.

No hay una manera fácil de decirlo: el trabajo de los chicos debe superar una enorme montaña de imposibles. La discapacidad nunca resulta tan dolorosa como cuando se la niega. Y aquí nadie lo hace. Desde la fragilidad y la limitación, los profesores Gabriela y Sergio, avanzan.

El grupo está compuesto por Tomás, Lucas, Rocío, Valeria, Facundo, Belén, Isaías y el “otro” Lucas. Padecen ceguera, limitaciones motrices y mentales, pero cada uno pone lo mejor de sí.

Son conscientes de que forman parte de un hecho musical toda vez que hacen sonar sus instrumentos.

“Algunos de estos chicos se muestran muy participativos en esta área”, explica Sergio. Y es cierto: la música atraviesa fronteras inexpugnables.

Entonces comienzan con uno de los temas, una chacarera. Aquí sucede lo increíble, los que jamás hablan, ahora cantan, y aquellos que están atrapados por una asfixiante rigidez, se suman a la sonoridad del resto del grupo.

Lucas, por ejemplo, relegado a su silla, sonríe y desde lo profundo de su ser, dispara el movimiento, salta a otra realidad para darle vida a un sonajero.

La chacarera suena maravillosamente bien, con Sergio a la guitarra, con Tomás, un pibe ciego al bombo. La música crece y se vierte al aire.

Día Mundial del Bastón Blanco

Hoy, de 9 a 11 y de 15 a 17, en la plaza San Martín, de Roca

 

9: Apertura. Percusión con bastones blancos

Actividades de sensibilización para la accesibilidad de las personas con discapacidad

11: Cierre musical a cargo de los alumnos

15: Apertura. Percusión con bastones blancos

Actividades de sensibilización

17: Cierre musical

CLAUDIO ANDRADE veronica bonacchi


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