Dilma advierte que luchará “hasta el último minuto”, pero más diputados votarán en su contra

Dos partidos aliados se fueron de sus filas.

Por Redacción

BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reafirmó ayer que luchará “hasta el último minuto contra el intento de golpe” que a su entender representa el proceso con miras a su destitución que avanza en el Congreso.

“(Lucharé) hasta el último minuto contra este intento de golpe”, dijo la mandataria en una entrevista que concedió a diez periodistas brasileños en Brasilia.

En su opinión, su gobierno tiene “todas las condiciones de ganar en el Congreso nacional”. No obstante, dijo que si su destitución se lleva a cabo, ella pasará a ser “una carta fuera del mazo”.

La primera gran batalla tendrá lugar el domingo, cuando la oposición necesita un mínimo de 342 votos para dar continuidad al proceso y evitar que sea archivado.

La encuestas publicadas cotidianamente por los principales medios brasileños muestran que la oposición se acerca cada día un poco más a esa barrera, y los analistas anticipan que las rupturas del PP y el PRB podrían desencadenar un “efecto manada”.

“Si todos los partidos de tamaño medio se van, Rousseff no tiene condiciones de sobrevivir al impeachment”, dijo David Fleischer, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia.

Según el diario “O Estado de São Paulo” de ayer, los diputados decididos a votar por la destitución de Rousseff pasaron de 234 el 5 de abril, a 302 actualmente. El número de los adversarios del impeachment también creció, pero menos, de 110 a 125 en el mismo periodo.

Había asimismo 44 indecisos y 42 que no quisieron responder.

Pero la presidenta minimizó esa situación. “Los partidos salen del gobierno pero las personas se quedan. Hay variantes. No hay una relación tan lineal entre el líder y los liderados”, indicó, al referirse a las decisiones de los partidos como tales, y el voto que puedan dar luego los legisladores.

Respecto a la posibilidad de que se llame a nuevas elecciones como forma de superar la crisis política, algo que fue defendido desde diversos sectores, dijo que en este momento no discutiría “esa hipótesis que contraría lo que yo defiendo”.

Pero acotó: “Yo respeto la propuesta que pase por el voto popular. Mi visión no es esa, pero la respeto”.

Rousseff volvió a criticar con dureza a su vicepresidente, Michel Temer, y al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, correligionarios en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y que asumirían, respectivamente, la Presidencia y la vicepresidencia en caso de que ella sea destituida.

La mandataria acusó a ambos, tal como lo hiciera anteriormente, de ser el “jefe y el subjefe del golpe”.

“Solo no sé quien es el jefe y quien el subjefe. Ustedes tampoco saben. Son socios. Uno no actúa sin el otro. Aquí nadie es ingenuo”, ponderó. (AFP/DPA)


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