Dilma cierra el año con alta popularidad

Por Redacción

RÍO DE JANEIRO.- La primera mujer en ocupar la presidencia de Brasil no tiene motivos para quejarse de 2011: en un año marcado por el fantasma del contagio de la crisis internacional y por denuncias de corrupción contra varios ministros, Dilma Rousseff llega a diciembre con su popularidad en las alturas. Según un sondeo del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope, privado), la gestión de la mandataria de 64 años al final de 2011 tiene la aprobación del 71% de la población, un índice superior al obtenido por su carismático antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva en 2003, al final del primero de sus ocho años de mandato. Sin experiencia previa en cargos electos, pero con una fuerte reputación de eficiencia como gerente, Rousseff, quien asumió el poder el 1 de enero pasado, impuso una cara propia al nuevo gobierno, tanto en economía como en política, interna y externa. En febrero, poco más de un mes después de su investidura, anunció un recorte de 50.000 millones de reales (unos 30.000 millones de dólares en la época) en el presupuesto de 2011, para frenar la tendencia de aumento de la inflación. Pese a los esfuerzos del gobierno, la inflación de Brasil cerrará el año en torno al 6,5%, y podría hasta superar el techo de la meta fijada por el Banco Central, que es del 4,5%. En el segundo semestre, pese a que no volvió atrás en los recortes presupuestarios, adoptó medidas de estímulo al consumo, para atenuar los efectos de la cada vez más grave crisis que afecta a las economías avanzadas, pero no logrará evitar que el crecimiento del país se quede este año en alrededor del 3,5%. El gran reto de Rousseff en 2011 fue la ola de denuncias de irregularidades contra sus principales asesores que estalló en junio pasado y desde entonces causó las renuncias de seis ministros. Casi todos los ministros salientes habían sido “heredados” del gobierno Lula, y la mandataria planea realizar en enero una minirreforma de gobierno que, según los analistas, resultará en la formación de un gabinete más parecido a la actual gobernante que a su antecesor y padrino político.

Rousseff tiene la aprobación del 71% de la población.