Docentes y los programas
A fines del siglo XVIII Kant propuso la principal tarea de la analítica trascendental: conducir la imaginación bajo la regla de acción de las categorías.
A fines del XIX Husserl puso freno a la psicología en su avance imperial sobre la mente. La lógica debía resistir el método psicológico si quería progresar en su idealidad trascendental sin contenidos especiales de cuántos ni cuáles ni dónde ni cuándo ni necesarios ni relativos ni fríos ni calientes. Pero los psicólogos no parecen corregirse. Abundan los que hablan de conductismo como un endémico de la universidad anglosajona.
La conducta no es un credo ideológico. Es un hecho insalvable de la fenomenología que fatalmente enfrenta la experiencia de la ciencia. Por un lado es el contenido del condicionamiento en el aprendizaje. Por otro lado es el signo que evidencia la profundidad patológica del alma.
En la ciencia forense nadie discute el fundamento fenomenológico de la reconstrucción del crimen como reproducción de conductas.
La positividad y ausencia de conductas no parece contar con fundamento epistemológico en carreras de psicología en olvido de otra ciencia excluida del curriculum: el aprendizaje.
En las carreras de filosofía de todo el mundo la Dogmática tiene mala prensa. Mismo en la cátedra de lógica del Comahue, les resbala que la ciencia de la educación sea dogmática por más que la filosofía escéptica apoye la reiteración de hipótesis en general y a la psicología experimental en particular.
Los programas en educación son esquematismos de conductas. Para la autoridad educativa el docente que no obra engendra podredumbre. Tal obra no está librada al acaso. Responde a programas libres y pactados. Programación es esquema de conductas y no contemplaciones místicas en un siglo en que los conventos se venden como shoppings.
Profesor Luis Wainerman
Filósofo Educador
DNI 4.528.137
Profesor Luis Wainerman
Filósofo Educador
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