Doloroso adiós en España a las víctimas del tren

Los príncipes y Rajoy acompañaron a los familiares en una multitudinaria ceremonia en Santiago de Compostela.

Redacción

Por Redacción

AP

SANTIAGO DE COMPOSTELA- La catedral de Santiago de Compostela quedó pequeña ayer para albergar a todos los ciudadanos anónimos que quisieron arropar a las familias de las víctimas en el funeral oficial por los 79 muertos en el peor accidente ferroviario de las últimas cuatro décadas en España.

Presidido por los príncipes Felipe y Letizia, acompañados por la infanta Elena, y con el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, emocionado en la primera fila de los bancos reservados a las numerosas autoridades que se desplazaron de toda España, el funeral se convirtió en un emotivo homenaje a muertos y heridos.

“Galicia y España os llevan en el corazón”, proclamó el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, en el imponente templo dedicado al Apóstol, convertido en escenario de luto y dolor.

Junto al presidente del gobierno, santiagués de nacimiento, y su esposa, Elvira Fernández, el jefe del Ejecutivo regional gallego, Alberto Núñez-Feijóo, contenía la emoción, mientras los familiares de muertos y heridos lloraban durante el oficio.

En la puerta principal de la catedral, un altar improvisado con flores y velas por peregrinos llegados a la capital gallega a través del Camino de Santiago daba cuenta desde horas antes de la tristeza por las consecuencias de un siniestro que desde el miércoles por la noche mantiene a España conmocionada.

Al templo acudieron también vecinos de Angrois, la parroquia compostelana junto a la que descarriló el tren Alvia que hacía el trayecto Madrid-Ferrol, que se lanzaron a socorrer a las víctimas nada más ocurrir el accidente.

Su solidaridad y entrega les ha valido en España el nombre de “los héroes de Angrois”, un calificativo que ellos rechazan porque aseguran que hicieron lo que había que hacer.

Todavía hay 69 internados

En los hospitales gallegos siguen ingresados 69 heridos, de los cuales 22 se encuentran en estado crítico.

Fuera del templo, decenas de personas que hicieron largas colas pero para las que no quedó sitio en la catedral siguieron el oficio fúnebre a través de una gran pantalla instalada en el escenario que inicialmente se había colocado para celebrar las fiestas de Santiago Apóstol, suspendidas por el accidente que sacudió a los gallegos la víspera de la gran jornada de Galicia.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde tuvo lugar finalizada ya la ceremonia religiosa, cuando los príncipes de Asturias dieron, uno a uno, el pésame a los familiares de las víctimas, entre gestos de cariño y de dolor. (DPA/AFP)


AP

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