Don Amadeo y los parientes en el Estado
En el 38, defendiendo su triunfo electoral a puro Colt 38 y Winchester, Amadeo Sabattini les ganó a los conservadores la gobernación de Córdoba. Días después, hizo pintar los autos oficiales de colores estridentes. Debía quedar en claro por dónde andaban los vehículos. Y así saber si los funcionarios los usaban para trámites personales. Y no pasó mucho para que este revoltoso y decidido médico de Río Cuarto –cuya cuna ideológica supo de dosis de anarquismo– en un pasillo de la Gobernación se cruzara con un pariente. – ¿Qué haces acá, pibe?, le preguntó. – Bueno… me designaron en un cargo… Don Amadeo calló. Pero investigó. Y supo entonces que un hombre de su confianza, en tren de voluntaria y firme obsecuencia para con el gobernador, era el responsable de la designación. Rápido para clavar pica en Flandes, don Amadeo chilló… – Mientras sea gobernador, no puede haber dos Sabattini viviendo del presupuesto… ¡El pueblo votó un solo Sabattini!… Y pariente y obsecuente, patitas en la calle. Claro, todo sucedió en un tiempo que se desvanece. No fue un tiempo con déficit de conductas miserables en el manejo de los intereses públicos. Pero fue un tiempo donde era dable situar conductas como las de don Amadeo. Lo que acaba de suceder en materia de nepotismo en la conformación de las listas de candidatos a las parlamentarias es, en este sentido, sólo miserabilidad. El epicentro de esta ausencia de moral es el conurbano bonaerense. Casi 10 millones de habitantes en el marco de una provincia que tiene el 38% del electorado del país. Entre los principales casos aparece la esposa del ex-vicegobernador Alberto Balestrini, María del Carmen Cardo, quien ocupará el segundo lugar en la lista de concejales que encabezará el intendente Fernando Espinoza, enojado por haber sido desplazado de las listas K. En el peronismo opositor, la designación como candidata por distrito de Agustina Ayllon, esposa del actual legislador nacional Francisco de Narvaéz, referente de la Unión por la Libertad y el Trabajo. Competirá con Alicia Sánchez, pareja de Luis D’Elía. Martín Sabbatella colará a Mónica Macha, candidata a senadora por la Primera Sección, su mujer y coequiper política desde los primeros años. En el rubro “hijos” se destaca Mariano San Pedro, hijo del intendente de Bragado, Aldo San Pedro, enrolado en el massismo a través de Darío Giustozzi. El divorcio no exime: la ex de Felipe Solá, Teresa González, secunda al “Momo” Venegas en lista a diputados nacionales del Frente Unión con Fe. También hay cuñados: Sebastián Galmarini, esposo de Malena Massa, será candidato a senador provincial por el espacio que lidera Sergio. Huelga detallar todos los casos, pero sí destacar que, de la mano de los complejos acuerdos con intendentes bonaerenses, se han designado a más de 35 parientes, hijos, esposas de primera agua, de segunda agua, tías y tíos propios, políticos y postizos, sobrinos de aquí y de allá, cuñados llegados de esta ruta o esta colectora y quizá algún nono o nona, que conforman ese compacto batallón de candidatos. En el grueso de los casos, ajenos a toda militancia. Espacio ganado por pertenencia al clan. Y el clan, claro, necesita reproducir condiciones para tener atado y bien atado el futuro. Empresas familiares mamando del presupuesto. Personalización rústica, brutal del ejercicio del poder. Y de los negocios que facilita el poder…
Carlos Torrengo carlostorrengo@hotmail.com
En el 38, defendiendo su triunfo electoral a puro Colt 38 y Winchester, Amadeo Sabattini les ganó a los conservadores la gobernación de Córdoba. Días después, hizo pintar los autos oficiales de colores estridentes. Debía quedar en claro por dónde andaban los vehículos. Y así saber si los funcionarios los usaban para trámites personales. Y no pasó mucho para que este revoltoso y decidido médico de Río Cuarto –cuya cuna ideológica supo de dosis de anarquismo– en un pasillo de la Gobernación se cruzara con un pariente. – ¿Qué haces acá, pibe?, le preguntó. – Bueno... me designaron en un cargo... Don Amadeo calló. Pero investigó. Y supo entonces que un hombre de su confianza, en tren de voluntaria y firme obsecuencia para con el gobernador, era el responsable de la designación. Rápido para clavar pica en Flandes, don Amadeo chilló... – Mientras sea gobernador, no puede haber dos Sabattini viviendo del presupuesto... ¡El pueblo votó un solo Sabattini!... Y pariente y obsecuente, patitas en la calle. Claro, todo sucedió en un tiempo que se desvanece. No fue un tiempo con déficit de conductas miserables en el manejo de los intereses públicos. Pero fue un tiempo donde era dable situar conductas como las de don Amadeo. Lo que acaba de suceder en materia de nepotismo en la conformación de las listas de candidatos a las parlamentarias es, en este sentido, sólo miserabilidad. El epicentro de esta ausencia de moral es el conurbano bonaerense. Casi 10 millones de habitantes en el marco de una provincia que tiene el 38% del electorado del país. Entre los principales casos aparece la esposa del ex-vicegobernador Alberto Balestrini, María del Carmen Cardo, quien ocupará el segundo lugar en la lista de concejales que encabezará el intendente Fernando Espinoza, enojado por haber sido desplazado de las listas K. En el peronismo opositor, la designación como candidata por distrito de Agustina Ayllon, esposa del actual legislador nacional Francisco de Narvaéz, referente de la Unión por la Libertad y el Trabajo. Competirá con Alicia Sánchez, pareja de Luis D’Elía. Martín Sabbatella colará a Mónica Macha, candidata a senadora por la Primera Sección, su mujer y coequiper política desde los primeros años. En el rubro “hijos” se destaca Mariano San Pedro, hijo del intendente de Bragado, Aldo San Pedro, enrolado en el massismo a través de Darío Giustozzi. El divorcio no exime: la ex de Felipe Solá, Teresa González, secunda al “Momo” Venegas en lista a diputados nacionales del Frente Unión con Fe. También hay cuñados: Sebastián Galmarini, esposo de Malena Massa, será candidato a senador provincial por el espacio que lidera Sergio. Huelga detallar todos los casos, pero sí destacar que, de la mano de los complejos acuerdos con intendentes bonaerenses, se han designado a más de 35 parientes, hijos, esposas de primera agua, de segunda agua, tías y tíos propios, políticos y postizos, sobrinos de aquí y de allá, cuñados llegados de esta ruta o esta colectora y quizá algún nono o nona, que conforman ese compacto batallón de candidatos. En el grueso de los casos, ajenos a toda militancia. Espacio ganado por pertenencia al clan. Y el clan, claro, necesita reproducir condiciones para tener atado y bien atado el futuro. Empresas familiares mamando del presupuesto. Personalización rústica, brutal del ejercicio del poder. Y de los negocios que facilita el poder...
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