“¿Dónde están los responsables?”

Redacción

Por Redacción

No podemos olvidarnos de: Loma de la Lata, de Añelo, Rincón de los Sauces, Picún Leufú, Agua Negra en Cutral Co… etc. En el 2001 se publicó un estudio pedido por las comunidades Paynemil y Kaxipayiñ y CMN, donde se cuantificaban los daños ambientales: 630.000 m³ de suelo contaminado con altas concentraciones de cromo, plomo, arsénico, naftaleno, pireno y compuestos aromáticos, en capas de hasta seis metros de profundidad. En tanto las aguas registraron valores de metales pesados, hidrocarburos y fenoles que superaban los valores legales. Los resultados de los estudios clínicos realizados a 42 personas, sobre un total de 98, detectaron síntomas de intoxicación crónica por hidrocarburos: vértigo, debilidad, nerviosismo, dolor de extremidades y dermatitis. También reflejaban manifestaciones de intoxicación con metales pesados (irritabilidad, cefalea, insomnio, sueños perturbados, fatiga e interrupciones de embarazos). Al año siguiente, trascendió un caso de anencefalia en la comunidad Kaxipayiñ. Un feto sin cabeza se gestaba en el vientre de una joven comunera (Clarín, 18/05/02). Fueron tiempos de presentaciones judiciales, tanto en la provincia como a nivel internacional, primero en la Comisión y luego en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Diario R. N. 17/11/01). En el 2007, el matrimonio de Nora Apablaza y Leopoldo Araneda perdieron la salud y aseguraban que a su casa llegaba un líquido con bacterias coliformes y con hidrocarburos en lugar de agua. Ella terminó postrada en cama y su esposo también enfermo: uno de los casos más graves de Añelo. Dicen estar convencidos de que las empresas petroleras que operan en la zona –la principal es Repsol-YPF– no sólo han contaminado Añelo y aledaños, sino que han hecho todo para tapar su denuncia, con la anuencia del Estado. Incluso mencionaron una cadena de asesinatos. Una de las víctimas es la Dra. Ana Zerdán, bioquímica asesinada el 18 de septiembre de 1999. Hasta aquí, información tomada del libro “Patagonia Petrolera, el desierto permanente”, que escriben Marc Gavaldá y Hernán Scandizzo, Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. ¿Cómo olvidar tanto horror? Hoy, la vuelta de Chevron, que en 1998 era Chevron-San Jorge, me obliga a pedir justicia para todos estos crímenes impunes. Aquí no había derechos humanos: desapareció la tribu Paynemil en Loma de la Lata. Los que quedan vivos tienen 14 metales pesados en sangre y todos sabemos que el cáncer predomina en las consultas médicas en toda la provincia. Chevron, igual que Repsol, maquilló la contaminación, poniendo las coníferas exóticas que le compraron a Corfone. Todos son cómplices de esta catástrofe ecológica. Que nuestro gobernador nos traiga de nuevo a Chevron, sin medir las consecuencias de las perforaciones cerca de los ríos, es criminal. Y la shale, que es la más contaminante del mundo. Otra vez va a cambiar dólares por vida, no le dejamos nada a las generaciones venideras, sólo una provincia contaminada, de norte a sur. Que Dios nos proteja de tanta desidia. Elisa Betty López DNI 4.163.723 Zapala

Elisa Betty López DNI 4.163.723 Zapala


No podemos olvidarnos de: Loma de la Lata, de Añelo, Rincón de los Sauces, Picún Leufú, Agua Negra en Cutral Co... etc. En el 2001 se publicó un estudio pedido por las comunidades Paynemil y Kaxipayiñ y CMN, donde se cuantificaban los daños ambientales: 630.000 m³ de suelo contaminado con altas concentraciones de cromo, plomo, arsénico, naftaleno, pireno y compuestos aromáticos, en capas de hasta seis metros de profundidad. En tanto las aguas registraron valores de metales pesados, hidrocarburos y fenoles que superaban los valores legales. Los resultados de los estudios clínicos realizados a 42 personas, sobre un total de 98, detectaron síntomas de intoxicación crónica por hidrocarburos: vértigo, debilidad, nerviosismo, dolor de extremidades y dermatitis. También reflejaban manifestaciones de intoxicación con metales pesados (irritabilidad, cefalea, insomnio, sueños perturbados, fatiga e interrupciones de embarazos). Al año siguiente, trascendió un caso de anencefalia en la comunidad Kaxipayiñ. Un feto sin cabeza se gestaba en el vientre de una joven comunera (Clarín, 18/05/02). Fueron tiempos de presentaciones judiciales, tanto en la provincia como a nivel internacional, primero en la Comisión y luego en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Diario R. N. 17/11/01). En el 2007, el matrimonio de Nora Apablaza y Leopoldo Araneda perdieron la salud y aseguraban que a su casa llegaba un líquido con bacterias coliformes y con hidrocarburos en lugar de agua. Ella terminó postrada en cama y su esposo también enfermo: uno de los casos más graves de Añelo. Dicen estar convencidos de que las empresas petroleras que operan en la zona –la principal es Repsol-YPF– no sólo han contaminado Añelo y aledaños, sino que han hecho todo para tapar su denuncia, con la anuencia del Estado. Incluso mencionaron una cadena de asesinatos. Una de las víctimas es la Dra. Ana Zerdán, bioquímica asesinada el 18 de septiembre de 1999. Hasta aquí, información tomada del libro “Patagonia Petrolera, el desierto permanente”, que escriben Marc Gavaldá y Hernán Scandizzo, Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. ¿Cómo olvidar tanto horror? Hoy, la vuelta de Chevron, que en 1998 era Chevron-San Jorge, me obliga a pedir justicia para todos estos crímenes impunes. Aquí no había derechos humanos: desapareció la tribu Paynemil en Loma de la Lata. Los que quedan vivos tienen 14 metales pesados en sangre y todos sabemos que el cáncer predomina en las consultas médicas en toda la provincia. Chevron, igual que Repsol, maquilló la contaminación, poniendo las coníferas exóticas que le compraron a Corfone. Todos son cómplices de esta catástrofe ecológica. Que nuestro gobernador nos traiga de nuevo a Chevron, sin medir las consecuencias de las perforaciones cerca de los ríos, es criminal. Y la shale, que es la más contaminante del mundo. Otra vez va a cambiar dólares por vida, no le dejamos nada a las generaciones venideras, sólo una provincia contaminada, de norte a sur. Que Dios nos proteja de tanta desidia. Elisa Betty López DNI 4.163.723 Zapala

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