¿Dónde hay un genio ?

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

Redacción

Por Redacción

Esto está muy mal, muchachos. No le metamos más presión porque revienta». Con éstas palabras el presidente Eduardo Duhalde, zanjó temporalmente una dura pelea dentro del anárquico justicialismo, ante dos de sus protagonistas principales, el ministro de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez y el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá.

Los sangrientos desbordes delictivos en el conurbano bonaerense – donde habitan 14 millones de personas y se transparentan como agua cristalina las barrosas desigualdades sociales -, determinaron la constitución de un comité de crisis que siguiendo el modelo mendocino (donde se aplicó en menor escala un plan piloto) virtualmente significará la intervención (vía Gendarmería y Prefectura) de «la maldita» policía del primer Estado argentino. Dadas las resistencias a su presencia, la Federal se limitará a realizar tareas de inteligencia en un ámbito que volvió a conmoverse con el asesinato del adolescente Diego Peralta, en la humilde barriada de El Jagüel, en el Partido de Ezeiza, y con la bomba ulterior lanzada por Marcelo Sain, segundo del desactivado ministro de Seguridad, el frepasista Juan Pablo Cafiero. De ser ciertas, las manifestaciones de Sain, ponen la piel de gallina: la interna del PJ, en esa dirección, se dirimiría a través de mafias constituidas por políticos y policías que no trepidarían en financiarse a través del narcotráfico, el juego clandestino, la prostitución y los secuestros, entre otros graves atentados a la integridad de las personas y bienes.

¿Mintió Sain? Para Alvarez, sí. Para Solá, no, aunque calificó sus dichos de exagerados e imprudentes y paralizantes de las acciones que tienden a revertir una conducta criminal de un sector de los uniformados, con pésimos antecedentes históricos.

Uno y otro consideran «terrible» que se apele a la inseguridad y a la violencia para dirimir la contienda electoral que está en veremos, pues se cuestionan los métodos de selección de los candidatos. Hasta se da la paradoja de que Carlos Menem, a cuyo secretario privado Ramón Hernández (es decir, su testaferro), se le detectó otra cuenta de seis millones de dólares en un banco suizo, hable ahora de operaciones «infamantes y asquerosas».

Es cierto que ha habido exageraciones (en pocos meses, sin pruebas, se lanzaron imputaciones de magnicidios y se anunció, sin que nunca llegase, una ola de invasiones armadas a countries y barrios privados de la periferia urbana) y que los medios de difusión amplificaron situaciones alarmantes. Pero, en su debida dimensión, estas son reales y meten miedo. En tal sentido, las opiniones palidecen ante la cruda verdad de la histeria colectiva producto de desaciertos administrativos y de la falta de desprendimiento de los más poderosos. «No me importa nada!», exclamó un joven sorprendido por un periodista televisivo cuando saqueaba un comercio de venta de zapatillas deportivas, en El Jagüel.

La tregua que, por supervivencia propia, alcanzaron Alvarez y Solá, esconde la disputa por espacios de dominio territorial. El actual mandatario desafió la hegemonía duhaldista en Buenos Aires y se olvidó que su gabinete – según deslizan sus adversarios internos – se nutre de intendentes de Moreno, San Fernando Benito Juárez y Quilmes.

«¿Ellos (por esos jefes comunales) también se financian con fondos espurios como denuncia Caín (por Sain)? ¿Ellos también complotan contra Juampi Cafiero y Solá?, son preguntas irónicas que se lanzan desde la Secretaría General que pilotea el quilmeño Aníbal Fernández.

«Provocar tanta zozobra afecta antes que nadie a los propios intendentes. Paremos esta locura», cuentan que Duhalde les expresó a los cuarentones Alvarez y Solá, atrapado éste último en la teoría del complot.

Alvarez declaró con claridad a «Río Negro»: «Si fuera verdad que hay un complot, eso quiere decir que la política de seguridad fue excelente y que lo que fracasó fue el complot».

Corte, prioridad uno

Duhalde, convencido por el ministro Lavagna, cree estar en vísperas de «un veranito económico», a pesar de que reconoce que el país «es un barco todo picado». Algunos de sus asesores, entre ellos Alfredo Atanasof, lo exhortan a patear para más adelante la agenda electoral, poniendo todo el énfasis en sacar de la parálisis a la objetada Corte Suprema de Justicia, cuyos nueve miembros (unidos en la desgracia) miran para otro lado cuando le piden:

* Que detenga el goteo del «corralito»;

* Que no declare inconstitucional la rebaja del 13 por ciento a los empleados públicos;

* Que clausure el tema de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los militares en la última dictadura.

Un alto miembro del gobierno admitió que el asunto «provoca daños institucionales tremendos. No es lo mismo – explicó – relevar a un subcomisario que a toda la Corte. La incertidumbre eterna sobre la cabeza del poder judicial es la muerte del sistema. Los diputados deben hacer lo que tenga que hacer y rápido. No es posible ni acusar ni sentenciar nunca. Es un panorama híbrido. No es A ni Z. No es nada».

Las iniquidades que hoy afloran por doquier no son novedad. Ya existían, pero están más desarrolladas, así como las ramas van creciendo en los árboles.

Carlos Reutemann, el candidato que nunca fue, abrió la boca para advertir que «puede venir lo peor», aún cuando parece inminente un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Su retorno o no al primer plano forma parte del esquizofrénico folklore colectivo.

La destrucción es tan grande que serán necesarios esfuerzos suplementarios para que la nave no naufrague. El bien del bien lo hacer cualquier persona inteligente. No es el caso argentino, donde se requiere un Genio para extraer el bien del mal.


Esto está muy mal, muchachos. No le metamos más presión porque revienta". Con éstas palabras el presidente Eduardo Duhalde, zanjó temporalmente una dura pelea dentro del anárquico justicialismo, ante dos de sus protagonistas principales, el ministro de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez y el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora