Dos desafíos

El gobernador no negó la re-reelección, pateó la pelota para adelante.

Por Redacción

DE DOMINGO A domingo

HéCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

El gobierno enfrenta dos desafíos: poner a raya el gasto frente a un panorama financiero complicado, en el que se han estrechado drásticamente los recursos, y mantener unida la tropa para evitar que el cúmulo de ambiciones individuales diluya totalmente su autoridad y le haga imposible seguir gobernando los tres años que le quedan. En el medio está la prueba de fuego del 2013, que será definitiva para arribar con aliento al 2015. Esta semana se vieron claramente las dos cosas. El ministro de Economía, Omar Gutiérrez, corrió el velo de las finanzas provinciales al admitir que este año el déficit trepará a 1.000 millones de pesos (el del 2011 fue de 418 millones) y anunció una serie de medidas destinadas a contener el gasto y aumentar los recursos por la vía tributaria. Las regalías, advirtió, pasaron de representar el 50% del presupuesto a sólo el 30%. Junto con el corsé al gasto público provincial, el gobierno se lanzará a poner en caja a los municipios. En los primeros días de julio los intendentes tendrán que rendir cuentas del acuerdo de premios y castigos firmado en enero. Los que no hayan hecho los deberes y no estén en condiciones de pagar los aguinaldos recibirán ayuda, pero quedarán todavía más comprometidos. Sapag confirmó, en posteriores declaraciones a la prensa, el dramatismo de la situación provincial y aprovechó para pasarle la ‘factura’ a la Nación: “delegó a las provincias la atención de la salud, seguridad, justicia, educación, pero los recursos que manda son cada vez menos y para cumplir con esa misión se requieren más”. Cerca del gobernador explican que el gobierno nacional les cerró el grifo a las provincias y que les advirtió que se congelaría el gasto “por lo menos hasta octubre”, cuando se hayan cumplido los compromisos internacionales y se tenga una idea más clara del impacto que tendrá sobre el país la explosiva crisis europea. La situación es delicada, admiten los funcionarios neuquinos y se preguntan si será “solamente hasta octubre”. No por nada el gobernador viajará en julio a Washington para pedir financiamiento al Banco Mundial y otros organismos internacionales de crédito. Con recorte y contención del gasto, mayor recaudación y financiamiento externo, si las cosas funcionan medianamente bien Sapag podrá llegar a las elecciones del año próximo entero, o casi. El otro tema es político y también quedó claramente esbozado esta semana. Por primera vez los hombres del gobierno hablaron abiertamente de re-reelección y el tema apareció como telón de fondo de la reunión sapagista de Plaza Huincul, donde el gobernador asumió el timón del partido y alineó a funcionarios, legisladores e intendentes de cara a los desafíos que enfrenta su proyecto. A Sobisch, que intentaba hacer del MPN un corralito para mejorar sus chances de convertirse en candidato en el 2015, le dijo que no a las internas cerradas y que sí a las colectoras. A diferencia de su antiguo socio, Sapag tiene más espacio hacia afuera que hacia adentro del partido. Y las colectoras son la palabra mágica del nuevo emepenismo, porque si no fuera por ellas perdería casi todas las elecciones. ¿Quiere Sapag la re-reelección? Por lo pronto no ha negado de manera categórica la posibilidad de lanzar una reforma de la Constitución –como tal vez correspondería a un espíritu republicano a ultranza– y se ha limitado a patear la pelota para adelante como si quisiera dejar la posibilidad abierta. Al no negar esa posibilidad el gobernador se garantiza, por un lado, mantener en caja a los potenciales aspirantes que lo rodean –Bertoya, Coco, Gutiérrez, etcétera– que amenazan con dejarlo devaluado ante los ojos de la ciudadanía y de su partido. Por el otro, mantiene latente la posibilidad de acudir al expediente reformista en caso de que Cristina opte por la misma salida. Mientras tanto, va tomando cuerpo un operativo clamor entre las bases y los cuadros intermedios del partido cuestión que, de llegar el momento indicado, el gobernador no aparezca como el motor de la felonía constitucional sino como quien no puede rechazar el clamor popular. No es todo. Además de recortar y alinear, para llegar entero al 2015 Sapag necesitaría ganar las elecciones del año próximo o, al menos, hacer una muy buena elección. Ganar sería revalidar su poder para los dos años que le quedarían y le permitiría o seguir o convertirse en el árbitro de la situación y designar un heredero. En las legislativas del 2013 están en juego tres bancas de senadores, el ganador se llevará dos y el segundo la restante. Si el sapagismo ganara, no sólo acumularía oxígeno sino que vería reforzado su poder de negociación frente al gobierno nacional. Por eso, la posibilidad de que Sapag sea candidato a convencional constituyente para su propia re-reelección sería una jugada redonda. Pero, como ya se ha visto, no es algo que dependa exclusivamente de él. Entre las alternativas que maneja el gobierno se cuenta la de que Pechen renuncie y encabece la lista de senadores acompañada por Coco o algún otro. O que la lista la encabece Coco si la vice no acepta –como parece que ocurre–. En la hipótesis de que Pechen encabece, se matarían dos pájaros de un tiro, porque según la lectura que hacen muy cerca del gobernador “cualquiera de los dos integrantes del Ejecutivo que renuncie queda automáticamente excluido de la cláusula constitucional” que impide realizar más de dos períodos consecutivos. Y esto dejaría plantada a Pechen como alternativa a la reforma y re-reelección de Sapag. Si encuentra terreno fértil en el plano nacional, la reforma neuquina podría caminar sobre ruedas porque, ¿con qué argumento podrían oponerse los peronistas? También porque Quiroga sería seguramente de la partida. El intendente enfrenta desafíos parecidos a los de Sapag. Necesita mantenerse fuerte hasta el 2015, ya sea para pegar el salto a la gobernación o para lograr una vuelta más como intendente, cosa de proyectarse a la provincia en el 2019. El líder de Nuevo Compromiso acaricia la idea de reformar la Carta Orgánica Municipal para sacar la renovación parcial del Concejo cada dos años y crear la figura del viceintendente. Los argumentos son que la elección cada dos años no le conviene a nadie y que la figura del presidente del Deliberante no puede estar sometida a los vaivenes electorales. Pero ninguna de las dos cosas tiene demasiado peso, la verdadera razón por la cual “Pechi” querría convocar una Convención es para ponerse él mismo como candidato, como Sapag, cuestión de traccionar para su propia fuerza y salir fortalecido. ¿Qué hará el Frente para la Victoria? También necesita ganar en el 2013 para poder seguir gobernando tranquilo el país. En el caso de Neuquén se ha llegado a barajar la posibilidad de un enroque entre Parrilli y Pichetto. Pero no parece que vaya a ser para tanto. Las versiones que corren por estos días dan cuenta de que repetirían tanto Marcelo Fuentes, el estratégico presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales donde, entre otras cosas, se cocinaría cualquier reforma, como Nanci Parrilli, la hermana del secretario general de la Presidencia. El tema ahora es quién va primero.