Dos hermanas pisan fuerte en los servicios petroleros

Marcela y Verónica están a cargo de una empresa dedicada al aprovisionamiento de agua potable para las operadoras de Vaca Muerta. Innovaron y ampliaron los servicios de la compañía que su padre fundó en Neuquén hace más de 40 años.





Su infancia transcurrió entre camiones, pero no de esos de juguete sino camiones de verdad, los que manejaba Luis, el padre de esas niñas, en su empresa de transporte que fundó hace más de 40 años. Hoy Marcela y Verónica Pérez son las responsables de Transer, una SRL que transporta agua potable a los yacimientos de petróleo y gas.

“Para nosotras fue algo normal, como una continuidad de lo que siempre vivimos, que hoy estemos al frente de la empresa”, asegura Marcela, gerenta Administrativa y de Finanzas, secundada por Verónica, quien se desempeña como gerenta de Logística. Hoy la empresa cuenta con diez camiones y doce empleados.

Transer fue una firma unipersonal hasta 2014, cuando se transformó en una SRL. Dos años después se mudó a su ubicación actual en el Parque Industrial de Neuquén, donde cuenta con espacio suficiente para los camiones, las oficinas y el taller que está en plena construcción.
“Había una necesidad de profesionalizar la empresa, de ordenar su administración para estar a la altura del exigente mundo petrolero”, coinciden las hermanas.

Fue hace 10 años cuando empezaron a intensificar la relación con la actividad hidrocarburífera, que hoy representa el 85% del negocio. “Comenzamos con Exterran y DLS, que conservamos en la actualidad y fuimos sumando clientes”, precisó Verónica.

En números

85%
de su actividad está orientada a brindar el servicio a las empresas hidrocarburíferas.
21.000
metros cúbicos es la cantidad de agua potable que en promedio transporta la empresa por mes.

La empresa se encarga de llevar agua potable en camiones de 10.000 y 18.000 litros a los yacimientos, que es utilizada para higiene y cocina. Desde este año incorporó el servicio de provisión de cisternas para almacenar el agua. En promedio transportan cerca de 21.000 metros cúbicos de agua por mes.

“Los tanques de los camiones están recubiertos con epoxi y como certificamos las normas ISO 9001 y 14001 de calidad y ambientes, cada tres meses se hacen los análisis físico-químicos. Además todos nuestros choferes están habilitados para transitar por los yacimientos”, recalcó Verónica.

Marcela señaló que siempre trabajaron con empresas de servicio y que recientemente realizaron todos los trámites que les permitieron calificar como proveedor de YPF. “Esperamos poder concursar en alguna licitación y comenzar a trabajar también directamente con las operadoras”, explicó.

Ambas consideraron que la actividad petrolera seguirá creciendo y que Neuquén es foco de atracción mundial por Vaca Muerta. “Apenas está explotado un 5%, queda mucho por hacer y nosotras nos sentimos orgullosas de que como empresa neuquina estemos a la altura de este desafío”, comentaron.

Verónica se lamentó de que las condiciones actuales no permitan acudir al financiamiento bancario. “Hoy lo necesitaríamos para terminar nuestro taller y equiparlo, pero las tasas del mercado son muy altas”, aseguró.

Una empresa familiar que nació orientada a la fruticultura del Alto Valle

Luis Pérez comenzó con su empresa de transporte en 1976, cuando en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén se vivía un auge de la actividad frutícola y juguera. Unos años después, cuando sus hijas eran pequeñas, ya tenía compañía para muchos de sus viajes al puerto de San Antonio.

Con el paso del tiempo, Marcela se fue a estudiar a La Plata y se recibió de licenciada en Administración. Todo cambió drásticamente en 2009 cuando José Luis, el menor de los hermanos, falleció repentinamente a los 22 años. “Fue como un clic, mi papá se alejó un poco de la actividad y nos dimos cuenta de que no podíamos dejar caer la empresa”, recordó.

Se pusieron a trabajar y de la empresa unipersonal hicieron una SRL cuya actividad principal es el transporte de agua potable para la actividad petrolera. “Cuando papá volvió formó una nueva unidad de negocios y ahora se dedica al movimiento de suelos para emprendimientos particulares. Pero con tantos años de experiencia sigue siendo el ojo clínico y nos dice si un camión tiene un neumático desinflado o a otro le falta mantenimiento”, comenta Verónica.

“Seguimos siendo una empresa familiar -mamá también trabaja en la parte administrativa- pero con una gestión profesional. La actividad petrolera es muy exigente y tenemos que estar preparados para responder rápido y bien. Yo tengo el teléfono prendido las 24 horas todos los días del año”, señaló.


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