Acuerdo con Estados Unidos: la letra chica del pacto, los beneficios para la carne y las alertas en la industria
El tratado contempla la eliminación de aranceles para 1.600 productos, pero su entrada en vigencia depende del Congreso. Energía, minería y agro aparecen como los grandes ganadores, mientras se mantiene el proteccionismo sobre el acero.
La firma del acuerdo comercial con Estados Unidos marca un hito en la política exterior del gobierno, pero la euforia de los anuncios comienza a dar paso al análisis técnico de su implementación. El corazón del pacto es la armonización arancelaria, que promete eliminar o igualar barreras para más de 1.600 productos. Sin embargo, la entrada en vigencia no es inmediata: tal como ocurrió con el tratado Unión Europea-Mercosur, el texto deberá sortear el debate en el Congreso de la Nación para convertirse en ley antes de ser operativo.
El corazón del acuerdo comercial es la armonización arancelaria, que promete eliminar o igualar barreras para más de 1.600 productos. Sin embargo, la «letra chica» marca que la entrada en vigencia no será inmediata: tal como ocurrió con el tratado Unión Europea-Mercosur, el texto deberá sortear el debate en el Congreso de la Nación para convertirse en ley antes de ser operativo.
Al analizar los alcances del tratado en Río Negro Radio, el periodista económico Pablo Wende puso la lupa sobre los sectores beneficiados y despejó fantasmas sobre el impacto en el bolsillo de los argentinos.
Carne: ¿suben los precios en el mostrador?
Uno de los puntos fuertes del acuerdo es el aumento esperado en la cuota de exportación de carne vacuna. Frente al temor de que esto impacte en el consumo interno, Wende fue tajante: no encarecerá los precios locales.
«No son los mismos cortes los que se exportan de los que se comen acá«, explicó el especialista. Según su visión, abrir mercados genera un círculo virtuoso para el campo: «En la medida que se exporta más, hay mucho más incentivo para producir y para retener vientres. Eso al final es bueno».
Energía y minería: los grandes ganadores
El mapa de oportunidades tiene al agro, la energía y la minería en el centro de la escena. Estados Unidos ratificó su interés estratégico en los recursos naturales y las «tierras raras», lo que abre una autopista para las inversiones en Vaca Muerta y el litio.
Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) February 5, 2026
Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del @USTradeRep por construir juntos este gran acuerdo.
🇦🇷🤝🇺🇸
La Argentina será próspera! pic.twitter.com/TSXaFCzwnu
«Los norteamericanos están muy interesados en la Argentina, sobre todo por los recursos naturales. Acá no hay que ponerse colorado, lo que a ellos les interesa es la energía», detalló Wende.
En paralelo, se consolida la posición del limón argentino, que ya cuenta con antecedentes exitosos en ese mercado y funciona como «caso testigo» de la complementariedad entre ambas economías.
La traba del acero
Del otro lado de la moneda, el acero y el aluminio se mantienen en una zona de tensión. Pese al acercamiento político, Estados Unidos sostiene medidas proteccionistas férreas para su industria pesada.
«En el caso de acero y aluminio, Trump dijo ‘acá defendemos la industria nacional‘, sobre todo para protegerse de los chinos», advirtió el analista. Washington impone aranceles del 50% a lo que viene de China para evitar la sobreproducción asiática, una barrera que Argentina difícilmente pueda saltar por completo en el corto plazo.
El semáforo financiero
El acuerdo busca generar un marco de «reglas de juego estables» para atraer capitales norteamericanos. Sin embargo, el clima financiero mostró esta semana que la confianza se construye paso a paso.
El riesgo país, que había logrado perforar la barrera de los 500 puntos, mostró un rebote y volvió a subir en las últimas horas, una señal de que el optimismo de los mercados todavía encuentra límites frente a la realidad de la economía local.
Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio
La firma del acuerdo comercial con Estados Unidos marca un hito en la política exterior del gobierno, pero la euforia de los anuncios comienza a dar paso al análisis técnico de su implementación. El corazón del pacto es la armonización arancelaria, que promete eliminar o igualar barreras para más de 1.600 productos. Sin embargo, la entrada en vigencia no es inmediata: tal como ocurrió con el tratado Unión Europea-Mercosur, el texto deberá sortear el debate en el Congreso de la Nación para convertirse en ley antes de ser operativo.
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