La crítica radiografía del empleo registrado en Argentina

El sector privado formal destruyó 200.000 empleos durante la gestión Milei y de ese total, 112.000 se perdieron en los últimos diez meses. Cuatro de cada diez puestos que se pierden, pertenecen a la industria manufacturera. La incidencia de la reforma laboral y un paraguas llamado Vaca Muerta.

Crítico. El empleo registrado en Argentina volvió a retroceder en el mes de marzo. (Foto: Cecilia Maletti)

Claroscuro. Un contraste extremo entre luces y sombras que por momentos entusiasma y al minuto siguiente genera zozobra. No hay mejor forma de describir el panel de la macro argentina promediando el tercer año de la gestión de Javier Milei.


En un puñado de días, el riesgo país se ubicó en el nivel más bajo de los últimos ocho años, la inflación mensual registró en nivel más bajo de 2026, el Banco Central alcanzó la meta anual de compras de reservas, y el superávit comercial se multiplicó por cinco en términos interanuales.


Como contra cara, el grueso de la industria trabaja con la capacidad instalada a menos de media máquina, la construcción se retrae en términos mensuales e interanuales, las ventas minoristas acumulan 11 meses a la baja, y el empleo en todos los segmentos de la economía retrocede.

El riesgo país en mínimos de 8 años y la tendencia de inflación mensual a la baja, contrasta con 11 meses consecutivos de ventas minoristas a la baja y caída en el empleo en todos los segmentos de la economía formal.


Todo eso junto. Todo a la vez. Todos datos oficiales. Todos publicados en apenas una semana.
El contraste es fuerte y obliga al análisis. Mientras una parte de la economía proyecta, crece, y sueña con expandir mercados, otra padece una crisis que se traduce en menos producción, menos consumo y menos empleo.


Este último, es un ítem particularmente sensible, que atraviesa al conjunto de la economía a lo largo y ancho del país. Solo los segmentos y las provincias alcanzados por energía y minería, logran sortear al menos en parte la tendencia. Aún así, tales sectores no logran mover la aguja del empleo nacional.

Panorama crítico


Hay un dato insoslayable en la economía libertaria. Un dato oficial, que surge de las propias usinas de información pública. El empleo registrado o formal, no ha dejado de caer desde que Javier Milei es presidente.


El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), es el régimen que administra y centraliza los fondos de los aportes jubilatorios de los trabajadores registrados del país. Es decir, los datos que arroja el SIPA, son la medida más acabada y certera del estado en que se encuentra el mercado laboral formal en Argentina.


El último registro del SIPA referido al mes de marzo, fue publicado la semana pasada. De allí surgen una serie de matices sobre el estado crítico del empleo a nivel nacional.

El sector privado es el que más mano de obra expulsó durante la era Milei. Mientras el empleo privado formal se redujo en 205.400 puestos, el sector público redujo 82.700.


La primera foto revela que entre diciembre de 2023, momento en que asumió la actual gestión, y marzo de 2026, el sector privado destruyó 205.400 puestos de trabajo formal.

En el mismo lapso, el sector público expulsó otros 82.700 trabajadores, y el empleo en casas particulares se redujo en 20.000 puestos. A ello se suma la decisión del gobierno de dar de baja 395.000 monotributos sociales en noviembre de 2024. Durante ese mismo periodo, los únicos sectores en los que se creó empleo fue entre los autónomos (+9.300) y en el monotributo (+155.500).


La imagen que arroja el agregado es impactante: incluyendo sector privado, público, autónomos, casas particulares, monotributo y monotributo social, la cantidad de relaciones laborales formales se redujo en 539.000 en los últimos dos años y medio.

Un paraguas llamado Vaca Muerta


El dinamismo que exhibe la actividad económica en Neuquén, y el derrame que comienza a verificarse en Río Negro, puede tal vez nublar la vista.


Vaca Muerta es algo así como un gran paraguas, que impermeabiliza a la región de la cruda realidad que atraviesa la macro en el resto del país. Algo similar comienza a suceder en Cuyo, donde se nucléan las provincias que son enclave de la minería.


En efecto, el SIPA evidencia que Vaca Muerta es el único lugar del país donde el empleo crece. En efecto, mientras la cantidad de puestos de trabajo retrocedió en todas las provincias del país durante el mes de marzo, en Neuquén creció un 3,3% interanual y en Río Negro un 3,2%.

Vaca Muerta es algo así como un gran paraguas, que impermeabiliza a la región de la cruda realidad que atraviesa la macro en el resto del país. Mientras la cantidad de puestos de trabajo retrocedió en todas las provincias del país durante el mes de marzo, en Neuquén creció un 3,3% interanual y en Río Negro un 3,2%.


Solo otras dos provincias registran crecimiento anual en la cantidad de puestos de trabajo: la Rioja (+3,0%) y San Juan (+2,2%).
El punto en cuestión, es que sumando la cantidad total de puestos de trabajo en energía y minería de las cuatro provincias, aún así no sería suficiente para absorber la cantidad de puestos de trabajo que se pierden en el conjunto del sector privado a nivel nacional.
Es el principal problema que reviste la idea schumpeteriana de “destrucción creativa” que esgrime el presidente Javier Milei.

El sector privado, en crisis


Al hacer zoom sobre el sector privado registrado, la foto es todavía más nítida. Si el análisis se acota al periodo entre mayo de 2025 y marzo de 2026, la pérdida de puestos de trabajo asciende a 112.000. Casualmente (o no), el mojón coincide con el momento en que se abrió parcialmente el cepo cambiario y la inflación mensual volvió a acelerarse.
Cuatro de cada diez de esos puestos que se perdieron en el sector privado, pertenecen a la industria manufacturera.

Dato

112.000
Los puestos de trabajo en el sector privado registrado que se perdieron entre mayo de 2025 y marzo de 2026.

Llamativamente en ese lapso de los últimos diez meses, el empleo en dos de los sectores más dinámicos de la economía mileista, también retrocedió: en la intermediación financiera la cantidad de puestos de trabajo cayó en 6.200, y en la explotación de minas y canteras (que incluye al shale oil), cayó en 8.800.


Un último matiz, por demás sorprendente, tiene que ver con la dinámica del empleo en el último mes. Entre febrero y marzo de 2026, se perdieron 7.600 puestos en el sector privado, 2.400 en el sector público, 800 en casas particulares, 5.300 autónomos, 6.300 monotributos, y 5.200 monotributos sociales.

A saber, el empleo cayó en todos y cada uno de los eslabones de la economía formal. Y ello sucedió exactamente en el mismo mes en que la reforma laboral fue reglamentada y comenzó a implementarse.


Naturalmente, es apresurado sacar conclusiones sobre los efectos de la nueva normativa en el nivel de empleo. Lo cierto, es que los datos oficiales muestran un cuadro de situación en cuanto al empleo, que parece estar atravesado por vectores mucho más profundos que la simple desregulación, los incentivos para contratar o la reducción de cargas patronales.

El cuadro de situación en cuanto al empleo, parece estar atravesado por vectores mucho más profundos que la simple desregulación, los incentivos para contratar o la reducción de cargas patronales.


La imagen que arroja el mercado laboral argentino, es la de una matriz productiva que atraviesa una transformación estructural la cuál incluye eficiencia fiscal, desregulación y apertura, pero al mismo tiempo deja afuera de la ecuación al grueso de las economías regionales, expulsando mano de obra formal, y en muchos casos calificada.


Una economía que celebra el crecimiento y el potencial exportador de dos sectores con alta capacidad de generar divisas como energía y minería, pero que no logra traducir el crecimiento potencial tales sectores, en un motor que traccione el desarrollo armónico del resto de los sectores de la economía. Es decir, de la economía en su conjunto.


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