Las claves que anticipan el repunte del sector financiero para el segundo trimestre de 2026
La tregua en Medio Oriente y la caída del precio del petróleo fuerzan una rotación de carteras hacia los bancos. Tras un inicio de año con balances golpeados y suba de morosidad, el mercado proyecta un repunte de los activos bancarios.
La volatilidad global provocada por la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a ceder, lo que genera un reacomodamiento inmediato en el sector financiero. La tregua que permitió liberar el Estrecho de Ormuz no solo derrumbó el precio del barril por debajo de los US$ 100, sino que también frenó el rally de las empresas de energía que venían liderando las subas en la bolsa.
En su columna para Río Negro Radio, el periodista especializado Pablo Wende analizó este escenario como una oportunidad de «rotación de cartera». Según el experto, los inversores están comenzando a desprenderse de papeles energéticos —como YPF o Vista, que ya subieron más de un 20% en el año— para buscar refugio en acciones bancarias que quedaron «baratas» tras un arranque de 2026 muy difícil para el sector.
Balances bajo presión y fusiones
El diagnóstico sobre las entidades financieras es complejo. Durante el primer trimestre, los principales bancos argentinos sufrieron el impacto de procesos de reorganización interna, como las compras del HSBC por parte de Galicia y del Itaú por el Banco Macro, que implicaron altos costos operativos y reducción de personal.
Wende explicó que el sector viene de un cierre de año muy adverso, marcado por un deterioro en los indicadores clave. «Las acciones bancarias cayeron entre un 15% y un 20% en el arranque del año porque los bancos perdieron plata en la segunda parte del 2025; hubo que provisionar balances debido a que aumentó bastante la morosidad», detalló el analista.
A este escenario se sumó el impacto de la macroeconomía en las carteras de inversión. «El sector fue castigado por el aumento del riesgo país, lo que golpea directamente el valor de los bonos que los bancos tienen en su poder», subrayó Wende, señalando que esta combinación de factores dejó a los activos financieros en niveles de cotización históricamente bajos.
Sin embargo, el especialista anticipa que lo peor ya pasó y vislumbra una ventana de oportunidad para el corto plazo. «Lo que viene por delante para el sector financiero es un poco mejor: los balances van a ir mejorando, la morosidad bajará lentamente y ya no habrá tanta demanda de acciones energéticas, lo que ayudará a que los bancos recuperen terreno», proyectó Wende, destacando que ya se observa un incipiente crecimiento en los préstamos en dólares y una recuperación de las líneas en pesos.
El dilema del crédito hipotecario
Un punto crítico señalado por el economista es la administración del escaso crédito hipotecario disponible en el país. En este sentido, cuestionó que las líneas se concentren en perfiles de altos ingresos o funcionarios públicos, en lugar de atomizar el riesgo prestable entre más tomadores de deuda.
«Lo ideal es dar mucho crédito a más gente por menos monto; no se pueden otorgar préstamos de 300 mil dólares solo por ser funcionario», afirmó el especialista. Para Wende, la clave de la reactivación financiera será que los bancos logren dirigir el crédito hacia la clase media, lo que ayudaría a mejorar la calidad de sus carteras y el impacto social de la banca.
Un alivio colateral para la economía real
La caída del precio del petróleo no solo beneficia al sistema financiero por la estabilidad de las tasas, sino que alivia la estructura de costos de toda la cadena productiva. La baja del barril impacta directamente en el precio de los fertilizantes y el transporte de carga, sectores que ya venían sufriendo recortes operativos.
Para el analista, que el petróleo regrese a la zona de los USD 60-70 hacia el segundo semestre es la mejor noticia para Argentina. Este valor permite mantener la rentabilidad de Vaca Muerta sin asfixiar el consumo interno, permitiendo que el sector financiero encuentre finalmente un equilibrio entre el fondeo energético y el crecimiento del crédito comercial.
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