Mejora sostenida: la pobreza infantil baja con fuerza, aunque persisten brechas estructurales

La pobreza infantil en Argentina mostró una fuerte caída desde su pico de 2024, con una mejora sostenida que impacta especialmente en la primera infancia. Sin embargo, el informe advierte que, pese al rol clave de la asistencia social, persisten desafíos estructurales.

Por Redacción

Bajó la pobreza infantil.

La Fundación Libertad y Progreso, de orientación liberal que dirigen Agustín Etchebarne, Manuel Solanet y Aldo Abram, puso de relieve que la pobreza entre los menores de 14 años en Argentina descendió 24,8 puntos porcentuales desde el máximo de 66,1% registrado en junio de 2024, mostrando una baja sostenida hasta llegar al 41,3% en diciembre de 2025.

Retrocede la pobreza en menores, pero advierten que la ayuda estatal no alcanza


Con datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, subrayó en una gacetilla que “esta cifra se reduce al 19,4% entre los menores de 5 años, y el dato resulta especialmente alentador, ya que la nutrición adecuada, el acceso a cuidados de salud y el desarrollo de habilidades socioemocionales durante la primera infancia son determinantes para el futuro de los niños”.

Destaca el informe que “durante esta etapa, caracterizada por una extraordinaria plasticidad cerebral, cada experiencia tiene un impacto decisivo sobre el desarrollo cognitivo, emocional y social, sentando las bases para construir una trayectoria educativa posterior exitosa”.

Puntualiza que “mejorar las condiciones de vida en la primera infancia no solo contribuye a reducir la pobreza presente, sino que también amplía las oportunidades futuras, fortaleciendo la movilidad social y ayudando a romper la transmisión intergeneracional de la pobreza”.

Pondera que aproximadamente 4,1 millones de niños y adolescentes reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), lo que evidencia que aún persiste un porcentaje significativo cuyos hogares dependen de prestaciones como la AUH o la Tarjeta Alimentar para cubrir sus necesidades básicas.

Y sin embargo, “que esta asistencia económica, clave para aliviar la urgencia del presente y garantizar un piso mínimo de protección social, “no alcanza por sí sola para quebrar las dinámicas estructurales de la pobreza”.

Agrega que, en este sentido, las condicionalidades vinculadas a la educación, los controles de salud y la formación laboral cumplen un rol fundamental”.

Indica que se trata de herramientas que permiten la “acumulación de capital humano y el desarrollo de habilidades socioemocionales, elementos indispensables para ampliar oportunidades, mejorar la trayectoria educativa y laboral futura y, en última instancia, romper el ciclo intergeneracional de la pobreza”.

Finaliza exhortando a que “invertir en capital humano durante los primeros años sigue siendo decisiva para construir autonomía y ampliar las oportunidades futuras”.

Que “no se trata solo de atender las necesidades básicas del presente, sino de generar las condiciones para salir de la pobreza estructural y asegurar que cada niño pueda desplegar al máximo su potencial y sus oportunidades de desarrollo”.

NA


Comentarios

Exit mobile version