Vaca Muerta y el «efecto China»: ¿Qué hay detrás del choque Javier Milei-Techint? 

La licitación del Consorcio Southern Energy (SESA) que desplazó a Techint evidenció la complejidad de competir contra los subsidios chinos. El Gobierno avaló el resultado y envió una señal al mercado: la eficiencia de costos está por encima de la producción local. 

La diferencia entre la oferta de Techint y la empresa India fue de 80 millones de dólares. (Foto: archivo Matías Subat)

Lo que fue una decisión entre privados del consorcio Southern Energy (SESA) para una obra clave en Vaca Muerta expuso una fractura en el modelo económico. La brecha millonaria entre la oferta de Techint y la de la firma india Welspun para la provisión de tubos evidenció la feroz competencia de los precios asiáticos. Además, el gobierno de Javier Milei aprovechó la oportunidad para dejar en claro que avala el ingreso de jugadores foráneos, priorizando la baja de costos por sobre la protección de la producción local. 

El periodista especializado en Economía, Pablo Wende analizó la letra chica de esta operación en Río Negro Radio y despejó las dudas sobre la injerencia política en la decisión. «Lo que hay que explicar es que esta fue una licitación totalmente privada, acá no intervino el Estado. El tubo se fabrica en India, pero el acero es de China», detalló. Y agregó que la firma ganadora utiliza materia prima de China para lograr una oferta de 203 millones de dólares, un precio imposible de igualar para la industria local bajo las condiciones actuales. 

Triangulación y el «descarte» de Estados Unidos 


Más allá de la licitación puntual, Wende planteó que el caso desnuda un escenario geopolítico complejo que presiona sobre la economía argentina. Ante el endurecimiento de los aranceles en Estados Unidos —una política proteccionista iniciada por Donald Trump y continuada por la gestión actual—, China se encuentra con un stock masivo de acero que necesita colocar urgentemente en otros mercados. 

«Lo que China no le va a poder vender de acero a Estados Unidos, le va a vender al resto del mundo, incluyendo la Argentina«, señaló el especialista. Bajo esta lógica, el país se convierte en un destino atractivo para el «sobrante» global.  

Mientras Techint denuncia dumping —alegando que el acero chino llega subsidiado por su Estado de origen—, el Gobierno de Javier Milei ya anticipó que no investigará estas prácticas, priorizando la baja de costos para el desarrollo de la cuenca neuquina. 

La mecánica del precio y la paradoja de Techint 


El punto crítico que la industria nacional pone sobre la mesa es si el valor de la oferta ganadora es real o si está artificialmente deprimido. «China tiene una sobreproducción de acero y necesita sacárselo de encima como dé lugar, incluso por debajo del costo», explicó Wende.

La mecánica denunciada es precisa: la empresa india compra ese acero chino subsidiado y lo utiliza para fabricar los tubos. Según el analista, Techint argumentó puertas adentro que su propia oferta —aunque más cara— estaba al límite, calculada solo para «mantener la fábrica con la luz prendida», volviendo imposible competir contra un Estado extranjero que subsidia pérdidas. 

En su análisis, Wende reconoció la paradoja que envuelve a la firma de Paolo Rocca. Si bien es cierto que la empresa «ha usufructuado durante décadas de una economía cerrada» para ganar casi todas las licitaciones estatales, marcó una diferencia sustancial con otros sectores protegidos: no es una compañía que solo sobreviva al amparo local.

Tenaris es líder global en tubos sin costura y compite exitosamente en el exterior, por lo que su derrota en el mercado interno alimenta la sospecha de que la oferta rival opera con reglas de juego distorsionadas. 

El informe que detonó la reacción de Javier Milei 


La intervención de Javier Milei en esta disputa entre privados no fue casual ni aislada. La polémica escaló poco después de que la Cámara Argentina del Acero publicara un informe detallado advirtiendo sobre la «competencia desleal» de las importaciones asiáticas.

Al salir al cruce de estos reclamos y validar la licitación de Southern Energy, el Gobierno envió un mensaje que trasciende a Vaca Muerta: no validará proteccionismo ni revisará cadenas de valor, incluso cuando los industriales alerten que la competencia viene dopada con subsidios de origen. 

El conflicto deja una conclusión inquietante para el sector manufacturero: la apertura comercial avanza más rápido que las reformas de fondo. El planteo de Wende fue categórico: «Si Techint no puede competir, ¿qué queda para el resto?». 

El especialista remarcó que si una empresa multinacional que exporta y gana licitaciones en todo el mundo pierde en su propio territorio por un 40% de diferencia en el precio, el problema excede a la propia compañía. Sin una reforma laboral e impositiva que reduzca el «costo argentino», la competencia contra el excedente chino —triangulado o directo— se vuelve una batalla asimétrica donde la eficiencia local no alcanza para contrarrestar los subsidios extranjeros y la carga fiscal doméstica. 

Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio



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