Ecuador sigue faltándole el respeto a la CIDH
COLUMNISTAS
La cortesía es una virtud importante, particularmente en el mundo de la diplomacia. Pero algunos no lo entienden así; entre ellos, el patológico gobierno “bolivariano” de Ecuador que, respecto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mantiene una postura que no sólo es descortés, sino arrogante y arbitraria. En efecto, desde octubre del 2013 Ecuador no se digna siquiera a concurrir a las audiencias convocadas por el referido organismo interamericano, por eso los lugares asignados a los representantes del Estado ecuatoriano permanecen siempre vacíos durante las audiencias.
Dentro del 153º período de sesiones de la Comisión, acaban de desarrollarse dos audiencias temáticas que analizaron temas vinculados con Ecuador. En su transcurso se contemplaron dos cuestiones de significación: la independencia del Poder Judicial y los derechos humanos que corresponden a los pueblos indígenas ecuatorianos.
A la audiencia concurrieron diversas organizaciones civiles que expusieron sus puntos de vista aunque, lamentablemente, sin la presencia de los representantes del Estado ecuatoriano, lo que -por lo menos- debe calificarse de decepcionante.
Ecuador cuestiona desde hace rato a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La torea y ataca, en especial porque tiene su sede en Washington, Estados Unidos, país que no ha ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos, lo que poco y nada tiene que ver con la actividad sustantiva específica de la Comisión, con su razón misma de ser. El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, se refiere a la Comisión como un organismo “desprestigiado” que se presta para el show de algunos “grupitos”. Con ese argumento, Ecuador se ausenta sistemáticamente de las audiencias del organismo.
No obstante, quince organizaciones sociales no gubernamentales ecuatorianas expusieron su visión sobre lo que entienden que son violaciones de derechos humanos que ocurren en Ecuador. Sus representantes, algunos de ellos ataviados con sus trajes típicos, incluidas vistosas coronas de plumas de aves autóctonas, expusieron respetuosamente sus respectivos puntos de vista. Respecto del tema concreto de la independencia judicial, solicitaron que la Comisión realice una visita a Ecuador. Tampoco esto ocurrirá desde que, para ello, se requiere una invitación del Estado a ser visitado, lo que Ecuador no parece estar dispuesto a hacer.
Lo cierto es que, desde hace rato, el Poder Judicial ecuatoriano es criticado por su falta de independencia e imparcialidad. Un ejemplo de esto son los procesos vinculados con la asonada judicial del 30 de septiembre de 2010, en los que la interferencia del Poder Ejecutivo parece haber sido grave. El gobierno ecuatoriano, recurriendo al argumento del “error inexcusable” de los magistrados, no vacila en remover jueces con procedimientos altamente cuestionables.
Respecto de los pueblos indígenas, preocupa especialmente la grave acusación de que el gobierno criminaliza a sus líderes para desprestigiarlos y demonizarlos.
Una verdadera pena la conducta de Ecuador. Son sus pares, los otros Estados miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los que deberían llamar la atención sobre lo que sucede, requiriéndole la mayor colaboración posible con el organismo regional que tiene a su cargo nada menos que la defensa de los derechos humanos y libertades esenciales de los ciudadanos de sus Estados miembros.
EMILIO J. CÁRDENAS
Exembajador argentino ante las Naciones Unidas
EMILIO J. CÁRDENAS