“Educación e ilustración como política pública articulada”
El recurso humano o capital, en su ilustración o educación, no se debe considerar un gasto sino una inversión y debe estar consensuado a corto, mediano y largo plazo. El conocimiento y su desarrollo son la materia prima para el progreso y la tecnología que impulsarán al individuo a un potencial poderío económico y de desarrollo humano. Esta acumulación de conocimientos es muy importante y va de la mano con el poderío de los recursos naturales que hacen al desarrollo y progreso económico y tecnológico de un país. Además, como causalidad positiva, le da al individuo la posibilidad a un ingreso laboral mejor remunerativo, crecimiento económico y equidad social como factor preponderante para el éxito, la competitividad y fortuna de satisfacer necesidades; ello como productor de ganancias y ente consumista. Estamos en la era de la globalización y del llamado mundo capitalista y consumista en que aflora la dicotomía entre el “ser” y el “querer ser”, y ahí la educación tiene un enorme valor, ya que le da al individuo la capacidad de discernir en sus ideales, el libre albedrío y principios éticos, entre el humanismo y el utilitarismo como proyecto de vida, procurar su propia dignidad y realización personal. Es sustentar la cultura del esfuerzo, el trabajo; no la dádiva o contentarse con el clientelismo. Si se educa para vivir en democracia, para la integración y justicia social, la productividad y competitividad en este universo cultural en que se transmite o predica un acervo pedagógico, se debe buscar esa autoridad pedagógica y sentido de pertenencia tan importante en el esquema y paradigma en que se modelan almas, es decir que quien trasmite crea modelos de ciudadanos, concientizándolos sobre los deberes cívicos, su instrucción y la educación democrática para saber –cuando el Estado no cumple con su rol, deberes y obligaciones funcionales de darles a los ciudadanos bienestar y felicidad–, es decir en este aprendizaje, ayudar a crear como genuino derecho un elevado juicio crítico. Cuando la educación e ilustración no cumplen con estos postulados como política pública, el Estado, está preparando a futuros marginados o parias sociales e imposibilitándolos de lograr un desarrollo integral. La calidad educativa es una ciencia, es profesionalismo puro, caso contrario es degradación institucional, de la educación, del docente y del educando. No es el ideal con el que se está viviendo, ¿no? Ante ello todo indica que la educación es previsión, como fenómeno civilizador incalculable. Es oportuno reflexionar y volver en alguna medida al “siglo de las luces”; con ello lograremos reformular y recrear un modelo de ciudadano virtuoso, evitaremos las enfermedades pues estaremos informados e ilustrados en su prevención, aumentaremos nuestra longevidad, acentuaremos los valores éticos y morales, no nos victimizaremos, es decir no seremos jamas víctimas o victimarios del fenómeno delictual y, lo más trascendental, estaremos altamente calificados, no marginados o excluidos del sistema, ni discriminados y con la esperanza cierta de alcanzar el éxito en nuestro crecimiento armónico en lo psicofísico, desarrollo, progreso, realización personal y calidad. Es la articulación de políticas públicas requeridas. Como corolario, decía el general San Martín: “La ilustración y el fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y la felicidad de los pueblos…”. Le agregamos un aforismo de otro ilustre argentino, el perito Francisco Pascasio Moreno, quien decía: “Cuando las escuelas y las fábricas estén llenas, las cárceles estarán vacías…”. Cada cual tiene un cross diferencial, según su formación intelectual, su cuna, profesión, vivencias, etc. Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas
Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas
El recurso humano o capital, en su ilustración o educación, no se debe considerar un gasto sino una inversión y debe estar consensuado a corto, mediano y largo plazo. El conocimiento y su desarrollo son la materia prima para el progreso y la tecnología que impulsarán al individuo a un potencial poderío económico y de desarrollo humano. Esta acumulación de conocimientos es muy importante y va de la mano con el poderío de los recursos naturales que hacen al desarrollo y progreso económico y tecnológico de un país. Además, como causalidad positiva, le da al individuo la posibilidad a un ingreso laboral mejor remunerativo, crecimiento económico y equidad social como factor preponderante para el éxito, la competitividad y fortuna de satisfacer necesidades; ello como productor de ganancias y ente consumista. Estamos en la era de la globalización y del llamado mundo capitalista y consumista en que aflora la dicotomía entre el “ser” y el “querer ser”, y ahí la educación tiene un enorme valor, ya que le da al individuo la capacidad de discernir en sus ideales, el libre albedrío y principios éticos, entre el humanismo y el utilitarismo como proyecto de vida, procurar su propia dignidad y realización personal. Es sustentar la cultura del esfuerzo, el trabajo; no la dádiva o contentarse con el clientelismo. Si se educa para vivir en democracia, para la integración y justicia social, la productividad y competitividad en este universo cultural en que se transmite o predica un acervo pedagógico, se debe buscar esa autoridad pedagógica y sentido de pertenencia tan importante en el esquema y paradigma en que se modelan almas, es decir que quien trasmite crea modelos de ciudadanos, concientizándolos sobre los deberes cívicos, su instrucción y la educación democrática para saber –cuando el Estado no cumple con su rol, deberes y obligaciones funcionales de darles a los ciudadanos bienestar y felicidad–, es decir en este aprendizaje, ayudar a crear como genuino derecho un elevado juicio crítico. Cuando la educación e ilustración no cumplen con estos postulados como política pública, el Estado, está preparando a futuros marginados o parias sociales e imposibilitándolos de lograr un desarrollo integral. La calidad educativa es una ciencia, es profesionalismo puro, caso contrario es degradación institucional, de la educación, del docente y del educando. No es el ideal con el que se está viviendo, ¿no? Ante ello todo indica que la educación es previsión, como fenómeno civilizador incalculable. Es oportuno reflexionar y volver en alguna medida al “siglo de las luces”; con ello lograremos reformular y recrear un modelo de ciudadano virtuoso, evitaremos las enfermedades pues estaremos informados e ilustrados en su prevención, aumentaremos nuestra longevidad, acentuaremos los valores éticos y morales, no nos victimizaremos, es decir no seremos jamas víctimas o victimarios del fenómeno delictual y, lo más trascendental, estaremos altamente calificados, no marginados o excluidos del sistema, ni discriminados y con la esperanza cierta de alcanzar el éxito en nuestro crecimiento armónico en lo psicofísico, desarrollo, progreso, realización personal y calidad. Es la articulación de políticas públicas requeridas. Como corolario, decía el general San Martín: “La ilustración y el fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y la felicidad de los pueblos…”. Le agregamos un aforismo de otro ilustre argentino, el perito Francisco Pascasio Moreno, quien decía: “Cuando las escuelas y las fábricas estén llenas, las cárceles estarán vacías…”. Cada cual tiene un cross diferencial, según su formación intelectual, su cuna, profesión, vivencias, etc. Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas
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