Educación plantea entornos de aprendizaje más abiertos
Nuevos “Criterios de reorganización espacial para la innovación en la escuela” del nivel medio, que apuntan a “desafiar la lógica de encierro, seriación y gradualidad de la escuela moderna” a partir de nuevas estrategias como “los paisajes de aprendizaje”, fueron establecidos en las últimas horas en virtud de una resolución del ministerio de Educación de Nación.
Asimismo, la resolución 1188/2018 que se publica en el boletín oficial establece que estos criterios “están destinados a orientar las acciones de infraestructura escolar que se ejecuten con presupuesto del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología en el marco de la (política) Secundaria Federal 2030”.
El texto anexo a la resolución 1188/2018, donde se desarrollan los criterios, recuerda que “los edificios escolares fueron atravesados a lo largo la historia por distintos conceptos” sostenidos en diferentes “paradigmas pedagógicos y culturales de su tiempo” que concibieron a la escuela inicialmente como “templo del saber”, evolucionando luego hacia la escuela “abierta, accesible e inclusiva” en actual desarrollo.

Repensar los escenarios
“Hoy, ya iniciado el tercer milenio y en plena redefinición de la escuela como institución, es momento fecundo para repensar otros escenarios de lo escolar –nuevos pero también algo familiares–, producto de la revisión de una herencia de la cual es necesario nutrirse y que a la vez resulta imprescindible interpelar”, dice el documento.
En ese sentido, los Criterios plantean “apartarse de las estructuras espaciales estancas, secuenciales y rígidas propias de la herencia enciclopedista de la tradición moderna y predominantes en el sistema educativo”, por “entornos de mayor organicidad, que implican la disolución de algunos límites y la consecuente expansión de los espacios de uso a la totalidad del edificio escolar”.
“Esta propuesta apunta a diluir las nociones de adentro y afuera del aula, entendidas respectivamente como espacios de aprender” y de “no aprender”. En consecuencia, el edificio escolar habrá de concebirse como un dispositivo que, en su totalidad y de manera diversa, aliente el uso pedagógico”, explica.
Una de las estrategias principales es la de “paisajes de aprendizaje” que “contempla la tipificación de determinadas zonificaciones y configuraciones espaciales que, tomando varios de los elementos ya existentes en las escuelas, los resignifica de acuerdo con fines específicos”.

La idea de la propuesta
Por asociación metafórica, las áreas comunes serán así “plazas” y las aulas, “barrios”, “consolidando así una poética sugerente a efectos de recrear una escuela que responda a las necesidades actuales: inspiradora y convocante”.
El documento “no pretende presentarse con carácter normativo” sino “como la base conceptual desde la que el Ministerio de Educación de la Nación convoca a las jurisdicciones para orientar sus propuestas proyectuales”, y como tal está dirigido a arquitectos, diseñadores y áreas de infraestructura en general, pero también “se hace extensivo a las demás áreas, en particular a los equipos técnicos, de planeamiento y gestión”.
A partir de esta iniciativa estatal vale subrayar la importancia que educación y arquitectura tiene como dupla para una mejor formación de los niños y adolescentes que asisten a las escuelas de Argentina.
En este sentido, esta tendencia resalta que:
• Los centros educativos aportan o debieran aportar más sitios para interactuar, moverse y expresarse. Por ello se exige la creación de dispositivos espaciales para que los estudiantes se encuentren, toquen música, se organicen entre ellos o disfruten de un ocio enriquecedor para la formación de su personalidad.
• Hasta desde la psicología se recomienda que la iluminación, el correcto acondicionamiento acústico, el color y el espacio tienen una influencia directa en cómo y cuánto aprendemos. Y más aún, en cuánto disfrutamos de ese aprendizaje.
• Son más que necesarios los ámbitos informales de intercambio, de los que se apropian como mejor les conviene para trabajar juntos, discutir o relajarse. Se pone en evidencia que el conocimiento ya no está en las aulas sino en el intercambio entre las personas.
• Se sabe que tanto la arquitectura como los modelos docentes tienden a reflejar la ideología de una sociedad. Por eso son responsables de formar a personas libres y creativas. Y ahí es a donde apuntan los colegios del futuro, como reconoce Sandy Speicher.
Finlandia, “el” modelo
Desde hace años Finlandia parece haber encontrado la fórmula para obtener resultados educativos sobresalientes. Por ello, ante la propuesta hecha por Educación de Nación es bueno recordar la política de este país nórdico, que no deja nunca de innovar en su sistema educativo.
Hace dos años, todos los centros de enseñanza de Finlandia introdujeron el método conocido como “phenomenon learning”, mediante el que las materias tradicionales son desplazadas por proyectos temáticos en los que los alumnos se apropian del proceso de aprendizaje.
Parte de las reformas vienen impuestas por la adaptación a la era digital, en la que los niños ya no dependen de los libros para aprender. Pero tampoco de las aulas, al menos no como las conocemos ahora.
Los tradicionales salones cerrados se transforman en espacios multimodales, que se enlazan unos con otros mediante paredes de vidrio y divisiones movibles.
El mobiliario es ajustable e incluye sofás y pufs. Nada parecido a las escuelas de pupitres que la mayoría de nosotros conocemos.
“No hay una clara división o distinción entre los espacios de pasillo y las clases”, comenta Reino Tapaninen, jefe de arquitectos de la Agencia Nacional de Educación de Finlandia.
De este modo, explica, los profesores y los estudiantes pueden elegir el espacio más adecuado para llevar a cabo un trabajo o un proyecto en función de si es individual, en equipo o en grupos más grandes.
“No se trata de espacios totalmente abiertos”, explica Raila Oksanen, consultora de la firma finlandesa FCG, sino que el open-plan se basa en crear áreas de estudio “flexibles y modificables”.
“Los niños tienen diferentes formas de aprender”, agrega, por lo que los espacios versátiles “hacen posible formar distintos equipos, basándose en la forma en que los niños aprenden, prefieren trabajar y pasan su tiempo de estudio”.
Apertura física y mental
El concepto del open-plan debe ser entendido de forma amplia, no sólo arquitectónicamente, sino también pedagógicamente. Cuando hablamos del open-plan no se trata tanto de un espacio abierto en sentido estricto, enfatizó la consultora, sino de algo como un “estado mental”.
Tradicionalmente, las aulas de clases “fueron diseñadas para satisfacer las necesidades de los docentes”, dijo Oksanen.
“La apertura apunta a que la escuela responda a las necesidades individuales de los alumnos, dejándoles tomar la responsabilidad de su aprendizaje e impulsándolos a aumentar su autorregulación”, agrega la consultora.
Ese es precisamente uno de los objetivos del plan de estudios finlandés: aumentar la participación de los alumnos.
Télam y BBC Mundo
Al construir o reformar una escuela hay que pensar que la arquitectura debe estar al servicio de un nuevo enfoque educativo mucho más interactivo.
Tradicionalmente las aulas fueron diseñadas para satisfacer las necesidades de los docentes; hoy se intenta revertir ese planteo en las escuelas argentinas.
Se piensa más en los chicos, no tanto en los docentes.

Un modelo innovador con espacios ideales para interactuar
Datos
- Al construir o reformar una escuela hay que pensar que la arquitectura debe estar al servicio de un nuevo enfoque educativo mucho más interactivo.
- Tradicionalmente las aulas fueron diseñadas para satisfacer las necesidades de los docentes; hoy se intenta revertir ese planteo en las escuelas argentinas.
- WeGrow es la primera escuela de WeWork, empresa multinacional que presta servicios de coworking en todo el mundo. La escuela ubicada en Nueva York está formada por una sucesión de espacios en los que se pueden desarrollar diferentes funciones y en los que los niños pueden moverse libremente para aprender del entorno que los rodea y del intercambio constante con los otros niños. Se le dio gran importancia a los espacios comunes, que constituyen más de la mitad de la superficie de la escuela. La escuela, destinada a niños de tres a nueve años, consta de cuatro aulas, laboratorios flexibles, espacios comunes, estudio multifuncional, estudio de arte, sala de música y otros espacios luminosos que estimulan la creatividad y las ocasiones de encuentro y juego entre los niños. Cada espacio está pensado y diseñado para la interacción y para estimular a los más pequeños. Los maestros siempre tienen una visión completa de todo el espacio.
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