EE. UU. realiza un discreto retiro simbólico de Irak
Las fuerzas estadounidenses cerraron su cuartel general en elpaís invadido hace 9 años y arriaron la bandera, marcando el fin de su presencia. El titular de Defensa presidió la ceremonia.
AP
BAGDAD (AP) _ No hubo ningún cartel de “Misión cumplida’’. Tampoco hubo desfile por el centro de esta capital dañada y recompuesta después de casi nueve años de guerra. Tampoco multitudes de iraquíes entusiasmados de haberse librado de Saddam Hussein.
En cambio, los militares estadounidenses declararon el fin de su misión en Irak con una discreta ceremonia detrás de los muros de un complejo fortificado en el aeropuerto de Bagdad. La bandera que usaron los norteamericanos en Irak fue arriada y guardada en 45 minutos. Ningún dirigente político iraquí estuvo presente.
“Ustedes se retiran con gran orgullo’’, dijo el secretario de defensa León Panetta a los soldados en el aeropuerto.
De ese modo, y con breves palabras de altos funcionarios estadounidenses fuertemente custodiados, Estados Unidos bajó el telón de una guerra que dejó 4.500 estadounidenses y más de 100.000 iraquíes muertos, en su gran mayoría civiles.
El conflicto también exprimió más de 800.000 millones de dólares del tesoro de Estados Unidos y causó resentimiento en una mayoría de estadounidenses por una guerra que muchos apoyaron inicialmente como una prolongación de la guerra antiterrorista después de los ataques del 2001. Poner fin a la guerra fue uno de los primeros objetivos de la presidencia de Barack Obama, y la ceremonia le permite cumplir una promesa de campaña.
Queda una nación libre de la tiranía de Saddam, pero acosada por la violencia y temerosa del futuro. Los ataques con bombas y los tiroteos siguen siendo comunes. Y los expertos están preocupados por la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes para defender a la nación .
Muchos iraquíes no saben qué les depara el futuro. Su alivio por el fin del régimen de Saddam, se vio contrarrestado por una guerra larga y enconada que fue lanzada para hallar las inexistentes armas de destrucción masiva y estuvo a punto de precipitar Irak en una guerra civil sectaria.
“Los estadounidenses dejan detrás un país destruido’’, se lamentó Mariam Jazim, una chiita cuyo padre fue muerto por un mortero en Ciudad Sadr. “Los estadounidenses no dejaron escuelas modernas ni fábricas. Dejaron miles de viudas y huérfanos. No dejaron detrás un pueblo y un país libre, sino un país arruinado y una nación dividida’’.
La bandera estadounidense deja el país para dar paso a las fuerzas iraquíes.