El alcohol, decisivo en el crimen del sereno en Viedma
“Estaba bastante en pedo, perdido y en lo de Lamas seguimos tomando”, aseguró el único imputado ante el Tribunal.
“Asustado y el pedo que tenía que no me acompañaba rajé para la chacra donde trabajaba”. Aseguró Víctor Nahuelcura ante el Tribunal en el juicio que comenzó ayer por el homicidio de Juan Carlos Lamas en el que está imputado.
Si bien sólo aceptó contestar preguntas de su abogado, Damián Torres, el hombre relató que aquella tarde del 16 de marzo de 2016 había empezado a tomar desde la mañana. Agregó que luego se reunió con Andrés Guaycuyao en una despensa del barrio San Martín y de allí los dos fueron a visitar a Lamas en los talleres del ministerio de Gobierno donde era sereno, en el predio del vivero provincial.
“Estaba bastante en pedo, perdido y en lo de Lamas seguimos tomando”, indicó sin recordar dónde había dejado el arma que llevaba y “cuando la agarré, el disparo”. Detalló que quedó allí solo. “No sabía que hacer y rajé para la chacra donde vivía y al llegar a la tranquera agarré el revólver y me iba a suicidar pero pensé en mis hijos chicos”.
Aseguró que portaba un arma luego de haber recibido un disparo en las 1016, tiempo antes de este hecho motivo de investigación. “Tenía miedo. A ver si a esos locos me cagan de un tiro de nuevo. Por eso tenía un arma”, añadió. Se definió amigo de la víctima y sostuvo que “nunca tuve problemas con Carlitos”.
El Tribunal integrado por Carlos Reussi, Daniela Zágari y Sandra Filipuzzi pasó a un cuarto intermedio para hoy, oportunidad en que serán escuchados un par de testigos, teniendo en cuenta que las partes desistieron de varios. Hoy también podría finalizar la audiencia con los alegatos del Fiscal de Cámara, Hernán Trejo; de la defensa ejercida por Damián Torres y de la querella representada por los abogados Manuel Maza y Luciano Perdriel.
La audiencia se realiza en el auditorium del Superior Tribunal de Justicia colmada de público, especialmente de familiares y amigos de la víctima. Ayer se pudo observar a los hijos de Lamas que portaban carteles que señalaban “Nos hacés mucha falta viejo” y “Basta de testigos falsos”, entre otras leyendas.
El único testigo presencial, Andrés Guaycuyau, coincidió con lo indicado por el imputado al señalar que aquella tarde en el lugar de trabajo de Lamas “estuvimos cerveceando”, como en otras oportunidades. Recordó que cuando estaban parados en la puerta para retirarse escuchó un tiro. “Lo miré a Nahuelcura y le vi cara de asustado con el arma en la mano”, agregando que al observar a Lamas que seguía sentado y temblaba “me asusté y salí corriendo”.
Tras señalar que era amigo de Lamas desde hacía años recordó que mientras estaban sentados en el interior de la casa, Nahuelcura sacó el arma del bolsillo y la dejó sobre la mesa. Luego comenzó a manipularla y “le dijimos que se dejara de joder mirá si se te escapa un tiro y la guardó”. Poco después sobrevino el descenlace sin que haya existido ningún tipo de discusión.
El disparo ingresó a dos centímetros de la ceja izquierda y quedó alojado en la base de la nuca de la víctima, quien estuvo más de 11 días internado en el Zatti donde murió.