El alto costo de perder

Redacción

Por Redacción

El oficialismo se libró de la elección y renovó parte de su gabinete. Pero no reacciona o, mejor dicho, predomina la perplejidad de Weretilneck.

El intento de la renovación generó –por ahora– más fricciones internas que rebote efectivo. Habrá que esperar más. Mañana, el gobernador reunirá al equipo renovado. Los nuevos todavía están armando sus grupos, salvo Turismo y Economía. Arabela Carreras marcó diferencia, tanto que abrió recelos en el oficialismo por su impronta. Agustín Domingo completó sus secretarías: Eduardo Bacci (Financiamiento), Luis Vaisberg (Hacienda), Miguel Cruz (Administración y Suministro), Isabel Tipping (Función Pública) y, recientemente, Sergio Baroni al frente de Altec.

Una difícil misión tiene Economía con los fondos para el plan Castello. Nación atenaza los tiempos y se inquieta Weretilneck, quien procura que la Comisión legislativa de Priorización no lo exponga y respete su acotado listado de obras (que caerá de los 580 millones de dólares a 300 ó 250 millones). Lo incomoda quedar sólo en la exclusión. Se evalúan atajos o financiamientos diferentes a los bonos en dólares. La ley no se circunscribe a esa emisión y la oferta de fondos internacionales abundará con el triunfo de Macri, vaticina el gobernador.

Antes, Nación deberá habilitar el endeudamiento. No negará ese pedido pero tendrá sus resguardos. Técnicamente, observa los números fiscales y la faz política quedará para después del 22 de octubre. Ya el nivel de fuerza se modificó con las primarias y, todavía, puede profundizarse con las generales. Si la polarización entre el FpV y Cambiemos se acentúa entonces Juntos se diluiría más.

Las encuestas de Nación y de la Provincia coinciden en el reparto de los votos de Juntos. Un 40% recae en el macrismo y casi el 20% va al FpV. Significan 8/9 puntos para el primero y 4 para el segundo, llevándolos al 28/29% y al 45%. Así, entonces, otras supremacías se habrán consolidado. La marcha de Martín Soria se afirmaría y la coalición nacional se apuntalaría en Río Negro, con el diputado Sergio Wisky a la cabeza.

Esa perspectiva reabre grietas cuando la política aparece. Desorden, desaliento, conveniencia e ideología se mezclan en el oficialismo. El gobernador insiste en desentenderse de la elección, pero otros –entre ellos, el peronista Ricardo Arroyo– habilitan cierta participación, heterogénea –por cierto– por la esencia de Juntos. No hay claridad sobre qué hacer, pero no están resignados a la quietud. Alientan a Magdalena Odarda o la izquierda, pues sus trepadas serían las menos dañosas. Hay, también, movidas individuales enfiladas al sorismo y a Cambiemos. Weretilneck abre su camino. Algunos gestos son imperceptibles para Nación. Recibió el lunes al ministro Frigerio. Un asiduo concurrente y atento observador supo detectar que en el despacho se exhibía un cuadro recién colgado y era del presidente Mauricio Macri.

Más acciones serán necesarias. En el vip del aeropuerto, a la espera de Frigerio, el diputado Wisky pidió a Weretilneck que Río Negro adhiera a la ley nacional Pyme, que promete “estabilidad fiscal”. El proyecto de la radical Soraya Yauhar está empantanado hace un año en Asuntos Económicos, presidida por Alfredo Martín. Ahora esa iniciativa estará incluida en la sesión del jueves; incluso preparan un proyecto del Ejecutivo, con acuerdo de ministros.

El reclamo nacional fue pleno. En la inauguración del viernes, Macri –al lado de Weretilneck– criticó a Río Negro por no adherir a la ley Pyme ni a la de la ART (remarcó que Neuquén sí lo hizo con la primera y no con la segunda). Ratificó su militancia por la reforma de la ART “contra la industria de los juicios laborales”. Así, el presidente suele empecinarse y, tal vez, tras el rechazo nuclear, quiera contrariar el actual andar del rionegrino.

Ningún antecesor perdió –como este gobernador– tanto en tan poco tiempo. El balance arroja daños políticos graves. Todo requiere reparación, pero aún existe desazón. Perder es un verbo de extraño uso para Weretilneck.

El oficialismo no logra reaccionar y el plan Castello no llegará con los plazos previstos.

Nación quiere resguardos fiscales y políticos.

Weretilneck ofrece gestos al gobierno de Macri, pero hay nuevas exigencias.
El presidente lo criticó por la falta de adhesión a dos leyes nacionales.

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El oficialismo no logra reaccionar y el plan Castello no llegará con los plazos previstos.
Nación quiere resguardos fiscales y políticos.
Weretilneck ofrece gestos al gobierno de Macri, pero hay nuevas exigencias.
El presidente lo criticó por la falta de adhesión a dos leyes nacionales.


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