Sociedad

El comedor de Costa Linda: almas solidarias a orillas del Canal Grande

Los lunes, miércoles y viernes, cuando cae el sol, Juana pedalea cuatro km desde la punta este de Costa Linda hasta el lado oeste de esa toma que multiplicó su tamaño en los últimos meses en Fernández Oro. Es una larga hilera de casitas de madera, chapa y material frente al Canal Grande, muchas con el apellido de las familias en un cartel. Uno se destaca por la frase que agrega: “No sea chorro, robele a los ricos”.

El comedor funciona lunes, miércoles y viernes a partir de las 20 horas. Fotos de Gonzalo Maldonado


Griselda sabe de que se trata: en Adonai, el comedor que inauguró el 16 de julio pasado, ya la asaltaron dos veces: la primera se llevaron como 20 pollos, fideos y arroz. La segunda, dos mil pesos en carne, justo el día que había comprado 10 bandejas. Le tuvo que poner rejas al cuarto donde guarda los alimentos. El comedor funciona en su casa, en la que de a poco el cemento y los ladrillos le ganan terreno a la tierra y las chapas.

"Mi papá tenía un merendero y daba copas de leche en Plottier. De él aprendí que hay que hacer el bien sin mirar a quién".

Griselda Pavez, 42 años, fundadora del Comedor Adonai

Griselda también sabe lo que es el hambre: de chica vivía en Mendoza con sus 11 hermanos. Iban a un merendero que tenía límite de edad: la mitad entraba, la otra mitad no comía. Por eso, ella entrega raciones y ahora Juana se lleva un tuper rebosante de arroz, albóndigas, salsa y dos tiras de pan: lo compartirá con su hija y sus dos nietos.

Afuera ya es de noche, los vecinos charlan parados cerca del Canal y rezan que a Edersa no se le ocurra cortar la luz: cuando eso pasa, tienen que hacer una colecta y pagar a un electricista para que los vuelva a conectar al último poste, a 120 metros, del que están enganchados.

Vengo pedaleando desde la otra punta a buscar la comida para mi hija y mis dos nietos. Me gustaría volver a trabajar en la chacra"

Juana, 62 años.

Antes de subir a la bici, Juana cuenta su historia: su hija cobra 3.000 pesos como doméstica y no le alcanzan para alimentar a sus dos hijos. Ella era tractorista y encargada de una chacra, hasta que un día discutió con su patrón y se quedó sin trabajo y sin casa. “Me gustaría volver a la chacra”, dice Juana y su rostro se ilumina en la oscuridad.


El que llega de trabajar es el marido de Griselda, que es seguridad privada y hoy le tocó un banco en Neuquén. Omar tiene 44 años y acompaña a su mujer, de 42, en esta aventura solidaria. Además de cocinar, si está de franco o le coinciden los horarios va con ella en la motito a recolectar lo que aportan los de fierro: los empleados y los dueños de las carnicerías Gauchito Gil y El Rusito, las panaderías Don Felipe y Kairos, la Pescadería y pollería de oro, el autoservicio Center y su carnicería. El municipio también hace un aporte de alimentos. Y hay un grupo de WhatsApp, “Los pollos del comedor”, integrado por vecinos que se organizan para ayudar.

Los vecinos traen su tuper para llevarse su porción.

Este miércoles otoñal los vecinos tardan en entrar, acaso porque las cámaras los intimidan. Pero de a poco se animan:todos se llevan su porción y anotan nombre y DNI en una planilla que firman. La mayoría de Costa Linda, pero también vienen desde Cipolletti: del Mapu, de Puente Madera, del paraje El 30 y del Loteo Social 3 de Fernández Oro.

Natalia es una de las mujeres del barrio que se sumaron a cocinar en el comedor.


“Acá estamos, para dar una mano”, dice Griselda junto a Natalia y Patricia, que ayudan a cocinar y también se llevan su plato, como la dueña de casa, que ahora sale a llevarle la vianda a una vecina que vive sola en una casita de madera, no tiene trabajo y padece una enfermedad que le impide salir. “La comida, mami”, dice Griselda, se la entrega, le da un beso y vuelve. En el comedor la espera una pareja recién llegada de Zapala con sus dos hijos: consiguieron una changa en una chacra, pero necesitan comida, frazadas, colchones. “Les vamos a dar una mano”, dice ella y empieza por servirles un plato lleno.

Contacto: 2996560661 En Facebook: Comedor Adonai


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