El «corralito» impide a un chico operarse en Cuba
Con mucho esfuerzo los padres de Lautaro juntaron el dinero para que su hijo sea operado en Cuba de una grave enfermedad, pero el banco no les da los fondos porque faltan "directivas".
NEUQUEN (AN).- Lautaro tiene 12 años y sueña con vivir una vida normal, jugar y patear una pelota de fútbol. Pero no puede, o mejor dicho no lo dejan. Pese a ser la salud un derecho constitucional, el «corralito» se ensaña con él y retiene los fondos destinados a una operación que sólo se hace en Cuba.
En esta ardua lucha por la vida lo acompañan su padres Tito y Julia Gutiérrez. Esta mañana presentarán un recurso de amparo en la esperanza de que la justicia se ponga de su lado. Es que hasta ayer creían cierta la noticia de que el Banco Central autorizaría la liberación de fondos para quienes necesiten operarse pero recibieron un nada de respuesta.
En la caja de ahorro del Banco Francés quedaron atrapados los 14.000 pesos juntados con la solidaridad de mucha gente, porque los Gutiérrez no son gente de dinero.
Sus amigos organizaron una campaña para juntar fondos, el grupo Pachamama -del cual Tito es integrante- tocó en beneficio en el parque central y como la plata no alcanzaba, la familia sacó un crédito personal de 9.000 pesos y depositó todo en moneda nacional, en una caja de ahorros, sin imaginar la corrida del dólar y mucho menos el congelamiento de los depósitos.
No especularon, lo único importante para ellos es la salud de Lautaro. Se encuentran ahora con que el dinero ahorrado vale prácticamente la mitad -la operación cuesta 15.000 dólares- pero más los angustia que Lautaro haya perdido el turno de intervención. Debía haber viajado el domingo a Cuba y operado el jueves de la semana que pasó.
Para Lauti, como lo llaman cariñosamente sus padres y cuatro hermanos, cada día que pasa es otro día perdido. Sufre una cifoescoliosis producida por una neuropatía sensitivo motora desmielinizante crónica, detectada cuando tenía 7 años. La enfermedad es severa. Avanza.
Ya determinó la pérdida del 40% de la mielina de su cuerpo y la disminución en su fuerza y tonicidad muscular. La curva progresiva de su columna compromete sus pulmones y tiene dificultades para respirar. En los últimos tres años el cuadro se agravó, no responde al tratamiento conservador. Por eso los médicos recomiendan el tratamiento quirúrgico.
«El gerente del Banco Francés muestra buena predisposición por liberar el dinero de la caja de ahorro pero no puede hacerlo sin directivas de la sede central», relata Tito.
Comenta que con Julia dudaron mucho en hacer pública esta historia y que por temor a que Lautaro salga lastimado lo mandaron a veranear a la casa de una familia amiga, fuera de Neuquén. Pero aclara que «Lautaro sabe lo que estamos haciendo, no le ocultamos nada».
En el país los médicos ofrecían una operación que lo dejaría sin movilidad, rígido como un robot de la cadera para abajo. La angustia los impulsó a buscar nuevas opciones y a preguntar aquí y allá. Quiso la casualidad que el médico cubano René Rubinos estuviese en Buenos Aires y lo fueron a ver. El les dio la respuesta que esperaban, la promesa de una vida normal para Lautaro.
Los Gutiérrez son luchadores: «nunca dejamos de pensar que encontraremos el camino, que la situación del país cambiará y será más solidario. Los argentinos nos merecemos ser felices y para eso hay que trabajar mucho y por eso luchamos, para que se dé y sacar adelante a Lautaro».