El despunte del 2015

Las PASO caen, Pichetto apura su fórmula y Weretilneck arma.





RÍO NEGRO

Río Negro, en sigilo, a pleno con el petróleo. Weretilneck se reúne con el presidente de YPF, Miguel Galuccio, y Pichetto se junta con parte de la cúpula de Petrobras Brasil. No hablan entre ellos, pero ambos reparan esas relaciones. Enero y febrero serán decisivos. El gobernador avanzó con Galuccio en el acuerdo con YPF. Pichetto recibió al embajador brasileño Everton Vargas y a directivos de Petrobras. La Cancillería generó esa reunión por la crítica postura del senador al acuerdo de Río Negro y la petrolera, que derivó en el rechazo en la Legislatura. Pichetto habría repetido sus temores, pero concluyó con promesas de respaldo si hay cambios en la oferta. Weretilneck sabe del valor político de ese encuentro. Su equipo petrolero –el ministro Guillermo Gesualdo y el secretario Marcelo Etchegoyen– negocia un segundo contrato con Petrobras. Igual, el apuro está en las prórrogas de las petroleras menores, demoradas en los trámites. YPF está encaminada y Petrobras cuenta con los cimientos del frustrado contrato, solamente que deberá ajustarse –medianamente– a las iniciales objeciones transmitidas por los legisladores. Los tiempos no darán. Weretilneck no tendrá precisiones de esa disponibilidad petrolera cuando tenga que resolver la pauta salarial del 2015 con los gremios. Educación acercó una propuesta a la Unter a partir de la reformulación del nomenclador, aplicable en cuatro tramos y con un alza media del 28 al 30% en el año. El sindicato docente quiere para diciembre un anticipo. El gobierno dice –hasta ahora– que no se puede mover de su aplicación desde enero. Igual, Economía y Educación ya evalúan opciones, que acercarían en la paritaria del miércoles. Todos están expectantes de ese escenario. Allí despuntaría la pauta 2015. La policía tiene listo su borrador, destinado a corregir el achatamiento de salarios del 2014 por el impuesto aumento tras el levantamiento de diciembre pasado. El anuncio sería el 8 de diciembre en el acto de la Policía en Cinco Saltos. El tiempo apremia. El año pasado, Río Negro sufrió el reflujo de la rebelión policial neuquina y, después, del parámetro de un haber mínimo de 10.000 pesos. De esa provincia asoma otra complicación. El gobierno de Jorge Sapag confirmó que habrá aumentos desde diciembre. Se estima un alza media del 15 al 18% en el primer tramo y otro similar en abril. El gobierno responde que Neuquén aumenta en diciembre porque su acuerdo y alza por la insubordinación cumplen un año en ese mes. Río Negro lo aplicó desde enero. ¿Bastará esa explicación? No alcanzó para UPCN ni para la Unter. Habían acordado por un año y lograron reabrir la negociación. Otra contingencia: la administración neuquina está en la recta final de una decisiva interna en el MPN, entonces esta semana seguramente precisará esas subas policiales. Antes, Economía busca resolver otros apremios, como correcciones a sus errores de cálculo y el proyecto final del presupuesto 2015. Gran parte del gobierno –incluyendo al gobernador– se dedicó a revisar el impacto del anunciado aumento del 40% en las horas extras para los hospitalarios de ley 1844. La última cuenta arrojó un costo de unos $ 6 millones mensuales. La estimación inicial fue errónea. Lo peor es que ese incremento derivará –inexorablemente– en el reclamo por igual tratamiento de los técnicos y profesionales de la ley 1904. El asunto tuvo su debate interno y Weretilneck concluyó en respetar el compromiso con UPCN, aplicando la primera suba de un 20% en horas extras. La elevación del presupuesto por parte del Ejecutivo tiene su tradicional conflicto con la Justicia. Economía encuadra a las otras carteras y, finalmente, el gobernador reunirá al gabinete para los retoques finales. Eso será esta semana. Pero el ministro Alejandro Palmieri continúa repasando y negociando partidas judiciales. El STJ remitió un anteproyecto que duplica las ejecuciones actuales. Las erogaciones del 2014 rondarán los 720 millones y requieren 1.431 millones para el 2015. Insiste en más fondos frente a la creación de cargos. Dijo en su escrito que no habrá nuevos organismos o sistemas “novedosos” sin partidas adicionales. La pretensión judicial tiene debilidades: la discordia pública del STJ con la jefa de la Procuración. La experiencia no ha servido. La Justicia vuelve a hundirse en pujas de poder. Silvia Baquero no concurre más al plenario del STJ. “Merezco respeto”, argumenta. Alude a la desmedida discusión con su antecesora Liliana Piccinini, quien requirió la intervención del presidente Sergio Barotto. Mal ejemplo de convivencia. La descarnada historia también regresa con Horacio Massaccesi a la presidencia de la UCR, al vencer en las internas al legislador Leonardo Ballester. No hay que exagerar. Poco quedó de la fuerza que generó el poder estatal. Está quebrada y la primera muestra asomará con el bloque de legisladores. Existen planes muy distintos y rencores almacenados. El triunfo de Massaccesi sepultó la aspiración del Unen rionegrino, ligado a la arista Magdalena Odarda y alentado por Bautista Mendioroz. Este fracaso se pierde más en los extravíos de sus impulsores nacionales. Odarda, afectada por esa derrota, intenta reponer cualquier idea de un frente opositor. Plantó su candidatura como norte y núcleo de contención. Los radicales batidos desconfían de que la senadora se despoje del proyecto 2015 y repose en el Senado. Ella también tiene sus sospechas: que Mendioroz y otros radicales terminen albergados por el Pro de Mauricio Macri. Sería una frontera infranqueable. El oficialismo ayudó y se alegró con el resultado radical. Apoyó a los intendentes, el núcleo del triunfo, administrado ahora por Massaccesi y el roquense Daniel Sartor, dos retornos impensados tiempo atrás y que requerirán evaluación retrospectiva de parte de los vencidos (ni hablar del exgobernador Miguel Saiz en Roca). Los victoriosos creen que la UCR está para un frente con cierta participación del gobierno. Hay tonalidades entre ellos: el exgobernador –el viedmense José Luis Foulkes está en esa marcha– quiere esperar hasta febrero o marzo, reposicionar al partido y mejorar las condiciones de negociación. Sartor y varios intendentes simplificarían el paso hacia un entendimiento con el gobernador. Weretilneck quiere a los radicales, pero no muy cerca. Podrían participar en otra boleta que lo respalde y espera que los jefes municipales lo acompañen informalmente. El aporte de Foulkes estará en adelantar y despejar su elección de Viedma de la compulsa provincial. Cualquier esquema sirve al gobernador frente a su carencia por referentes regionales. Para él, la contribución más significativa del desenlace radical está en que se libró de las PASO. La ley persiste, pero ya nadie milita por ella después de la derrota de Mendioroz. Resta encontrar el atajo o explicación política. Pichetto reclamó públicamente su aplicación, pero poco más hará. ¿Para qué? si las PASO incluso lo podrían complicar. Lo suyo radica en los entendimientos internos y, en principio, con el intendente Martín Soria. Mañana se reunirán en Buenos Aires, en un almuerzo convocado por Juan Carlos “Chueco” Mazzón. Pichetto apura el armado. Pretende su fórmula consensuada para antes de fin de año. Avanza en un acuerdo con el intendente Abel Baratti y su Frente Grande. Allí, en Cipolletti, Weretilneck insiste en un bosquejo electoral de varios candidatos locales que lo apoyen, como el radical Lucas Picca o el empresario Aníbal Tortoriello. Pichetto teme que el gobernador acorte el proceso electoral. Por eso, prevé la organización política del PJ (el Congreso sería el 13 de diciembre) y piensa en otra construcción cuando esta semana reúna en Viedma a técnicos. Serán, además, la médula de diagnósticos y críticas al gobierno provincial. Pero, la mayor amenaza de Weretilneck no serán esas condenas. Su desafío permanece en los aciertos y despropósitos gubernamentales. Equivalen a su ventaja o riesgo político.

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar


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