El dudoso feminismo que encarnamos
El “feminismo argentino” se reinventa, toma algunas viejas consignas y la aggiorna según las características de la mujer argentina e intereses locales. El resultado un verdadero cambalache. Las actrices en este nuevo escenario en donde sus curiosos reclamos parecen ser la bandera de todos, lejos muy lejos de demostrar conocimiento, estudio, dedicación a sus intereses específicos, esfuerzo en años de ardua labor en sus áreas de trabajo, idoneidad para ocupar altos cargos en una sociedad igualitaria, respeto por los otros, empatía y liderazgo basada en su trayectoria personal; estas nóveles estrellas brillan por su histerismo. Desde un más que evidente rol decorativo de una Primera Dama incapaz de pronunciar coherencias; pasando por juezas designadas sólo por amiguismo, políticas de dudosa cuna o cama, hasta llegar a columnistas de los principales diarios nacionales que se ufanan de conocimientos que no poseen ni vislumbran y carecen de destreza literaria alguna (y vaya a saberse cómo han conseguido tal o cual puesto mediante intervención familiar); estas caras femeninas que representan a la mujer argentina hoy y a sus peculiares logros en una sociedad erróneamente caratulada de “patriarcal” precisan y dependen más de los hombres, desde los que se autodefinen y a quienes curiosamente agreden, que sus originales precursoras. Ya no da vergüenza sino mucha bronca el ver a estas dudosas “feministas” pedir por la muerte, negar genocidios, ignorar la miseria y pobreza de sus semejantes, transar por poder o por gloria, manosear el nombre de una causa que ha cobrado tantas vidas como las que ha de cobrar aún en países en donde valientes mujeres se arriesgan para salvar a los suyos (sin importar a qué género pertenezcan). Pero este raro “feminismo argentino” se ha vuelto intocable porque esconde todo lo que no queremos ver de una sociedad enferma, la nuestra.
Karina Zerillo Cazzaro
DNI 21.653.863
El “feminismo argentino” se reinventa, toma algunas viejas consignas y la aggiorna según las características de la mujer argentina e intereses locales. El resultado un verdadero cambalache. Las actrices en este nuevo escenario en donde sus curiosos reclamos parecen ser la bandera de todos, lejos muy lejos de demostrar conocimiento, estudio, dedicación a sus intereses específicos, esfuerzo en años de ardua labor en sus áreas de trabajo, idoneidad para ocupar altos cargos en una sociedad igualitaria, respeto por los otros, empatía y liderazgo basada en su trayectoria personal; estas nóveles estrellas brillan por su histerismo. Desde un más que evidente rol decorativo de una Primera Dama incapaz de pronunciar coherencias; pasando por juezas designadas sólo por amiguismo, políticas de dudosa cuna o cama, hasta llegar a columnistas de los principales diarios nacionales que se ufanan de conocimientos que no poseen ni vislumbran y carecen de destreza literaria alguna (y vaya a saberse cómo han conseguido tal o cual puesto mediante intervención familiar); estas caras femeninas que representan a la mujer argentina hoy y a sus peculiares logros en una sociedad erróneamente caratulada de “patriarcal” precisan y dependen más de los hombres, desde los que se autodefinen y a quienes curiosamente agreden, que sus originales precursoras. Ya no da vergüenza sino mucha bronca el ver a estas dudosas “feministas” pedir por la muerte, negar genocidios, ignorar la miseria y pobreza de sus semejantes, transar por poder o por gloria, manosear el nombre de una causa que ha cobrado tantas vidas como las que ha de cobrar aún en países en donde valientes mujeres se arriesgan para salvar a los suyos (sin importar a qué género pertenezcan). Pero este raro “feminismo argentino” se ha vuelto intocable porque esconde todo lo que no queremos ver de una sociedad enferma, la nuestra.
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