El emotivo estreno de “Todavía Cantamos”



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La historia del coro “Quiero Retruco”, retratada en el filme “Todavía cantamos”.

CINCO SALTOS (ACE).- “El estreno mundial fue en Neuquén, en la Universidad; y los primeros en verlo fueron personas de Roca, de Cinco Saltos y de San Martín, antes que en Buenos Aires”, destacó Marta De Cea, la productora del documental “Todavía Cantamos”. La historia del coro “Quiero Retruco”, integrado por sobrevivientes de las cárceles de la dictadura militar – recorrió estos días el Alto Valle de la mano de su realizador, Modesto López, quien al término de los primeros aplausos y presentaciones, se mostró conforme con la recepción de trabajo realizado en Buenos Aires, donde trabaja y canta el coro. La presentación oficial será en Buenos Aires la semana entrante, y después en otras 28 salas en la Argentina. Luego, López retomará el relato documental sobre poetas y músicos que ha signado sus anteriores trabajos y finalizará –calcula en un año más– la historia de José Carlos Becerra, un poeta mexicano que falleció tempranamente en Europa. Ambos viven en México, país que los albergó durante el exilio. Marta fue víctima de la persecución política en Neuquén por su militancia peronista en círculos académicos y su participación activa en la campaña nacional alfabetizadora. De Cea fue una de las dueñas de “Libracos” en los tiempos en que el local fue blanco del atentado explosivo de la triple A, y en 2008 regresó a Neuquén para testimoniar en el primer juicio por delitos de lesa humanidad en el que se condenó a ocho militares –siete de ellos los jefes máximos de la represión en Río Negro y Neuquén en condiciones de ser sometidos a juicio– por las desapariciones y torturas en 2007 y 2008. Aunque Raúl Guglielminetti no era uno de los acusados en ese primer juicio, la identificación que hizo Marta del siniestro civil de inteligencia como uno de los que torturaban en “La Escuelita” de Neuquén, sirvió para el procesamiento judicial posterior de quien fuera un hábil infiltrado en medios de prensa, en la universidad neuquina y en los círculos artísticos para “marcar” disidentes al régimen militar. “Este trabajo de Modesto me llegó muy de cerca, fue algo que vivimos, tiene mucho en común con nuestra historia; fue bueno llegar a feliz término: estos tres años –de la realización del documental– en que Modesto y mi hija viajaron mucho a la Argentina teníamos gran preocupación y angustia de que no saliera”, dijo. En la presentación del trabajo vieron caras llenas de recuerdos y de afectos: en Roca, el documentalista y la productora se encontraron con sobrevivientes del centro clandestino con los que compartió el cautiverio, como Enrique Teixido, Silva Botinelli y Luis Genga; en Neuquén se encontraron con aquella militancia universitaria; y en Cinco Saltos, con la ciudad en la que vivió el secuestro antes de ir a parar a la comisaría de Cipolletti. “El aplauso y los afectos en el diálogo al finalizar fueron muy conmovedores, tanto en Neuquén como en Roca; en Cinco Saltos y en San Martín, luego de tres años de trabajo la primera presentación en público es importante y fue muy conmovedor este encuentro con el público; yo esperaba estar en lo cierto, busqué decir que es posible que el hombre se entienda a pesar de las dificultades y diferencias; retratar ese cariño de un grupo solidario y coherente ideológicamente con el amor que hacen ese coro a pesar de que proceden de ámbitos diferentes, gente que no se entendía antes en la lucha política, pero que en la cárcel aprendieron a quererse y respetarse sin deponer cada uno lo que pensaba”, describió Modesto López.


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