El espíritu Melopea

En 1988 puso en marcha su propio sello discográfico y su estudio



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“Una vez me llama un tipo y me dice que me va a llamar un acordeonista que toca fabuloso. Un domingo al mediodía me llama el acordeonista y me dice ‘señor Nebbia le puedo tocar un tema’. Por el teléfono lo hizo! Y el tipo tocaba impresionante de verdad. Un tema de él. Y cómo te llamás le pregunto: ‘Ildo Patriarca, sin hache’, me responde. Entonces le pregunto qué era eso que se escuchaba de fondo y que era como un murmullo, todo por el teléfono. Jilgueros, me dice. Son jilgueros que tengo en una jaulas, son cerca de 200. Me impresionó tener tantos pájaros. Y por qué no te hacés grabar ahí por alguien, un casete, y venite la otra semana que hacemos un disco y quiero ponerle los jilgueros. ”Bueno, existe el disco ya, con los jilgueros de fondo en un tema. El disco se llama justamente “El Acordeón” y es él tocando el instrumento temas suyos y otros clásicos. El tipo vino a Melopea y en día y medio se grabó el disco. En Buenos Aires vendió 50 discos y el vendió 400 allá en la zona donde vive. Lo que quiero decir es que ya hay por lo menos 500 personas que saben lo que el tipo hace y que antes no lo sabían”. Yo lo que hago en la medida de mis posibilidades es ayudar en la producción de un disco. Melopea, que ya tiene 23 años, cuenta con cerca de 600 discos editados, es una locura pensando que es un sello pequeño que no ha sido financiado por nadie, solo con el laburo nuestro. No es un sello pensado para hacer famosos a nadie. Nosotros no tenemos ni ponemos un peso para la difusión, la música está hecha después que venga gente que le interese. Yo produje los primeros discos de Adriana Varela, por ejemplo. Después su carrera se convirtió en un gran éxito artístico y comercial. Después tengo otras producciones de las que se han vendido sólo 500 o mil. Lo hacemos para que haya buenas cosas de tango, de folclore, instrumental, etc. Yo hago esto porque sé que el disco es todo para el músico. La mayoría de los artistas del catálogo de Melopea llegaban porque en las discográficas les decían que no porque no se iban a vender nada. Otra cosa interesante es que en el interior se están produciendo ellos mismos y eso está muy bueno. No tiene que venir a Buenos Aires para concretar sus discos. –¿Con Melopea crees que pudiste realizarte como artista? –Sí, absolutamente. Pero creo que si le falta algo es del orden de lo material. Dinero para hacer más y mejores cosas. Por ejemplo de los 600 discos editados nunca están los 600 en stock, siempre faltan 200. Empezás a reponer o reeditar esos que faltan, ves que faltan otros 200. Es muy difícil. Yo vivo de eso, pero también de mis derechos autorales y de tocar mucho. Las cosas las hacemos y eso es lo más importantes. Este camino que yo hago desde hace tantos años es un camino artístico libre, tienen que ver con la libertad que yo elegí para mi carrera artística. No digo que los demás sean prisioneros de nada. Pero yo produzco lo que quiero, compongo y grabo lo que quiero. Me llaman de la televisión y si no quiero ir no voy. No estoy atado a ninguna cuestión de prensa y marketing que me obligue a hacer nada que no esté relacionado con mi forma de creación. Sé que todo esto va atado a la difusión que tenga lo que hago.


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