El gobierno, una vez más ante el desafío de recuperar la confianza
Pero aún no está claro qué esfuerzo espera de las provincias para acompañar la reducción del gasto. Obra pública y fondos discrecionales, en la mira.
Otro desafío para Mauricio Macri . En un eterno volver a empezar, el gobierno enfrenta una vez más el reto de recuperar la credibilidad. Después de una semana en la que el dólar arañó los $30 y aparecieron los primeras señales concretas del freno en la actividad, la apertura de los mercados, el lunes, será una muestra de cuál es el grado de confianza en su capacidad para administrar una crisis que hasta ahora se resiste a todo. La confianza, ese indicador intangible, será clave para su esfuerzo por enderezar el rumbo económico.
El gobierno intentará a partir de mañana avanzar en la convocatoria al diálogo político para demostrar que no está solo. En medio de vacilaciones, y cuando había agotado las herramientas financieras para dominar al dólar, el ministerio del Interior gestionó y logró en las últimas horas del viernes una señal de apoyo de un grupo de gobernadores peronistas , que se comprometieron a acompañar al gobierno en el su esfuerzo por cumplir el programa con el Fondo Monetario. Entre ellos se escucharon las voces del cordobés Juan Schiaretti, del entrerriano Gustavo Bordet, del salteño Juan Manuel Urtubey y el chaqueño Domingo Peppo. Todos peronistas de buen diálogo con el gobierno.
Donde parecen residir las dudas es precisamente en cómo se va a implementar el ajuste comprometido en el acuerdo con el FMI. El recorte que planea el gobierno en el presupuesto de 2019 es llevar el déficit fiscal por debajo del 1,3% del PBI, desde el actual, cercano al 2,3%. En términos nominales, el ajuste es superior a los 200.000 millones de pesos, cerca de 7.000 millones de dólares.
El contenido del diálogo político y de los compromisos que se esperan de las provincias siguen siendo misteriosos.
En el programa que firmó en Washington, el gobierno aceptó la suspensión de la obra pública “no esencial” – así se lee en el documento – y un fuerte recorte en la asignación de partidas presupuestarias no automáticas a las provincias. Se prevé nada menos que un ajuste del 81% en “gastos de capital” (la obra pública) y del 74% en las transferencias a las provincias.
Los analistas no dudaron el viernes en sostener que la crisis ha escalado un nivel: la turbulencia cambiaria se convirtió en pérdida de confianza en la gestión. El gobierno ha dado una señal de que la crisis es política.
Primeras señales de la retracción
El FMI y el ascenso a emergentes no alcanzó. Y el gobierno vivió otra semana de crisis de confianza. En paralelo, empezaron a aparecer las primeras señales del impacto de la crisis en la economía. La actividad industrial cayó 1,2 % en mayo, según el Indec. Y en abril hubo una caída de 28.600 empleos registrados, según el ministerio de Trabajo.