El gran final

Este miércoles llega a la zona la última parte de la saga “Crepúsculo”. Kristen Stewart y Robert Pattinson, reconciliados en la vida real, vuelven al cine a sellar su historia de sangre y amor.



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Ha llegado el momento de despedir a una de las franquicias más importantes de la historia del cine, una saga que ha despertado pasiones y roto corazones en todo el mundo, una historia de vampiros y humanos: “Crepúsculo”, que esta semana ofrecerá su último suspiro con “Amanecer: Parte 2”.

Será el broche de oro de cuatro años de éxitos indiscutibles en taquilla, cinco películas para cuatro libros y un romance dentro y fuera de la pantalla entre sus dos grandes protagonistas, Kristen Stewart y Robert Pattinson.

(Continúa en la página 40)

(Viene de la página 39)

Para el final la atención estará centrada en la hija de Bella Cullen, papel interpretado por Kristen Stewart, una vez que ésta ya se ha transformado en vampiro.

El problema deriva del hecho de que Irina del clan Denali (Maggie Grace) descubre a la niña cazando con su familia y la confunde con una niña inmortal, lo que pone en peligro a todos sus integrantes.

Como se esperaba, se trata de una película pensada sobre todo para incondicionales de la saga y entendidos del asunto, difícil de explicar sin las cuatro películas anteriores, una franquicia que ha ido dando pasos de forma paulatina y con la escritora Stephenie Meyer pendiente de las negociaciones con el estudio para adaptar sus novelas.

Es por eso que dio luz verde a contar la última novela en dos largometrajes, consciente de la longitud de su obra. De haber podido, dijo en cierta ocasión, la habría hecho más corta.

Por suerte para Bill Condon, el director de las dos últimas cintas de la saga, no lo hizo para poder presentar el esperado gran final.

Aparte de la cuestión cinematográfica, está la personal que ha marcado la película y que con toda seguridad será una de las cuestiones más debatidas durante la promoción y la alfombra roja del largometraje.

El sonado caso de infidelidad de Kristen Stewart, que mantuvo relaciones con el director de “Blanca nieves y el cazador” Rupert Sanders, sacudió a los fans de la saga, tristes por ver a Robert Pattinson abandonar la casa que compartió en Los Ángeles con Stewart.

Ahora, por suerte para los estudios responsables, Summit Entertainment, la relación parece haberse recompuesto con una reconciliación por confirmar –salpicada por numerosas fotos en las que la pareja aparece besándose y rodeados de amigos–, lo que sin duda sería una gran noticia y un nuevo impulso para el final de la franquicia.

Final feliz fuera y dentro de la pantalla para una pareja que se lo debe prácticamente todo –al menos profesionalmente– a la adaptación a la gran pantalla de las novelas de Meyer, cuatro en total, que Hollywood ha convertido con su habilidad tradicional en cinco taquilleras películas que ha ido dosificando en cuatro años.

El resultado para Pattinson son varios millones de dólares en su cuenta bancaria pero la pérdida total de privacidad, perseguido por la prensa sensacionalista desde que se rumoreó que estaba manteniendo una relación con Stewart. Algo que ha recordado desde que comenzó hace unos días a promocionar la película.

“No es algo que dependa ya de mí”, señaló el actor tras su estancia en Australia.

“Podría hablar de nada y el editor lo pondría como él quiere de todas formas. La gente te pregunta acerca de lo que le interesa a la audiencia y tú no puedes hacer nada”.

En cuanto a Stewart, las entrevistas las ha concedido para el mercado japonés, como parte de la campaña global que ha organizado Summit y que pasará por Estados Unidos con el morbo de saber si los chicos del amor crepuscular volverán desfilar juntos cuatro años después de haberse conocido, formando una de las parejas más seguidas de la década.


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