El gran ordenador
Las PASO de agosto y las pruebas provinciales servirán para elegir el candidato presidencial. La polarización ya se nota entre Scioli, alineado con el kirchnerismo, y Macri, aliado con Sanz y Carrió. Massa, del Frente Renovador, aún conserva un buen caudal de votos y más atrás se ubica Stolbizer.
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En medio de tensiones -algo habitual en la Argentina- hay dos candidatos que se van distanciando del resto del pelotón: el oficialista Daniel Scioli y el opositor Mauricio Macri. Curioso: referentes de ambos coincidieron en señalar que las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 9 de agosto serán el “gran ordenador” de las elecciones de octubre, en las que se luchará por definir la sucesión presidencial de Cristina Fernández. La diferencia, obvia, es que los voceros peronistas del gobernador dan por descontado su triunfo y la continuidad del modelo K. En tanto, los portavoces del porteño creen ciegamente que la sociedad hará un clic cultural e inclinará la balanza a favor del jefe de la ciudad de Buenos Aires, con el ulterior acompañamiento de sectores antikirchneristas que en estos momentos alientan las expectativas de Sergio Massa, del Frente Renovador, y Margarita Stolbizer, de Progresistas. En el trayecto, algunas noticias confunden al electorado que camina en la “grieta”. A pesar del sesgo antiliberal de la actual administración, tanto Scioli como Aníbal Fernández, uno de los postulantes para la provincia de Buenos Aires por el FpV, se desvivieron en muestras de afecto y reconocimiento al expresidente Carlos Menem, el escollo que debió sortear Néstor Kirchner en el 2003 para llegar a la Rosada, sin dejar sus principios transformadores en la puerta. Macri (amigo de Scioli, a pesar del contraste político) no pone reparos a la tarea de Miguel Galuccio al frente de YPF, ni tampoco a la de Ricardo Echegaray en la AFIP. Según una versión periodística no desmentida, estuvo reunido con éste y elogió su gestión y capacidad técnica. “Voy a necesitar recaudar”, le avisó. Los representantes más selectos del empresariado, oscilantes entre uno y otro, sufren de comezón cuando el ministro Axel Kicillof asegura que en una eventual cuarta etapa con Scioli-Carlos Zannini se “seguirá haciendo más o menos lo mismo” en materia económica. Juan Schiaretti, favorito en la elección de hoy para elegir gobernador en Córdoba, puso de manifiesto el relieve nacional de Macri en su provincia, pero al mismo tiempo exaltó la buena relación que tiene con Scioli. Culpó de las penurias que sufre el “cordobesismo” a las “interferencias” provocadas por Cristina. “En Latinoamérica si no se es autoritario no se sobrevive”, pontificó Sergio Bendixe, el asesor estrella peruano de Massa. Es “injusto” -planteó- dar por “muerto” al exintendente de Tigre, pues aun con el retroceso sufrido mantiene “una buena cantidad de votantes”. “Lilita” Carrió, aliada de Macri, celebró por su parte el encumbramiento de Zannini como segundo de la fórmula K. “No hay más gatopardismo… el dilema es República o estalinismo”, exageró según consideraron socios del Pro y de la UCR, Articulador en el presente de Macri (fue ministro de Asuntos Agrarios de Scioli hasta bien entrada la pelea con el campo), Emilio Monzó afirma que la Argentina necesita de una figura popular que “traccione” en un contexto amplio. Agrega que eso influirá en las provincias por encima de los aparatos de los que disponen los intendentes. Conocedor del paño, define a Scioli como “un líder efímero, de buenos modales, un fenómeno mediático” que se desliga de la “mochila de la conducción”. Según su teoría, la cargará Zannini, como representante de Cristina y de la juventud camporista. Con pasado en la Ucede (igual que Amado Boudou, Massa y Echegaray), Monzó afirma que, a diferencia de Scioli, si Macri toma la batuta dirigirá con reglas de juego claras. “Es políticamente incorrecto, porque es un gestor responsable y conductor de otro proyecto”, robustece. Otro laboratorio electoral que habrá que observar será el de Santa Cruz, del que emergieron los pingüinos. Allí fueron la semana pasada Scioli y Zannini para apoyar a Alicia y Máximo Kirchner (la primera iría como gobernadora y el segundo luchará por un cargo de diputado nacional). Espantada con el matrimonio presidencial, Mariana Zuvic, dirigente de la Coalición Cívica y esposa del radical Eduardo Costa, sugiere poner ahí el foco. Interpreta que, al cabo de 22 años, en esa provincia existe “una descomposición social” producto de un sistema “violento y autoritario”.
Arnaldo Paganetti | arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
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