El inevitable y costoso retorno del segundo buque regasificador

La saturación de los gasoductos troncales y el bajo incremento de la producción en otros puntos del país forzarán a ampliar las importaciones. Los menores aportes de Bolivia y de las centrales hidroeléctricas trazan la hoja de ruta.




Si bien el invierno apenas acaba de terminar, el escenario del segmento del gas natural ya anticipa que el gobierno deberá volver a contratar un segundo buque regasificador para apuntalar la producción nacional.

Este año el gobierno dispuso que el regreso del buque al puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, se diera solo para los meses de mayor demanda del invierno.

La medida, sumada a una serie de tormentas y problemas de acceso de buques a Escobar, terminaron saliéndole caro al país, ya que durante abril y los primeros días de mayo se debió importar una gran cantidad de líquidos, en especial fuel oil, para compensar la falta de gas.

De cara al invierno que viene, todos los números indican que no se podrá eludir la presencia de un segundo buque de Bahía Blanca, tanto por condiciones nacionales como externas.

En primer lugar, la saturación de la capacidad de transporte desde Neuquén, la única cuenca con capacidad para poder elevar rápidamente la producción, marcará la necesidad de completar la demanda invernal con importaciones.

Pero a la vez, la menor producción que llegará desde Bolivia, en el contrato venteanial que vence recién en 2026, hará que esa inyección que llega por gasoductos baje otro 15%, ya que desde el vecino país no estarían en condiciones de poder entregar más que 12 millones de metros cúbicos por día.

Sin contar aportes extra de hidraulicidad por la sequía, las cuentas marcan que las importaciones de GNL crecerán, en especial ante los elevados precios que se esperan para el fuel oil y el gasoil.


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