«El inocente coraje y riesgo de este muchacho»
Un día de este mes fui asaltado en pleno centro de esta ciudad; todo fue rápido, en apenas segundos. Así y todo reaccioné y lo perseguí, pero el caco, joven y más ágil que yo, logró escapar. Un muchacho joven que en ese momento notó esto me preguntó «¿Le robó?». Le contesté que sí y el joven procedió entonces a seguir al delincuente que, con suerte, encontró un colectivo que pasaba y subió.
Este chico regresó y me contó lo sucedido. En ese instante apareció un policía en moto; lo paré y le conté lo que pasaba. El chico, que lo había distinguido mejor que yo, lo describió y a su vez contó que se había subido al colectivo Nº 60.
Pero ¿qué me lleva a escribir estas líneas? Muchas veces se dice que la juventud está perdida y que no tiene futuro debido a las drogas y el alcohol. Este chico demuestra que con ejemplos y consejos a los jóvenes se los puede sacar de esos ambientes y ellos, ser personas de bien. Resalto el inocente coraje y riesgo al que se expuso este muchacho al ayudarme, ya que los delincuentes siempre están armados y pudo haber sufrido consecuencias lamentables.
Por otra parte, reconozco a la Policía, muchas veces centro de ataques por conductas incorrectas. Ponen a todos en la misma bolsa, pero en mi caso obró como corresponde; es así que en media hora o menos apresaron al malviviente. Hay uniformados honestos, y muchos, para bien y tranquilidad de la sociedad.
Por último, «al pibe» quiero pedirle disculpas si en ese momento no le di las gracias por lo hecho; fueron los nervios por lo vivido, la impotencia y confusión, como si mi mente quedara en blanco. No recuerdo su carita, en cambio él me reconocerá: soy una persona mayor con bigotes bien blancos y grandes, algo inusual en estos tiempos. Quiero conocerlo, saludarlo y darle un fuerte y gratificarte abrazo.
«Chacho Salinas», DNI 6.716.408 – Roca