El IPPV cambia el pago de viviendas: las cuotas estarán vinculadas a los ingresos

La reforma alcanza a los últimos planes entregados, y rondará los 2.000 adjudicatorios. La obligación se fijará por la disponibilidad familiar, con un límite del 20%. Se actualizará por la evolución del salario mínimo.



Entrega de viviendas. El cambio de diseño alcanzará a los planes adjudicados a partir del 2018. (Foto: Marcelo Ochoa)

Entrega de viviendas. El cambio de diseño alcanzará a los planes adjudicados a partir del 2018. (Foto: Marcelo Ochoa)

El IPPV modificará su forma de facturación, abandonando la cuota única y fijando un valor ligado al ingreso del grupo familiar. Este esquema alcanzará a los barrios entregados en el último tiempo, que rondarían unos 2.000 adjudicatarios, y procura el mejoramiento el nivel de recupero de los planes habitacionales.

En su anuncio, el organismo destacó que el nuevo formato tiene como objetivo una cuota “accesible, justa y solidaria” y, también, se pretende que el “cumplimiento del mismo posibilite que otros otros rionegrinos puedan acceder a su vivienda”.

Hasta ahora, el monto de la cuota de cada unidad asignada por el Estado rionegrino se establecía por su valor y el plazo de pago, que -en general- es de 25 a 30 años. Así, el valor uniforme se ubicaba -últimamente- entre 7.000 a 9.000 pesos mensuales.


El diseño propuesto prevé una obligación mensual ligada a los ingresos del grupo familiar, que no podrá superar el 20% de los mismos, con un plazo máximo de 360 cuotas y una tasa de financiación del 3% (sistema francés). Según este esquema, una familia con una disponibilidad de unos 60.000 pesos derivaría en una carga mensual de 12.000 pesos para cumplir con la cancelación de su vivienda.

Otra novedad tendrá el mecanismo diseñado, siempre circunscripto a los últimos y futuros planes. Se trata de una actualización automática del monto de las cuotas, que es casi inexistente en el presente modelo y deriva en obligaciones minúsculos. Así, se fija un índice de adecuación ligado a la evolución del “salario mínimo vital y móvil, que será reajustable en forma semestral o según informe del INDEC”. En concreto, la movilidad de esas cuotas en el futuro responderán a la suba del salario mínimo (actualmente, en 12.500 pesos).

El titular del organismo, Jorge Barragán confirmó que este sistema de facturación se incorpora a los planes entregados en el último año, estimándolo en unas 2.000 viviendas, y que los montos surgirán de la documentación entregada por los adjudicatarios. Los mismos -aclaró- pueden concurrir al organismo si se dieron modificaciones recientes en sus situaciones salariales o laborales, resaltando “el criterio social del IPPV”.

Hasta ahora, la cuota de la vivienda salía de su valor y el plazo de pago. El nuevo esquema de cancelación incorpora el nivel de ingresos del grupo familiar.


El propósito de la reforma de la cancelación de las viviendas es contemplar diferencias de ingresos y, consecuentemente, mejorar el nivel del recupero estatal o, cuanto menos, que los valores no se desactualicen. Actualmente, el IPPV proyecta recaudar unos 150 millones en el año, lo cual, representa el costo de unas 75 viviendas.

Simultáneamente, el instituto informó del lanzamiento de un plan de “Cancelación Total”, con la emisión de 6600 avisos de cuenta para concluir con las obligaciones y importes de hasta $15.000. Su pago se prevé hasta el 31 de julio.

En esa misma línea, el instituto pretende garantizar la cobrabilidad y, por eso, promociona pagos automáticos, como descuento por planillas de haberes y por medios electrónicos. También se consignó capacitaciones al personal de las delegaciones de Choele Choel, Río Colorado, Lamarque, Chimpay, Roca, Allen, Regina, Cipolletti, Cinco Saltos, Catriel y Viedma. Se prevé seguir con Sierra Grande, San Antonio, Conesa, Los Menucos, Jacobacci y de Bariloche.


Análisis: Un método de recupero que es inviable


Ningún mecanismo de recupero que congele la cuota de una vivienda puede sostenerse en el tiempo sin desfinanciar un programa de construcción.

Así funciona hasta hoy. Con aportes que sólo subieron por el paso del tiempo, pero sin ajustes que permitan mantener el retorno dentro de números razonables.

Es real que el Estado como tal no tiene como objetivo ganar dinero. La idea de los planes de viviendas apunta a satisfacer demandas siempre crecientes, pero en el corto plazo el bajo recupero se lleva por delante la idea de cobrar para volver a construir.

Hay planes, de los más antiguos, cuya cuota mensual no alcanza hoy en día ni siquiera para pagar una bolsa de cemento.

Pensar en planes de viviendas sin cuota variable es cerrar el acceso a la vivienda de miles de familias que se suman todo el tiempo a las listas del IPPV.

El Estado es un gestor del acceso a la vivienda, pero si no lo hace sustentable no sirve.

Jorge Vergara
jvergara@rionegro.com.ar


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