El mejor vino del mundo se hace acá: Pinot Noir Treinta y Dos 2018, de Bodega Chacra

El Pinot Noir 2018 Chacra Treinta y Dos, de la bodega Chacra, de Piero Incisa della Rochetta fue elegido el mejor del mundo. Qué dice el italiano que encontró en Mainqué su lugar en el mundo para crear el vino favorito de este 2020.




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Piero Incisa Della Rocchetta

Piero Incisa Della Rocchetta

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Acá nomás, en una bodega que se confunde con la barda norte, en la pequeña localidad de Mainqué, se hace el mejor Pinot Noir del mundo. No es que lo diga su dueño, Piero Incisa della Rochetta; o el enólogo, o los que trabajan allí. Lo dice “Top 100 Wines of 2020”, el ranking que elabora el prestigioso crítico norteamericano James Suckling y que puso a esta etiqueta en el número uno de la lista. Y lo dice después de catar 1.800 vinos de todo el mundo. A Piero lo llamaron y se lo dijeron: su pinot Noir, Chacra Treinta y Dos, es el mejor del mundo.

Dicen que algo así raramente ocurre una vez, pero este 2020 es un año particular. Para el mundo y para Piero Incisa, este descendiente de la aristocracia italiana, cuyo escudo familiar se luce en la Fontana di Trevi, que tiene un ancestro que aparece mencionado en “La divina comedia” de Dante Alighieri, y que encontró su paraíso terrenal acá nomás, en Mainqué. A Piero, ese hombre obsesionado con el pinot noir, enamorado de los cielos de esta parte del mundo, de los vientos patagónicos, y de la salinidad del terruño, le pasó dos veces. Y dos veces en este año.

Cuando le dijeron que su vino era el mejor del mundo, Piero Incisa estaba junto al enólogo, y "los chicos" en el viñedo. "Fue un momento muy particular por un motivo especial. Si uno, alguna vez, logra que alguno de sus vinos tenga una clasificación de 100 puntos, puede sentir que ya ganó el Oscar. Eso nos pasó en abril de este año con el mismo Pinot Noir 2018 Chacra Treinta y Dos, que obtuvo los 100 puntos del ranking de Suckling. Y si eso ocurre, uno ya puede darse por satisfecho de por vida. Entonces, cuando nos llamaron para decirnos esto, fue muy muy especial. Para que se entienda: es como ganar un Oscar y la Champion League el mismo año", dice Piero, locuaz y divertido en esa lengua tan propia que mezcla los rastros de su italiano natal con el español.

Piero Incisa, leyendo atento las indicaciones.

Esta Champion League, como le dice él, llega después de 17 años de trabajo en este terruño que lo enamoró desde que probó, una vez, en Nueva York, un pinot Noir de la patagonia. Y que lo enamoró al punto de decidir tomarse un avión y venir hasta aquí a buscar estas tierras que ahora habita algunas partes del año. "Ustedes tienen aquí un diamante. Es la mezcla del suelo, del río que corre acá cerca, de la salinidad, de los vientos que lo hace tan especial", describe, con pasión.

El equipo que hace Chacra, y por eso Piero habla en plural.

Y aunque está claramente orgulloso de Chacra (siempre habla en plural, nunca en singular), dice que no se obsesiona con los premios. "No hago las cosas pensando en el resultado, sino en el camino. Y el camino lo disfrutamos entre todos los que trabajamos acá, porque este vino es el resultado del trabajo de todos. Si uno solo piensa en el resultado el trabajo resulta un calvario, en cambio cuando uno disfruta el proceso es todo placer. Para nosotros es un placer levantarnos cada mañana a trabajar en la viña. Y así debe ser el vino, un placer, para disfrutar", le dice a RÍO NEGRO desde el otro lado del teléfono.

Una vista de la bodega Chacra

El premio, además del plural que abarca a todos los que trabajan en su terruño, dice Piero, "es un orgullo para la Argentina, para la Patagonia, para Río Negro y para Mainqué, porque es un regalo líquido de este lugar para todo el mundo".

También dice Piero que si tiene que elegir unas pocas palabras para definir el vino campeón, diría: "Floreal, transparente, energético, mineral y simplemente delicioso", así, sin hablar de taninos ni de reminiscencias en el paladar. Así dice Piero sobre su vino, el que este 2020 ganó el Oscar y la Champion League.


Lo que dice la elección:

Esta selección anual se lleva adelante por el reconocido crítico estadounidense James Suckling, quien realiza reportes de diferentes países del mundo. La preselección en Argentina comenzó en febrero y marzo 2020.


“Es un vino maravilloso por sus características organolépticas, por el vino en sí mismo, pero más allá de eso, es un vino que particularmente en este momento donde el cambio climático se evidencio a través de la pandemia, se produce bajo condiciones agroecológicas, biodinámicas de una manera ambientalmente responsable y sustentable lo que lo hace aún más especial. Posee características que lo distinguen y diferencian”, dijo el propio James Suckling, el que puso en primer puesto este vino rionegrino

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Suckling en su sitio web, expresó las cualidades por las que este Pinot Noir ocupa el número uno entre 100 vinos del mundo, todos de excelente calidad. “Representa una serie de valores que aplaudimos en la elaboración del vino hoy, particularmente en este momento con el cambio climático y la economía volátil, otorga un valor diferencial producir vinos respetando el medio ambiente, de una manera sustentable con un carácter claro y genuino que refleja su ecosistema.”

Los 10 vinos principales de la crítica incluyen etiquetas de Argentina, Alemania, Italia, Austria, Australia y Chile, la mitad de los vinos blancos, una selección increíblemente diversa y un reflejo de la visión cada vez más amplia del "buen vino" como categoría.

Los vinos anteriores del año de Suckling han tendido a gravitar alrededor de Burdeos, Napa o su amado Brunellos .

Su elección del Pinot Noir ‘Patagonia Treinta y Dos 2018’ de Chacra (cuando se plantaron las vides en 1932) este año es algo sorprendente, aunque parece confirmar su incipiente historia de amor con los vinos sudamericanos.

Más sorprendente aún es el hecho de que también haya elegido un vino "natural"; procedente de viñedos cultivados biodinámicamente, con crianza predominante en hormigón y barricas de roble segundo, tercero, cuarto y quinto llenado, fermentado espontáneamente con levaduras naturales y sin filtrar antes del embotellado.

Suckling explicó que no solo era un "vino maravilloso" digno de su etiqueta de 100 puntos, sino que también encapsulaba una serie de otros puntos que han ganado en importancia en la elaboración del vino hoy en día, que representan: "valor asombroso, producción ambientalmente responsable y sostenible, carácter claro y transparente que refleja su ecosistema, y ​​una potabilidad increíble ”.


El vino número uno del mundo, el de 2018, puede llegar a costar 25.500 pesos

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