El miedo condicionó la declaración de los testigos

Fue en otra audiencia por el doble crimen del barrio Don Bosco, en Cipolletti.Todos adujeron que están amenazados y ayer aportaron pocos datos.

Por Redacción

CIPOLLETTI

CIPOLLETTI (AC).- Los testigos que se presentaron ayer en el juicio por el doble homicidio estuvieron muy reticentes y el fiscal de cámara consideró que se sienten presionados. Es por eso que le solicitó al tribunal que les permitiera declarar sin la presencia de los acusados ni de sus familiares. En un caso puntual evaluó que no quería poner en riesgo la vida de una persona y desistió de su exposición. Los que se animaron a hablar siguen avalando la hipótesis de un crimen por narcotráfico.

Ayer se realizó la tercera jornada del juicio por el doble homicidio de Daniel Morales y de Maximiliano Ruiz Díaz, el 30 de marzo del 2012 en una vivienda del barrio Don Bosco de Cipolletti. Los jóvenes, que tenían 20 y 21 años, estaban almorzando adentro de la casa junto a otros cinco amigos. Uno de ellos, según las afirmaciones que se hicieron en el debate, había robado una bolsa de marihuana y acababan de fumarla. En esas circunstancias, se produjo un disparo desde la calle y una bala calibre 9 milímetros ingresó por la ventana e hirió de muerte a las dos víctimas.

Los acusados son Carlos Leguizamón Alcaide (44), su hijastro Carlos Adrián Dell’Oro (23) y Maximiliano Sepúlveda (21). Siempre, según los testimonios que se reprodujeron en el debate, Leguizamón Alcaide, apodado “el bocha” o “el menduco”, era el dueño de la droga robada y “mandó a matar a los pibes”. Esa tarde pasó por el frente de la casa a bordo de un Ford Escort rojo y señaló a los jóvenes. Atrás, aparecieron en una moto Dell’Oro y Sepúlveda, quién confesó haber efectuado el disparo.

Todos los testigos que se presentaron a declarar manifestaron que sienten temor y que están amenazados. Ayer, uno de los chicos que estaba en la casa junto a las víctimas confirmó que acababan de fumar la droga que le habían sacado a un “pichón del menduco”. La madre de uno de los jóvenes, que en ese momento era menor de edad, también sostuvo que su hijo le había contado que ese día había ido a robar marihuana junto a Morales, uno de los chicos asesinados. Otros tres testigos no aportaron absolutamente nada y uno de ellos denunció en la fiscalía que fue amenazado por “el menduco”, cuando este todavía estaba en libertad.

El joven que en noviembre fue secuestrado y baleado no quiso presentarse a declarar. La Cámara Segunda ordenó buscarlo con la policía para que comparezca el próximo miércoles. Ese muchacho dijo que “lo apretaron” para asegurar su silencio durante el juicio.


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