Juicio por la Escuelita: el nuevo juez del tribunal federal leerá el veredicto

La cita es el miércoles. Los jefes militares acusados de delitos de lesa humanidad aprovecharon sus últimas palabras antes del fallo para avalar el argumento de la defensa.



Pedro Pugliese y Gabriela Labat son la defensa oficial de los acusados. El militar Carlos Benavídez (atras). Foto: Juan Thomes

Pedro Pugliese y Gabriela Labat son la defensa oficial de los acusados. El militar Carlos Benavídez (atras). Foto: Juan Thomes

El Tribunal Oral Federal dará a conocer el miércoles 11 de septiembre el veredicto sobre los 8 jefes militares acusados de delitos de lesa humanidad, por torturas y secuestros durante la dictadura.

El juez Alejandro Cabral, quien estrenó su cargo en el fuero federal con este juicio, fue sorteado para liderar el voto en la sentencia.

Cuatro de los acusados hablaron ayer: dos de ellos aseguraron ser inocentes y otros dos cuestionaron la legalidad del proceso que los llevó al juicio.

Correspondía las “ultimas palabras” de los acusados, pero los imputados utilizaron el espacio para su defensa, que no usaron en las indagatorias.

Los oficiales de Inteligencia Jorge Molina Ezcurra y Jorge Di Pasquale (que no conserva su rango militar porque fue dado de baja) reivindicaron la lógica de la ilegalidad de los procedimientos utilizados durante la dictadura.

“La fiscalía y las querellas niegan la lógica de una guerra revolucionaria en Argentina”, se quejó Molina Ezcurra quien citó al fiscal del juicio a las Juntas, Julio Strassera, para dar valor a su postura vindicatoria de la actuación clandestina.

“Se habla de luchadores sociales, políticos y obreros”, criticó el coronel retirado y planteó que “fueron asesinos”.

Molina Ezcurra citó a Perón, les recomendó a los abogados la lectura de quien “echó a los montoneros” de la plaza e instó a los acusadores a “dejar la venganza” y el “negacionismo”.

Dijo que no se persiguió a nadie por peronista “sí a las organizaciones revolucionarias”.

Desde la sala de video en Comodoro Py para los acusados que eligieron seguir el juicio a la distancia, Molina Ezcurra habló sólo de la desaparición de Juan Marcos Herman y sostuvo que no hubo participación del destacamento a su cargo, el 182 de Inteligencia.

“No saben qué le pasó al ciudadano Herman” dijo con convencimiento y agregó: “nosotros tampoco”, en referencia a sus subordinados Sergio San Martín y Di Pasquale, todos acusados de haber secuestrado al estudiante en Bariloche.

Igual que Di Pasquale, Molina Ezcurra dijo que Carlos Benavídez (el único militar de inteligencia que fue a las audiencias en AMUC) no pudo intervenir en el operativo porque era joven y “un simple sargento” para cumplir la tarea. “Es poco serio que un sargento sea responsable”. “ No estoy justificando, repito lo que dijo el fiscal Strassera de que fue una guerra”.


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