“El país del mangazo: pedir pero no dar”
Los dineros que los empleados públicos “manejan” son fondos de todos y por lo tanto deben ser repartidos entre todos. Pero el político los utiliza para captar voluntades que luego se traducen en votos. Entonces se regalan casas. ¿Por qué? ¿Por qué a unos sí y a otros no? Es inmoral y discriminatorio, como casi todo lo que hacen los políticos de turno. Los educadores piden más salario, los educandos, boletos más baratos. Los días de clase no se cumplen y sólo se perjudican los que van a educarse. Cuando obtienen el título habilitante de profesional se olvidan de quién les pagó los estudios. Los profesionales que han recibido la educación gratuita, pagada por todos, deberían cumplir “trabajo comunitario” durante un año en forma voluntaria/obligatoria. Así devolverían algo de lo que recibieron. Estamos en el país del mangazo: pedir pero no dar. Josefa S. Vargas Villa Regina
Josefa S. Vargas Villa Regina