El Papa instó a defender la familia y la vida
Ofició misa donde estuvo la casa de la Virgen María, en Nazaret.Abogó una vez más por el respeto irrestricto de la dignidad humana.
AZARET (Télam-SNI).- El papa Juan Pablo II instó ayer en Nazaret, la ciudad árabe más grande de Israel, a defender la familia, la vida y del respeto por la dignidad del ser humano.
?En Nazaret, donde Jesús creció en sabiduría, edad y gracia ante Dios y los hombres, pido a la Sagrada Familia que inspire a todos los cristianos para que defiendan a la familia contra las numerosas amenazas que actualmente recaen sobre ella, su estabilidad y su misión?, afirmó el Pontífice.
En una misa que ofició en la basílica de la Anunciación recordó que deseaba desde hace tiempo ?volver a la ciudad de Jesús, para sentir una vez más, en contacto con este lugar, la presencia? de la Virgen María.
Dijo que había venido a Nazaret para ?suplicar? a María en favor de una gran renovación de la fe de todos los hijos de la Iglesia en el tercer milenio.
La misa fue celebrada junto con los cardenales y obispos que lo acompañan y por Michel Sabbah, patriarca de Jerusalén de los Latinos.
Juan Pablo II oró en la gruta de la Anunciación, que fue la casa de María y donde según la Biblia se le apareció el arcángel Gabriel y le anunció que había sido elegida para ser la madre del Mesías.
El Papa colocó un ramo de lirios del campo dorados sobre el altar de la gruta, de la que faltan tres paredes porque según la tradición los ángeles trasladaron la casa de María a Loreto, en Italia.
Pero estudios posteriores demostraron que no fueron los ?ángeles?, sino la familia D?Angeli.
?Juan Pablo II, te queremos?, gritaban los fieles congregados en el lugar, mientras apoyado en su bastón, el Papa -que vestía una sotana blanca- saludaba varias veces a los feligreses, a quienes bendecía.
En el trayecto en el ?Papamóvil? hacia la basílica, el santo padre pasó por una pequeña plaza, que está ubicada frente a la Anunciación, donde los islámicos obtuvieron autorización para construir una mezquita.
?Una mezquita cerca de una iglesia es un símbolo de unidad y de armonía?, afirmaban las pancartas en inglés, italiano, hebreo y árabe desplegadas en el lugar.
Esa mezquita es objeto de una dura batalla desde hace dos años entre la minoría cristiana y los islámicos de Nazaret.
Juan Pablo II volvió a Jerusalén, donde visitó la iglesia de Getsemaní, donde según la tradición Jesús fue traicionado por Judas.
Llamamiento a la unidad de los cristianos
JERUSALEN (EFE).- El Papa hizo ayer en Jerusalén un llamamiento a la unidad de los cristianos y dijo ante los líderes de las iglesias de Tierra Santa que aquí, ?donde casi todos los días hay tensiones y conflictos, tenemos que superar la escandalosa impresión que suscitan nuestros disensos y controversias?.
Estas duras palabras fueron pronunciadas por Juan Pablo II en el encuentro ecuménico celebrado en el Patriarcado Ortodoxo de Jerusalén ante la presencia de su patriarca Diodoros I y del patriarca ortodoxo armenio, Torkom, así como de líderes religiosos de la maraña de pequeñas comunidades cristianas existentes en esta zona.
Ese ?escándalo? que es la separación se puede percibir ya al entrar a los lugares santos, repartidos entre las diferentes confesiones.
Cada una controla una capilla o el lugar principal y las otras deben tener cuidado de no invadir ?su territorio? y menos oficiar misa o celebrar otra ceremonia fuera de las horas acordadas.
Juan Pablo II afirmó que este encuentro le recordó el mantenido en 1964 en esta ciudad por Pablo VI y el patriarca Athenagoras I de Constantinopla, que sirvió para poner las bases de una nueva era de contactos entre los católicos y los ortodoxos. Subrayó que en estos años las dos iglesias han aprendido que el camino hacia la unidad que rompieron en el 1054 ?es difícil?, pero que ello no debe ?desanimarles?.
?Tenemos que ser pacientes y perseverantes y continuar caminando hacia adelante sin vacilar. El caluroso abrazo de Pablo VI y Athenagoras aparece como una señal profética que nos empuja hacia nuevos esfuerzos para corresponder a la voluntad de Dios (la unidad)?, manifestó el Pontífice.
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