“El precio de Chevron”
Cuzco, Tenochtitlán, Potosí, Ouro Petro, Zacatecas, Guanajuato. Oro y plata sangraron primero, luego la división de tareas por región y la condena perpetua al sub desarrollo. ¿Cuál fue el precio que pagó Rivadavia por tratar de hacer la pequeña Londres? ¿Cuánto costó a Bartolomé Mitre subirse al tren inglés de la modernidad? El mismo que, gustosos, pagaron Roca, Rojas y Menem: vidas, pobreza, subordinación, desindustrialización y, por supuesto, subdesarrollo. A cambio, una clase latifundista dueña, no sólo de tierras y de las pocas empresas, sino de pueblos enteros y de medios de comunicación. De un tiempo a esta parte el discurso cambió y algunas acciones aparecieron, lentas, no del todo universales, y tímidas, sin atacar del todo aquel núcleo hacedor de la injusticia. Pero, es cierto que están allí y son un paso adelante. Se renacionaliza YPF, bombos y platillos: el tan deseado autoabastecimiento y la soberanía. Es imprescindible la autonomía energética, claro que sí. Se necesita dinero e inversiones, totalmente cierto. Pero el fin no justifica los medios. ¿Cuál es el precio del autoabastecimiento energético? ¿Cuánto están dispuestos a pagar el gobierno nacional y neuquino por nuevas técnicas que extraigan los bienes comunes? La vida: la dignidad, la salud, la tierra, los ríos y las futuras generaciones no comprenden de mezquinas peleas electorales, de oficialismo y oposición, de traidores y cipayos. No logran discernir que es fuente de trabajo hoy pero muerte y hambre del mañana. Tampoco de gataflorismos. ¿Dónde quedan la Constitución nacional, provincial, el convenio 169 de la OIT y el deber de consulta? ¿O es que acaso se ha perdido en el olvido el principio precautorio junto con la ley 25675 y todos los instrumentos internacionales firmados y ratificados? Hasta la patria grande pareciera caer en la volteada y suena muy similar a traición el negociar con aquellos que tanto daño han hecho al hermano. El precio de esta nueva oferta a pagar por décadas de malas gestiones, inútiles e incapaces de diversificar la economía, es demasiado alto y de irreversibles consecuencias. Nuevamente, los indignados nos defienden y ponen el cuerpo. Aquellos que la historia de los vencedores quiso hacer indignos y sin embargo fueron, son y serán dignos porque tienen conciencia de lo que se pone en juego. Por eso no se dejan pisotear y allí están, defendiendo lo que es de todos y, sobretodo, de los que vienen. Seguramente Mosconi, con su austeridad y nacionalismo, hubiera estado del lado de los dignos indignados. Nelson Castro Heredia DNI 33.178.711 Centenario
Nelson Castro Heredia DNI 33.178.711 Centenario
Cuzco, Tenochtitlán, Potosí, Ouro Petro, Zacatecas, Guanajuato. Oro y plata sangraron primero, luego la división de tareas por región y la condena perpetua al sub desarrollo. ¿Cuál fue el precio que pagó Rivadavia por tratar de hacer la pequeña Londres? ¿Cuánto costó a Bartolomé Mitre subirse al tren inglés de la modernidad? El mismo que, gustosos, pagaron Roca, Rojas y Menem: vidas, pobreza, subordinación, desindustrialización y, por supuesto, subdesarrollo. A cambio, una clase latifundista dueña, no sólo de tierras y de las pocas empresas, sino de pueblos enteros y de medios de comunicación. De un tiempo a esta parte el discurso cambió y algunas acciones aparecieron, lentas, no del todo universales, y tímidas, sin atacar del todo aquel núcleo hacedor de la injusticia. Pero, es cierto que están allí y son un paso adelante. Se renacionaliza YPF, bombos y platillos: el tan deseado autoabastecimiento y la soberanía. Es imprescindible la autonomía energética, claro que sí. Se necesita dinero e inversiones, totalmente cierto. Pero el fin no justifica los medios. ¿Cuál es el precio del autoabastecimiento energético? ¿Cuánto están dispuestos a pagar el gobierno nacional y neuquino por nuevas técnicas que extraigan los bienes comunes? La vida: la dignidad, la salud, la tierra, los ríos y las futuras generaciones no comprenden de mezquinas peleas electorales, de oficialismo y oposición, de traidores y cipayos. No logran discernir que es fuente de trabajo hoy pero muerte y hambre del mañana. Tampoco de gataflorismos. ¿Dónde quedan la Constitución nacional, provincial, el convenio 169 de la OIT y el deber de consulta? ¿O es que acaso se ha perdido en el olvido el principio precautorio junto con la ley 25675 y todos los instrumentos internacionales firmados y ratificados? Hasta la patria grande pareciera caer en la volteada y suena muy similar a traición el negociar con aquellos que tanto daño han hecho al hermano. El precio de esta nueva oferta a pagar por décadas de malas gestiones, inútiles e incapaces de diversificar la economía, es demasiado alto y de irreversibles consecuencias. Nuevamente, los indignados nos defienden y ponen el cuerpo. Aquellos que la historia de los vencedores quiso hacer indignos y sin embargo fueron, son y serán dignos porque tienen conciencia de lo que se pone en juego. Por eso no se dejan pisotear y allí están, defendiendo lo que es de todos y, sobretodo, de los que vienen. Seguramente Mosconi, con su austeridad y nacionalismo, hubiera estado del lado de los dignos indignados. Nelson Castro Heredia DNI 33.178.711 Centenario
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