Llevarte bien con tu jefe, todo un desafío personal

La cordial relación es uno de los grandes desafíos que tienen los directivos para el desempeño colectivo de sus empleados.

Redacción

Por Redacción

Si mantener una buena relación entre el personal de una empresa es un gran desafío, debido a la multiplicidad de personalidades, más aún es sostener una cordial comunicación entre los trabajadores son su jefe o personal jerárquico.

Mucha es la literatura que hay al respecto. Y la mayor parte de ella coincide en señalar que es muy importante lograr una buena comunicación y excelente relación en el lugar de trabajo para lograr los objetivos planeados.

Conseguir un buen ambiente entre los compañeros es una de las motivaciones que ayuda en el dialogo con tus superiores, a sentirse bien con uno mismo y a lograr las metas profesionales planteadas.

Construir un buen clima laboral resulta ser, en la mayoría de los casos, una medida para prevenir y herir cualquier tipo de susceptibilidad. Lograda esta meta, con seguridad los integrantes del equipo laboral se sentirán identificados e integrados con las premisas de una empresa y las formas de comunicación entre ellos estarán dotadas de más confianza y camaradería.

En este contexto es clave que el equipo directivo procure dar ideas claras y precisas de las necesidades y metas de la empresa, pero siempre de la mano del respeto, así con una relación cordial se puede demostrar que no hay nada más eficiente y sostenible que ser un aliado para lograr el bienestar de sus colaboradores.

Pero no todo es lineal en este tipo de relaciones. Existen casos específicos que truncan los objetivos planteados por el grupo. Uno de los ejemplos más claro se da en este caso cuando un empleado está inmerso en una situación en la que el jefe es inflexible por lo que es necesario que el trabajador eche mano al autocontrol. Con esta política se evitarán los choques permanentes. De no lograrlo, es muy probable que el empleado termine con los pies en la calle.

Para evitar este tipo de situación, el trabajador debe mantener una actitud abierta a las exigencias de la empresa, la que permita tener las mayores posibilidades de éxito y, sobre todo, mejorar la comunicación entre ambos. En algunas ocasiones es posible romper las reglas para entregar los resultados que el jerárquico espera y en otras lo mejor será apegarse a lo que él pretenda, pero haciéndole saber que resulta ser una carga para los objetivos planteados. De tomar esta última actitud, el empleado debe ser fuerte y decidido con sus argumentos, siempre en pos de mejorar los objetivos planteados por la empresa.

Hay que recordar que la base de toda buena relación es la comunicación, de modo que expresar las ideas de forma clara y precisa ayudará mucho ya que, al trabajar en equipo, les permitirá ponerse de acuerdo de forma sencilla y lograr las metas con eficacia y eficiencia.

Margarita Chico, directora de la web Trabajando.com, presentó recientemente un estudio, que fue publicado en el diario “El Mundo” de España, donde sostiene que nuestro jefe es una parte primordial dentro de la organización, por lo que el empleado debe esforzarte por cultivar y desarrollar una buena relación. Confirma que “dentro de una empresa existen jerarquías, es decir niveles y escalas de responsabilidad que cada empleado debe efectuar de manera efectiva”.

Estrategias

En el ámbito laboral es muy importante saber utilizar la inteligencia emocional y sintonizar no sólo en lo que se te pide al grupo, sino también entender un poco sobre cómo se siente tu superior frente a los nuevos desafíos. A partir de ahí es necesario trabajar de acuerdo a las necesidades múltiples en la relación con tu superior y objetivos programados.

Cabe aclarar que esta posibilidad siempre está vinculada a la capacidad para escoger las mejores opciones en la búsqueda de una solución. Es posible distinguir entre diversos tipos de inteligencia, según las habilidades que entran en juego.

En cualquier caso, la inteligencia aparece relacionada con la capacidad de entender y elaborar información para usarla de manera adecuada.

Para que se establezca de forma estable un clima positivo y estimulante en el trabajo, es fundamental contar en los cargos directivos, con personas con una buena formación intelectual y técnica, y un buen nivel de competencias emocionales.

Distintos estudios señalan que el arte de la influencia en el ámbito empresarial consiste en tener en cuenta las emociones de los demás. Cada uno de nosotros influye de forma positiva o negativa en el tono emocional de los que nos rodean.

Las empresas desde hace un tiempo ya comenzaron a selecciona al personal en base a su Coeficiente Intelectual (CI). En este sentido los especialistas destacan que la experiencia de la sociedad posindustrial puso de manifiesto que estos factores son determinantes para la valía profesional y social de las personas.

En esta línea los analistas de RRHH entienden que el éxito profesional depende cada vez más de la sumatoria de los conocimientos intelectuales y las cualidades personales desarrolladas a través de las aptitudes emocionales.

Una buena comunicación con el personal garantiza una cordial relación, lo que permitirá que tanto el trabajador como el jefe trabajen en armonía para lograr objetivos que fija la empresa para seguir creciendo.

Dirigir mal trae sus consecuencias

El respeto ante todo para que durante la jornada reine la armonía

Muchas son las veces que un empleado no está de acuerdo con las directivas de sus superiores. Pero es importante encontrar la forma y el momento para comunicárselo.

Aunque no coincida con las directivas que imparte el jefe, es conveniente hacer la pausa por un momento, porque el estar disconforme con la medida suele producir conductas agresivas o groseras como gritar, dar malas contestaciones, o dejar el trabajo sin hacer; y eso es sumamente contraproducentes para el futuro laboral o la relación con tu superior.

Este tipo de comportamiento puede traer conclusiones del todo no ciertas como que eres una persona con la que no se puede trabajar, o bien que eres problemático al momento de tomar una decisión para un nuevo programa. Esto puede complicar tu futuro ascenso. También puede desembocar en un enfriamiento de las relaciones con tu superior y va costar mucho poder recuperar líneas de convivencia.

Cuando se presente un problema no hay que pasar dando vueltas sobre el tema, hay que buscar soluciones y, si es posible, presentar varias opciones, así se tu superior puede elegir la mejor de cada una de ellas y llevarla a cabo.

Otro punto muy importante es no olvidar separar lo personal de lo laboral. En algún punto podrá haber diferencias laborales y deberán dejar de lado la amistad para resolver los conflictos que se presenten. Es importante tener en cuenta que cuando tu jefe o jefa te hace una crítica, la mayoría de las veces, será hacia lo que haces y no hacia lo que eres.

Busca un equipo muy eficiente

“Tus compañeros van a intentar influir para que el alto cargo tenga una buena imagen de ellos. En este contexto, si trabajas en equipo, deberá asumir riesgos y muestras de actitud positiva. Esto te ayudará a ir por el buen camino. Lo que siempre busca un jefe son empleados orientados a resultados, es decir, que sean prácticos y eficientes; resolutivos y colaborativos, que sepan actuar en grupo”, asegura José Casado, socio de 2.C Consulting.

Una buena comunicación es la base

El buen líder no debe perder contacto con las emociones de los equipos. Así podrá detectar la influencia de sus decisiones y captar los sentimientos articularlos en beneficio del equipo. Al ejercer el liderazgo se debe intentar sacar el máximo partido de las capacidades que poseen los individuos que integran un determinado equipo, con objeto de establecer un buena interrelación.

Cuando los líderes poseen cualidades emocionales, surge de forma natural una sintonía interpersonal con los trabajadores.

Característica más requerida por la empresa

La creatividad y la adaptabilidad son dos de las características más buscadas por una empresa, ya que tener empleados creativos le permitirá a cualquier organización, independientemente del rubro al que se oriente, formar grupos de trabajo con personas que puedan adaptarse a distintas situaciones y encontrar soluciones originales a los problemas que surjan, aunque estos no sean específicos de su área.

Cuál es el momento justo para discutir

Los superiores no siempre tienen la razón. Pero es necesario saber cuándo es conveniente expresar tu punto de vista. Buscar el momento idóneo de dar opiniones es la mejor opción, porque no siempre serán bienvenidas. Es importante comprender que parte del compromiso laboral es colaborar con el éxito de tu jefatura, ésta reconocerá tu iniciativa sí logras generar un impacto positivo.

Peligros de una mala relación

A la hora de dejar una empresa, la mala relación con el jefe, por lo general, suele tener mayor peso inclusive ante motivos puramente económicos. Así lo demuestra un reciente estudio de la consultora cazadora de talentos internacional Korn Ferry. El estudio destaca que entre ejecutivos de 80 países, sólo un 5% señaló un mayor salario como motivo principal para cambiar de compañía. En la vereda de enfrente, la mala comunicación y discrepancias con su superior ranquearon al tope de las quejas (con un 20 y un 33%, respectivamente).

Datos

Una buena comunicación con el personal garantiza una cordial relación, lo que permitirá que tanto el trabajador como el jefe trabajen en armonía para lograr objetivos que fija la empresa para seguir creciendo.
Recientes estudios destacan que uno de los trabajos más complicados para un jefe es gestionar con los empleados. No es fácil complacer a todos, ya que debe tener en cuenta muchos frentes. ¿Qué no debe hacer un buen jefe?
• Hablar mal de alguien a sus espaldas.
• Criticar a otros compañeros o superiores cuando no están presentes.
• No escuchar. Evitar las discusiones y debatir cuestiones que te plantean tus trabajadores, te hace ser un mal líder.
• Considerar que la empresa es más importante que la familia, sólo por el hecho de que llevan muchos años en la organización y por eso “obligan” a su equipo a pasar mucho más tiempo del necesario allí.
• Reconocer fallas. Todos cometemos errores. Hay que saber reconocerlos. Debe cumplir sus promesas y no engañar a sus empleados.

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